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Conferencia sobre las organizaciones de trabajadores en el siglo xxi

Introducción

En el informe 1997-98 sobre el trabajo en el mundo, la OIT daba una visión reveladora de la situación mundial de las relaciones laborales. Los sistemas de regulación de empleo al interior de cada nación se han visto amenazados por la competencia global, la tecnología, las nuevas organizaciones laborales y los cambios en la mano de obra. En muchos países el resultado ha sido una disminución de la afiliación sindical, una reducción del alcance de los convenios colectivos y una menor protección legal de los trabajadores. Sin embargo, éste no ha sido un modelo universal.

En 1998, el Instituto Internacional de Estudios Laborales lanzó un programa de 4 años sobre "Las organizaciones de trabajadores en el siglo 21". El objetivo era investigar con mayor detalle los retos de cara a los sindicatos, presentar una visión global de sus diversas respuestas, e identificar políticas y actividades particularmente exitosas en diferentes regiones del mundo.

Como primera fase de este ejercicio, se invitó a sindicalistas y expertos académicos para que opinaran sobre las cuestiones claves que se iban a tratar. Para apoyar dicha fase, este documento presentó un análisis preliminar de algunos de los problemas que los sindicatos afrontan en el mundo, y planteó algunas cuestiones.

Retos para los sindicatos

1. Cambios en los modelos de empleo y en la afiliación sindical

Muchos sindicatos han perdido miembros a causa de los cambios operados en los modelos de empleo. A menudo, los sindicatos están fuertemente implantados entre los trabajadores manuales de grandes empresas en los sectores tradicionales como la minería, la metalurgia, el textil, los puertos y los ferrocarriles. Otro sector, que en varios países cuenta con una alta sindicalización es el sector público. Pero muchas industrias tradicionales han decaído drásticamente y la tendencia mundial ha sido de privatizar lo que antes era público.

Mientras tanto, el crecimiento de empleo se ha concentrado a menudo en el sector de servicios privados y en las pequeñas empresas, lugares donde los sindicatos han tenido grandes dificultades para reclutar y representar miembros. Al mismo tiempo, ha habido un desplazamiento de las ocupaciones manuales hacia los empleos de oficina, los cuales, en la mayoría de los países (si bien no todos) han estado tradicionalmente menos sindicalizados.

También ha habido un cambio en el tipo de trabajadores. Muchas organizaciones sindicales han representado principalmente los trabajadores a tiempo completo, con trabajos relativamente estables, y que aparentemente han asumido que el trabajador "típico" es un hombre. Pero en muchos países la mano de obra ha sido más equitativamente repartida entre hombres y mujeres, el trabajo a tiempo parcial se ha hecho más común, los contratos temporeros se han extendido, y en muchos países ha habido un incremento de trabajadores emigrantes. En varios casos, tales cambios han sido vinculados a un aumento de la economía informal y de la mano de obra "sumergida".

El cambio en los modelos de empleo ha generado ganadores y perdedores. De un lado, existen grupos con nuevas capacitaciones tecnológicas o calificaciones profesionales; del otro, existe una amplia categoría de trabajadores con escasas capacitaciones, vulnerables, inestables y duramente explotados.

Ambos, ganadores y perdedores, plantean problemas (de tipo diferente) para la organización y la representación colectiva. Los que tienen calificaciones nuevas y poco comunes, están seguros de que pueden sobrevivir en el mercado de trabajo y avanzar en su carrera personal sin ninguna necesidad de apoyo colectivo. La sindicación es todavía más difícil si (y normalmente es el caso) estos últimos trabajan en pequeñas empresas o son trabajadores por cuenta propia.

Por el contrario, los trabajadores precarios se organizan difícilmente, puesto que a menudo están dispersados, a veces están empleados ilegalmente, tienen horarios variables y son vulnerables de represalias y de despido en caso de adhesión a un sindicato. Además, tienen la impresión de que las organizaciones sindicales no están interesadas en trabajadores como ellos.

  • ¿Cómo se han organizado los sindicatos para reclutar y representar a los trabajadores con nuevas formaciones y nuevas carreras?
  • ¿Cómo han logrado organizar el creciente número de trabajadores atípicos?
  • ¿En qué medida han estimulado individualmente a los trabajadores para hacerse miembros mediante servicios personalizados y no sólo a través de la representación colectiva?
  • Cómo se han organizado para reconciliar los intereses de los diferentes grupos de trabajadores: mujeres-hombres, nacionales y emigrantes, estables-inestables, bajos salarios-altos salarios? ¿Cuál ha sido la experiencia de las estructuras especiales de representación (comités separados, presencia en los consejos de administración, etc.) para los grupos menos representados?
  • ¿Cuándo aparece imposible establecer procedimientos eficaces de negociación colectiva para algunas categorías de trabajadores, qué otras medidas han sido utilizado para asegurar los derechos fundamentales de empleo y normas mínimas de salario y condiciones de trabajo?

2. Cambio en la dirección de las relaciones laborales?

Los sistemas estables de relaciones laborales han sido construidos sobre la base de un compromiso entre capital y trabajo. Dicho compromiso tuvo lugar en diferentes períodos de la historia (en algunos países en el siglo XIX, en otros a principios del siglo XX, y en otros es todavía mucho más reciente). No obstante, la forma de compromiso varía de un país a otro. Salarios y otras condiciones de trabajo eran reglamentados en el ámbito nacional, o por sectores, y en algunos casos en el ámbito de la empresa.

Este compromiso ha sido un gran desafío para muchos países, y en algunos de ellos parece que se está rompiendo. En el nuevo contexto emergente hay una gran movilidad de capital, más autonomía para las empresas individuales, mayor competencia en los salarios y en los costos laborales y menor apoyo para la intervención gubernamental en los mercados laborales.

Los empleadores han reestructurado y relocalizado la producción, y proceden a nuevos sistemas "flexibles" de la organización del trabajo y de los horarios laborales. Como resultado, los sindicatos han debido adaptar sus estructuras y organizar estrategias para asegurar la representación de los trabajadores en unidades de producción más pequeñas y descentralizadas.

Algunas empresas han definido un sistema propio de relaciones laborales, distinto del sistema basado en acuerdos nacionales más amplios. Tales evoluciones pueden conducir a una cobertura reducida de las organizaciones de empleadores y a una debilidad de los convenios a escala sectorial. Esto sería más probable si las empresas que establecen sus propios sistemas de relaciones laborales tendiesen a excluir a los sindicatos.

Las nuevas estrategias de dirección cuestionan las políticas existentes para los trabajadores. Por ejemplo, la gestión de recursos humanos, que recientemente se ha hecho muy popular, incluye elementos como: la gestión de la comunicación directa con los empleados, la "individualización" de los sistemas de remuneración, los cuales anteriormente estaban reglamentados por convenios colectivos, y la organización de la producción mediante equipos de trabajo, que convocaron o seleccionaron "líderes de grupo" que forman parte de la estructura de gestión. Normalmente, el objetivo de estas prácticas es que los empleados se sientan más identificados con la empresa.

  • ¿De qué manera los sindicatos han adaptado sus estructuras para dar respuesta a la descentralización de las relaciones laborales? ¿Qué sistemas de representación del lugar de trabajo han sido creados y cómo han sido vinculados con la representación sindical oficial?
  • ¿Cómo han respondido los sindicatos a las iniciativas de "gestión de los recursos humanos"? ¿De qué manera el argumento de "humanización" puede ayudar a los sindicatos?
  • ¿Cómo han logrado obtener los sindicatos un mayor apoyo de otros movimientos asociativos para resistir a prácticas antisindicales de los empleadores?

3. Reconocimiento público de los sindicatos

Históricamente, en muchos países los sindicatos han sido reconocidos públicamente como organizaciones representativas de los intereses colectivos de los trabajadores. Lo que equivale, por ejemplo, a: tener el derecho exclusivo de negociar convenios colectivos, ser miembros de comisiones tripartitas, ser consultados por los gobiernos sobre cuestiones de políticas sociales y mercado laboral, y participar en la administración de los beneficios sociales. Sin embargo, últimamente, la disminución de afiliación y, en algunos países la emergencia de formas rivales de organización colectiva, han cuestionado la reivindicación de los sindicatos de representación de todos los empleados (o, generalmente de la clase trabajadora).

Existen, por supuesto, muchos países donde el reconocimiento público de los sindicatos como organizaciones representativas nunca ha sido legitimado. En algunos casos, sus tentativas para ser reconocidos han encontrado una resistencia muy fuerte. Este fue concretamente el caso en varios países de reciente industrialización, donde los gobiernos han logrado ser competitivos en los mercados de exportación, o atraer inversiones extranjeras sobre la base de bajos salarios y escasos derechos laborales.

Por consiguiente, los sindicatos hacen frente al desafío de justificar su derecho y capacidad de actuar como organismos representativos. En algunos países, esto es principalmente una cuestión de demostrar que ellos son los verdaderos portavoces de las reivindicaciones y aspiraciones de sus miembros. En otros, donde el nivel de sindicalización es bajo, se trata más de justificar que pueden actuar en nombre de todos los empleados, sindicados o no. Esto requiere a menudo alianzas, por ejemplo, con organizaciones colectivas, movimientos sociales, iglesias u otras organizaciones no gubernamentales (ONG).

  • ¿De qué manera los sindicatos han conseguido demostrar que representan auténticamente los intereses de sus miembros, por ejemplo estrechando lazos con miembros de la base, mejorando la educación obrera y reforzando la democracia interna? ¿Cómo han utilizado los medios de comunicación, como por ejemplo, el vídeo, el correo electrónico o las páginas de internet?
  • ¿En países donde el estatuto de los sindicatos ha sido amenazado, o nunca reconocido, ¿ha sido útil argumentar que los derechos sindicales son derechos humanos fundamentales?
  • ¿De qué manera los sindicatos han sido capaces de establecer alianzas con otras organizaciones que se preocupan de los derechos e intereses de los trabajadores, ya sea en el lugar de trabajo o fuera?

4. Retos en un contexto económico hostil

Los sindicatos, al menos en los países industrializados, han tenido mayor éxito en períodos de crecimiento económico y de relativo pleno empleo. Un mercado de trabajo favorable consolida el poder de negociación de los sindicatos, y en período de expansión económica, los beneficios se reparten entre trabajadores y empleadores. Las mismas condiciones facilitan que los sindicatos convenzan a los gobiernos para que mejoren los beneficios sociales y los servicios públicos.

En muchos países, estas condiciones parecen pertenecer al pasado. El bajo crecimiento económico y el elevado desempleo han causado serios problemas a los sindicatos. El miedo al desempleo puede hacer que los trabajadores estén poco dispuestos a sindicarse, o a seguir siendo miembros. Los empleadores pueden aprovecharse de la debilidad de los trabajadores, y pueden sentirse obligados a hacerlo para sobrevivir en mercados poco favorables. Más que distribuir las ganancias producto del crecimiento, los convenios colectivos conllevan a menudo el reparto de los costos de los despidos, y las concesiones que los sindicatos se ven obligados a hacer contribuyen al desencanto de los trabajadores.

La disminución de la capacidad económica también puede afectar a la influencia política de los sindicatos. Así, si los sindicatos constituyen una débil amenaza para los objetivos gubernamentales (por ejemplo, si su capacidad para negociar incrementos salariales "inflacionarios" se ve reducida), entonces los gobiernos se sienten menos obligados a tomarlos en serio. Esto es preocupante en una situación donde la mayoría de los gobiernos han aceptado políticas que implican una rigurosa disciplina monetaria, la reducción del gasto público, la privatización de servicios y empresas públicas, y la liberalización de los mercados de trabajo.

Los cambios acaecidos en las condiciones económicas han modificado la agenda sindical. Las cuestiones de reorganización y desarrollo económico, y la capacitación y el perfeccionamiento profesional, que siempre han sido importantes para los sindicatos en la mayoría de los países en desarrollo, preocupan también a los sindicatos en los países industrializados.

  • ¿Qué iniciativas han tomado los sindicatos para influenciar las políticas gubernamentales, a nivel local, nacional y quizás internacional, de desarrollo económico y creación de empleo?
  • ¿Qué papel han desempeñado los sindicatos en el establecimiento de nuevas medidas de estimulación de la oferta de mano de obra para mejorar la posición de los desempleados y de los nuevos participantes en el mundo laboral?
  • ¿Qué políticas han adoptado los sindicatos hacia formas alternativas de organización del trabajo, por ejemplo las cooperativas de trabajadores?
  • ¿Cómo han tratado la necesidad de crear, o de defender, una seguridad social eficaz?

5. La economía internacional: una amenaza para los sindicatos nacionales

En la mayoría de los países, los sistemas modernos de relaciones laborales han implicado primeramente a la esfera nacional, con la regulación del empleo arraigada en acuerdos entre sindicatos nacionales y organizaciones de empleadores, y la legislación decretada por el Estado nacional.

La liberalización del comercio internacional, la globalización de los mercados financieros y la creciente importancia de las compañías multinacionales parecen amenazar los sistemas con base nacional. La aparición de mercados laborales regionales (la Unión Europea, por ejemplo) implica que incluso entre las economías industriales, las decisiones claves que afectan a los mercados laborales nacionales se toman fuera del propio país. Las comparaciones de los costos laborales entre países afectan a la competitividad nacional y también configuran las decisiones de inversión global. Esto dificulta la aplicación de convenios colectivos nacionales. La estabilidad de las monedas nacionales parece exigir que los gobiernos adopten políticas económicas deflacionistas, a menudo en contra de los intereses de los trabajadores.

Los más pesimistas sostienen que la internacionalización mina completamente la eficacia de los sindicatos. Los analistas más cautelosos evocan que, al final, el espacio de intervención de los sindicatos se ha vuelto más reducido que en el pasado. La consecuencia es que los sindicatos deben responder fortaleciendo su propia organización internacional.
  • ¿De qué manera son capaces los sindicatos de intercambiar información, coordinar políticas, y emprender actividades comunes a nivel internacional?
  • Dado que la mayoría de los miembros de los sindicatos están principalmente interesados en cuestiones que les afectan directamente en sus lugares de trabajo ¿Cómo han logrado los sindicatos informarles de la importancia de las cuestiones internacionales?.

6. La próxima etapa

Los temas sometidos a discusión y las cuestiones planteadas en este documento, intentan definir los objetivos del programa sobre "Las organizaciones de trabajadores en el siglo XXI".

Sobre la base de este documento preliminar, invitamos a los miembros de la red a contestar a las siguientes preguntas:

  • De estos retos ¿cuáles han sido los más importantes en su país?
  • ¿Existen otras cuestiones claves que deberían examinarse?
  • ¿Cómo han respondido los sindicatos de su país a nivel nacional, sectorial o local?
  • ¿Conoce algún éxito particular que pudiera mencionar?

El Instituto invitó a los miembros de la red a enviar respuestas por escrito, vía correo electrónico, sobre las cuestiones que les conciernen, sin que excedan de 1000 palabras.

Sobre la base de sus respuestas, el Instituto preparará informes provisionales durante los meses de julio, agosto y septiembre, los cuales aparecerán en las página Internet del Instituto.

Puesto al día por VR. Aprobada por AVJ. Ultima actualización: 16 de julio de 2004 .