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TRABAJO
Núm. 43, junio de 2002


Noticias breves

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La Comisión Mundial sobre la Dimensión
Social de la Globalización

GINEBRA - La OIT añadió una nueva voz al debate público sobre la globalización en febrero, con la presentación de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización. El objetivo de este órgano es lograr un consenso respecto a un modelo de globalización que alivie la pobreza, reduzca la inseguridad y aumente las oportunidades para todos.

La decisión de establecer una Comisión independiente fue adoptada en noviembre de 2001 por el Consejo de Administración de la OIT, en un momento fundamental del debate público sobre globalización.

Como Copresidente de la Comisión, Tarja Halonen, Presidenta de Finlandia, afirmó en la primera reunión de este órgano, celebrada en marzo, que "no es el momento ni tiene sentido volver a inventar la rueda. Creo que nuestra tarea consiste en averiguar y defender lo que debe llevarse a cabo a fin de que la globalización funcione para las personas y el medio ambiente".

El Copresidente Benjamin Mkapa, Presidente de Tanzania, declaró que "es cierto que la globalización no ha inventado el desempleo generalizado ni las desigualdades, pero no es descabellado que, en muchas mentes, tanto en los países ricos como en los pobres, la palabra "globalización" evoque imágenes desagradables de pérdidas de puestos de trabajo a gran escala y de recortes de ingresos que amenazan el bienestar de las personas y los modos de vida tradicionales".

EL MANDATO DE LA COMISIÓN

La Comisión elaborará un informe que habrá de servir de referencia y que incluirá un análisis detallado de la dimensión social de la globalización, así como las implicaciones del mismo en lo que atañe al trabajo decente, la mitigación de la pobreza y el desarrollo. Uno de los principales objetivos de la Comisión es responder a la necesidad de disponer de un marco integrado de políticas que permita avanzar hacia las metas económicas y sociales de la economía mundial.

La Comisión celebró su segunda reunión en mayo, y se prevé que remita su informe definitivo al Director General a finales de 2003.

Los 21 miembros designados de la Comisión, personas en todos los casos de reconocido prestigio, representan una amplia gama de opiniones y de orientaciones políticas respecto de la globalización, así como experiencias de distintas regiones del mundo. Además, el Presidente y los dos Vicepresidentes del Consejo de Administración de la OIT, así como el Director General de la organización, actuarán como miembros ex officio de la Comisión Mundial. Todos los miembros de la Comisión participan en ella a título personal.

La Comisión está copresidida por la Presidenta de Finlandia, Tarja Halonen, y el Presidente de la República Unida de Tanzanía, Benjamin Mkapa. Los demás miembros son: Valentina Matvienka, Viceprimera Ministra de la Federación de Rusia; Eveline Herfkens, Ministra de Cooperación para el Desarrollo de los Países Bajos; Taizo Nishimuro, Presidente y Director General de Toshiba Corporation; Giuliano Amato, ex Primer Ministro de Italia; Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía de 2001; Julio María Sanguinetti, ex Presidente del Uruguay; Ruth C.L. Cardoso, Primera Dama del Brasil y Presidenta del Consejo Comunidad Solidaria de este país; Ann McLaughlin Korologos, Vicepresidenta de Rand Corporation y ex Ministra de Trabajo de Estados Unidos; Surin Pitsuwan, ex Ministro de Asuntos Exteriores de Tailandia; Deepak Nayyar, Vicerrector de la Universidad de Delhi y ex Asesor Económico Superior del Gobierno de la India; Hernando de Soto, escritor y Presidente del Instituto para la Libertad y la Democracia de Perú; John Sweeney, Presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO); François Perigot, Presidente de la Organización Internacional de Empleadores, Francia; Heba Handoussa, de Egipto, Directora del Foro de Investigaciones Económicas para los Países Árabes, Irán y Turquía; Lu Mayo, Secretario General del Centro China de Investigaciones para el Desarrollo; Victoria Tauli-Corpus, de Filipinas, Presidenta-Ponente del Directorio del Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Poblaciones Indígenas; Aminata D. Traore, de Malí, escritora y Coordinadora del Foro Social Africano; Ernst Ulrich von Weizsaecker, científico y miembro del Parlamento alemán, y Zwelinzima Vavi, Secretario General del Congreso de Sindicatos de Sudáfrica.


El Día de Conmemoración de los Trabajadores
se centra en los trabajadores de servicios de emergencia, bomberos

GINEBRA - El 29 de abril se celebró en la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) una ceremonia especial en conmemoración de los millones de trabajadores que mueren o sufren lesiones cada año como consecuencia de accidentes o enfermedades relacionados con el trabajo. En esta ocasión, la OIT aporta todo su peso tripartito a una campaña iniciada por la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) en 1995.

El propósito del Día de Conmemoración de los Trabajadores es llamar la atención sobre los estragos que causan los accidentes y las enfermedades profesionales en el lugar de trabajo, y promover una toma de conciencia sobre cuestiones de seguridad y salud en general. Este año, la reunión centró su atención en los peligros a que se enfrenta una categoría de trabajadores especialmente vulnerable: los servicios de emergencia (bomberos, conductores de ambulancia, médicos, personal de enfermería y agentes de policía).

Entre los invitados especiales figuraron dos representantes del cuerpo de bomberos de la ciudad de Nueva York, Brian Cleary y Keith Ruby, quienes hablaron en nombre de la Asociación Internacional de Bomberos de la AFL-CIO, sobre las difíciles operaciones de rescate llevadas a cabo tras los ataques al World Trade Center el 11 de septiembre.

Cleary señaló que ese día murieron 343 bomberos y 50 policías de Nueva York, y afirmó que "la Historia nos dice que los trabajadores de los servicios de emergencia siempre se han enfrentado al peligro. Algunos resultan heridos, muchos fallecen, pero todos pagamos un precio".

"La muerte, las lesiones, la discapacidad y las enfermedades sufridas por los trabajadores de los servicios de emergencia en el desempeño de su labor repercute de manera dramática en los propios interesados, sus compañeros, familias y amigos", declaró. "Necesitamos que empleadores y ayuntamientos compartan nuestro compromiso, no sólo después de una tragedia, sino antes de que ésta se produzca."

ESTIMACIONES MUNDIALES

La OIT estima que dos millones de trabajadores aproximadamente pierden la vida cada año como consecuencia de lesiones y enfermedades provocadas por el trabajo, y que los accidentes causan por lo menos 350.000 muertes anuales. Por cada accidente mortal, se calcula que se producen 1.000 accidentes no mortales, que en muchos casos provocan pérdidas de ingresos, discapacidades permanentes o pobreza. El índice de mortalidad laboral, que en gran parte se puede atribuir a prácticas de trabajo peligrosas, asciende a 5.000 trabajadores muertos cada día, es decir, tres cada minuto.

Esta cifra representa más del doble de las muertes que se producen en tiempo de guerra (650.000 muertes al año). Según el Programa InFocus de la OIT sobre Trabajo sin Riesgo (SafeWork), el trabajo mata a más personas que el alcohol y las drogas juntos, y las pérdidas para el producto nacional bruto (PNB) son 20 veces superiores a todas las ayudas oficiales al desarrollo con destino a los países en desarrollo. Las sustancias peligrosas matan a 340.000 personas al año, aunque una en concreto, el amianto, es responsable por sí sola de 100.000 fallecimientos. La exposición diaria a fuentes de riesgo en el trabajo, como el polvo, los productos químicos, el ruido o la radiación es causa de innumerables sufrimientos y enfermedades, como el cáncer, las dolencias cardíacas o las apoplejías.

La OIT estima que al menos la mitad de las muertes por accidente podría evitarse si se utilizarán prácticas de trabajo seguras, y que todos los accidentes se pueden evitar y prevenir. La agricultura, la construcción y la minería son los sectores más peligrosos, tanto en los países en desarrollo como en los países industrializados.


Un nuevo estudio revela que la violencia
en el lugar de trabajo amenaza a los servicios de salud en todo el mundo

En un nuevo estudio se señala que la violencia en los lugares de trabajo de los servicios de asistencia sanitaria constituye en realidad un fenómeno de alcance mundial. De acuerdo con los datos recién recopilados, esta forma de violencia trasciende fronteras, culturas, tipos de centro de trabajo y grupos profesionales, y representa una "epidemia" en todas las sociedades. Más de la mitad del personal del sector sanitario encuestado para este nuevo estudio había experimentado al menos un incidente de violencia física o psicológica en el año anterior a la encuesta.

El estudio fue encargado por un programa conjunto sobre violencia en el lugar de trabajo en el sector sanitario, organizado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Internacional de Servicios Públicos (ISP). Los resultados, presentados en una sesión consultiva técnica informal celebrada en Ginebra del 23 al 26 de abril de 2002, ponen de relieve la existencia de un problema que afecta a una proporción significativa de la población activa.

En Tailandia, por ejemplo, el porcentaje de personal que ha experimentado incidentes violentos asciende al 54%, y en Líbano, al 47%. Y unos niveles tan elevados no son exclusivos de países en desarrollo; en Portugal, se observó que la incidencia alcanza el 60%, y en Sudáfrica, el 61%. Muchos trabajadores del sector sanitario señalaron que la violencia de las calles se extiende a los hospitales.

¿QUIÉN RESULTA AFECTADO Y QUÉ SE HACE AL RESPECTO?

De acuerdo con el estudio, la violencia en el lugar de trabajo afecta a todos los trabajadores del sector sanitario, tanto hombres como mujeres, aunque algunos se enfrentan a situaciones de mayor riesgo que otros. Se refiere en el informe que el personal que trabaja en ambulancias debe hacer frente a niveles "muy elevados" de exposición a actos de violencia, mientras que el personal de enfermería y los médicos también declararon padecer un alto grado de exposición.

En el estudio se subraya igualmente la interrelación fundamental entre estrés y violencia. En algunos casos, después de experimentar un incidente violento, unos dos tercios de las víctimas presentaron síntomas de estrés postraumático.

Por otra parte, se concluye que el estrés debido a la reestructuración de los sistemas de salud constituye un importante factor inductor de la violencia en el lugar de trabajo.

A pesar de la escala del problema, en la mayoría de los países estudiados no se habían formulado políticas específicas encaminadas a prevenir la violencia en el lugar de trabajo y a ofrecer respuestas a este tipo de problema. Esta falta de actuación da lugar a una deficiente comunicación de los incidentes producidos, un escaso seguimiento de los incidentes declarados, la ausencia de sanciones aplicadas a los infractores y la insatisfacción de las víctimas.

En un intento de mejorar la situación, el programa conjunto de la OIT, el CIE, la OMS y la ISP ha elaborado unas directrices basadas en la adopción de un "planteamiento preventivo, paliativo, participativo y sistemático". Entre las estrategias formuladas se cuenta el reconocimiento de la violencia en el lugar de trabajo, la evaluación de riesgos, la intervención, el seguimiento y la evaluación.

Para más información:

OIT: Gabriele Ullrich, ullrich@ilo.org

CEI: Mireille Kingma, kingma@icn.ch

OMS: Naeema Al-Gasseer, algasseern@who.ch

PSI: Alan Leather, Alan.Leather@world-psi.org


Veredicto desigual de la OIT sobre las condiciones de trabajo
en la industria de la confección en Camboya

GINEBRA - Los controladores de la OIT que prestan sus servicios en las fábricas de prendas de vestir de Camboya anunciaron que no habían encontrado pruebas de trabajo forzoso o de discriminación, pero sí habían descubierto problemas relacionados con el acoso sexual, la libertad sindical y el pago de salarios y horas extraordinarias.

Estas conclusiones se consignan en un informe de la OIT recientemente publicado (el Segundo Informe de Síntesis sobre la situación de las condiciones de trabajo en el sector de la confección textil de Camboya), en el que figura un resumen de los resultados obtenidos en la supervisión de 34 fábricas en el marco de un proyecto de cooperación técnica, establecido a raíz de un acuerdo entre el Gobierno de Camboya y la Administración de Estados Unidos.

El Primer Informe de Síntesis que realizaron los controladores de la OIT, publicado en noviembre de 2001, reveló informaciones similares positivas y negativas sobre las condiciones de trabajo en las primeras 30 fábricas investigadas.

Por lo que respecta a las buenas noticias, en el último informe se refiere que no hay pruebas de trabajo forzoso, discriminación o trabajo infantil, a excepción de un caso de importancia menor.

No obstante, se subraya igualmente que el pago incorrecto de salarios es una práctica frecuente y que las horas extraordinarias no se realizan voluntariamente, o al menos no siempre, en un número significativo de fábricas. Además, las huelgas no siempre se organizan de conformidad con los procedimientos legalmente exigibles, y se han declarado casos de acoso sexual en tres lugares de trabajo.

En el informe se argumenta que la vigilancia de las fábricas "no es en sí misma un objetivo, sino tan sólo una parte de un proceso destinado a mejorar las condiciones laborales en el conjunto del sector camboyano del vestido".

El último Acuerdo Comercial Trienal sobre la Industria Textil y de la Confección ofrece la posibilidad de un aumento anual del 18 por ciento de los cupos de exportación de Camboya a Estados Unidos, a condición de que el Gobierno de Camboya apoye "la aplicación de un programa destinado a mejorar las condiciones de trabajo en la industria textil y de la confección, incluidas las normas fundamentales del trabajo reconocidas internacionalmente, mediante el cumplimiento del derecho laboral de Camboya".

El Comité Asesor del Proyecto (CAP), integrado por representantes del Gobierno de Camboya, de la Asociación de Fabricantes de Prendas de Vestir y de los sindicatos del sector, avaló el segundo informe y expresó su satisfacción porque el trabajo forzoso y la discriminación, a excepción de un número limitado de casos de acoso sexual, no eran motivo de preocupación en las fábricas inspeccionadas.

El CAP señaló "con satisfacción" que, "salvo un caso leve, no se detectaron pruebas de trabajo infantil", pero también reconoció "con preocupación" la violación de los derechos sindicales en algunas fábricas.

Entre las fábricas sometidas a vigilancia no figura ninguna de las 30 unidades analizadas en el primer informe. Se prevé que la información relativa a los avances alcanzados en la ejecución de las propuestas del proyecto respecto a estas fábricas será publicada antes de que concluya junio.


Monterrey: desarrollo de una base de ideas para abordar
la pobreza de las naciones

La Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo tuvo lugar en Monterrey, México, del 18 al 22 de marzo de 2002. Tras la plétora de siglas y acrónimos (AOD, IED, NEPAD) presentes subyace un reto de alcance auténticamente mundial, relativo al modo de garantizar que una proporción superior de la población del planeta se beneficie de su prosperidad. Se trata de un debate en el que la OIT pretende efectuar una aportación significativa. Aunque los resultados y el valor de la Conferencia de Monterrey se ponen seriamente en entredicho, son pocos los que dudan de la importancia de las cuestiones que hay sobre la mesa.

GINEBRA - Actualmente, uno de cada cuatro niños viven en el mundo en condiciones de pobreza absoluta, es decir, en el seno de familias cuya renta es inferior a 1 dólar de Estados Unidos al día. De los 130 millones de niños nacidos en el presente año, 23 millones nunca irán a la escuela, y 10 millones morirán antes de cumplir cinco años, en su mayoría debido a causas evitables.

Son algunas de las desagradables estadísticas de la pobreza que constituyeron el telón de fondo de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, la primera conferencia patrocinada por las Naciones Unidas para abordar de manera específica cuestiones fundamentales en materia de financiación y desarrollo.

La dimensión de la Conferencia fue enorme: asistieron 50 Jefes de Estado o de Gobierno y más de 200 ministros, así como diversos dirigentes del sector privado y la sociedad civil, y altos funcionarios de todas las principales organizaciones financieras, comerciales, económicas y monetarias intergubernamentales.

La Conferencia albergó el primer intercambio cuatripartito de opiniones entre gobiernos, la sociedad civil, la comunidad empresarial y los interlocutores institucionales respecto a cuestiones económicas de alcance mundial. En estos debates intervinieron más de 800 participantes en 12 mesas redondas específicas. Durante la semana de la Conferencia se celebraron además 55 actos paralelos asociados a ésta.

Para la OIT, Monterrey significó una oportunidad de garantizar el debido reconocimiento de la dimensión social de la financiación, así como la inclusión del trabajo decente en el programa de las instituciones financieras internacionales. En el documento de "Consenso de Monterrey", avalado por los gobiernos presentes, se incluyó el texto propuesto por la OIT.

La Conferencia constituyó además una ocasión para conocer las opiniones de una amplia gama de grupos respecto a los aspectos sociales de la globalización, que son objeto de examen actualmente por parte de la Comisión especial de la OIT creada a principios del presente año. No cabe duda de que sus conclusiones contribuirán a la fundamentación de este tipo de eventos en el futuro.

Creada por RP. Aprobada por KMK. Última actualización: 18 de octubre de 2002.