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TRABAJO
Núm. 43, junio de 2002


El trabajo infantil sigue
constituyendo un "enorme problema"

Diez años después de iniciarse una campaña mundial contra el trabajo infantil, la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado un nuevo estudio global sobre el problema. Los resultados son causa de preocupación, ya que, a pesar de los «importantes progresos» en las iniciativas encaminadas a erradicar el trabajo infantil, en el informe se afirma que un número alarmante de niños continúa atrapado en las peores formas de explotación. Éstas y otras cuestiones serán el objeto prioritario del debate en la Conferencia Internacional del Trabajo que se celebrará en junio, al igual que la presentación del primer Día Mundial contra el trabajo infantil.

GINEBRA - En la publicación titulada «Un futuro sin trabajo infantil » 1, el estudio más completo jamás realizado por la OIT sobre la cuestión, se señala que se ha producido una respuesta de alcance mundial al llamamiento en pro de la erradicación del trabajo infantil, especialmente las peores formas del mismo, a través de la acción directa en los ámbitos local, nacional e internacional. Sin embargo, el trabajo infantil sigue siendo un problema de enorme importancia, según afirma Juan Somavia, que ha realizado un llamamiento para que se redoblen los esfuerzos dirigidos a la lucha contra esta práctica.

Entre las principales conclusiones del estudio se encuentran las siguientes:

El informe se elaboró en el contexto de las labores de seguimiento asociadas a la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento, de 1998. En ella se reafirma el compromiso asumido por todos los Estados miembros de la OIT para respetar, promover y llevar a la práctica los derechos de los trabajadores y los empleadores a la libertad sindical y la negociación colectiva, así como a no verse sometidos al trabajo forzoso u obligatorio, al trabajo infantil y a la discriminación.

¿Ha aumentado el número de niños que trabajan, o se ha reducido? Las cifras consignadas en el nuevo informe difieren de la estimación previamente aceptada, según la cual en los países en desarrollo existían unos 250 millones de niños trabajadores con edades comprendidas entre los 5 y los 14 años. Se trata de la mejor estimación posible en 1996, fecha en la que se llevó a cabo por primera vez. En el informe se destaca que los métodos más recientes aplicados a la recopilación de datos permiten obtener una visión más precisa del problema del trabajo infantil y de su distribución entre regiones y grupos de edad y, por tanto, ofrecen cifras que no se prestan a una simple comparación con las de la estimación original.

EL PERFIL DEL PROBLEMA

En el informe se describe el trabajo infantil al comienzo del siglo XXI como un fenómeno "incesante evolución e inestabilidad". Sobre la base de los datos recabados en una reciente encuesta, se afirma que unos 352 millones de niños con edades comprendidas entre los 5 y los 17 años desarrollan en la actualidad algún tipo de actividad económica.

De éstos, unos 106 millones llevan a cabo tareas aceptables para niños que han alcanzado la edad mínima para trabajar (normalmente, 15 años) o labores ligeras, como los quehaceres domésticos o los trabajos realizados en el contexto de su educación [véase el Convenio de la OIT sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138)].

Los 246 millones de niños restantes desarrollan formas de trabajo infantil que, en opinión de la OIT, deben erradicarse. Entre éstas se cuentan las siguientes:

En cuanto a la distribución geográfica, la región de Asia y el Pacífico alberga el mayor número absoluto de niños trabajadores con edades comprendidas entre los 5 y los 14 años, con una cifra en torno a los 127 millones, lo que representa un 60% del total mundial. El África subsahariana ocupa el segundo lugar en esta clasificación, con 48 millones de niños, un 23% del total, seguida de América Latina y el Caribe, con 17,4 millones (8%), y Oriente Medio y el norte de África, con 13,4 millones (6%).

En el informe se señala que unos 2,5 millones (1%) de los niños que trabajan en el mundo se concentran en los países industrializados, mientras que otros 2,4 millones desempeñan su actividad laboral en economías en transición.

Los estudios efectuados en los países en desarrollo ponen de manifiesto que la gran mayoría (70%) de los niños que trabajan efectúa su labor en sectores primarios como la agricultura, la pesca, la caza o la silvicultura. Un 8% se dedica a la fabricación, el comercio mayorista y minorista y la hostelería; un 7% realiza servicios y tareas domésticas; un 4% lleva a cabo actividades en los campos del transporte, el almacenamiento y la comunicación; y un 3 trabaja en la construcción, la minería y la cantería.

El trabajo infantil adquiere con frecuencia notables proporciones en la agricultura comercial asociada a los mercados mundiales de cacao, café, algodón, caucho, sisal, té y otros materiales. Los estudios elaborados en Brasil, Kenya y México han puesto de relieve que los niños menores de 15 años constituyen entre el 25 y el 30% de la fuerza de trabajo total dedicada a la producción de diversas materias primas. En el informe se señala que "en muchos países desarrollados la agricultura es también el sector donde trabajan más niños" y que las "explotaciones agrícolas familiares son una excepción común en la legislación sobre la edad mínima".

La economía informal, en la que los trabajadores no son objeto de reconocimiento ni de protección de acuerdo con el marco legal y regulador del mercado de trabajo, constituye con mucho el sector en el que se concentran más niños trabajadores.

"La preponderancia del trabajo infantil en la economía informal, que queda fuera del alcance de la mayoría de las instituciones oficiales, en países con todo tipo de niveles de ingresos, es uno de los principales problemas que entorpece su abolición efectiva", se asegura en el informe.

Algunos trabajos, como la minería y la pesca de altura, son evidentemente peligrosos, mientras que otros, que a primera vista podrían parecer inofensivos, pueden entrañar riesgos similares, especialmente en lo que atañe a niños de corta edad, desnutridos y, en cualquier caso, vulnerables.

CAUSAS Y SOLUCIONES

El informe enumera las muchas causas del trabajo infantil, que deben abordarse en todos los casos. Aunque la pobreza representa un factor fundamental, hay muchas otras causas afines, como la inestabilidad política y económica, la discriminación, la emigración, la explotación criminal, las prácticas culturales tradicionales, la falta de trabajo decente para adultos, una protección social inadecuada, la ausencia de escuelas y el deseo de obtener bienes de consumo.

En el lado de la demanda, se consignan factores como la ausencia de medios para la imposición del cumplimiento de la ley, el deseo de algunos empleadores de disponer de una mano de obra barata y flexible, y la escasa rentabilidad y productividad de las empresas familiares de pequeña escala, que no pueden permitirse la contratación de trabajadores adultos remunerados.

A pesar de la dificultad que entraña el tratamiento de todas estas causas, en el informe de la OIT se insiste en que "la campaña dirigida a la ratificación universal del Convenio núm. 182 ha dado a la lucha general contra el trabajo infantil una nueva urgencia y un nuevo ámbito, al centrar la atención del mundo sobre sus peores formas". Desde su adopción unánime por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1999, el Convenio núm. 182 ha sido ratificado por casi 120 de los 175 Estados miembros de la OIT. Además, a 25 de abril del presente año, el Convenio núm. 138 de la OIT sobre la edad mínima, de 1973, había sido ratificado por 116 Estados miembros.

"El mundo es cada vez más consciente del trabajo infantil y exige que se emprendan acciones para detenerlo", declaró el Sr. Somavia. "La mayoría de los gobiernos de todo el mundo reconocen ya la existencia del problema, a mayor o menor escala y en diversas formas. Muchos han comenzado a medirlo y comprenderlo, así como a adoptar medidas para su erradicación."

El informe se debatirá en la 90ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, que se celebrará el 12 de junio en Ginebra y contará con la participación de los socios tripartitos de la Organización. Ese día, la OIT presentará el "Día internacional contra el trabajo infantil". El objeto de esta iniciativa es consolidar el impulso internacional generado en los últimos años para frenar el trabajo infantil, especialmente en sus peores formas; reflexionar sobre los avances alcanzados hasta la fecha y emprender nuevas acciones que permitan lograr un futuro en el que no exista esta práctica.

Se han multiplicado los programas nacionales y regionales en el marco del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), que inició sus actividades en 1992 con seis países participantes y un único Gobierno donante (Alemania), y se ha ampliado para incluir operaciones en 75 países financiadas por 26 donantes. En 2001, la OIT puso en marcha sus primeros Programas de duración determinada, encaminados a erradicar las peores formas de trabajo infantil en ciertos países en un plazo de cinco a diez años. Con los primeros programas se pretende prestar ayuda a unos 100.000 niños en El Salvador, Nepal y Tanzania.

El informe señala además que las asociaciones entre gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores y otras entidades de la sociedad civil, así como el apoyo de la comunidad internacional, hacen posible la consecución de avances reales en los esfuerzos dedicados a impedir que los niños sigan desempeñando trabajos que les perjudican y a reintegrarles a la vida escolar, a prestar asistencia a las familias y a los propios interesados para que desarrollen medios de vida mejores y más seguros, y a evitar que otros niños engrosen las estadísticas del trabajo infantil.

"Estos cimientos deben servir como base, deben ampliarse y consolidarse", afirmó el Sr. Somavia. "La erradicación efectiva del trabajo infantil es uno de los retos más urgentes de nuestros días, y debe constituirse en objetivo universal".

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1 "Un futuro sin Trabajo Infantil: Informe Global sobre el Seguimiento de la Declaración de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo", Conferencia Internacional del Trabajo, 90a Sesión, 2002, Informe I (B). Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, ISBN 92-2-112416-9. Precio: 20 francos suizos.
(El informe puede también ser consultado en la pagina web de la OIT, www.ilo.org/declaration).

2 Véase el artículo 3 (a) a (c) del Convenio de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (N°182).

Creada por RP. Aprobada por KMK. Última actualización: 4 de octubre de 2002.