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Noticias breves
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Aviación civil: búsqueda de una salida
a la crisis de las
compañías aéreas
En respuesta a los males que aquejan a la aviación civil, una reunión tripartita convocada por la OIT congregó en enero a representantes de sindicatos, empleadores y gobiernos. Después de tres días de intensos debates, unos 200 representantes del sector efectuaron un llamamiento para la adopción de medidas que permitan devolver a la aviación civil a la senda de la estabilidad, recuperar ingresos y beneficios y continuar con las inversiones en la mejora de infraestructuras. La clave: restaurar la confianza de los usuarios.
GINEBRA - La Reunión observó que, antes del 11 de septiembre, algunas compañías aéreas ya habían comenzado a anunciar despidos o habían establecido planes para hacer frente a la inminente fase de repliegue de la industria. Ahora bien, la acción conjugada de la recesión cíclica y los sucesos del 11 de septiembre provocó la pérdida de unos 400.000 empleos en todo el mundo; sus consecuencias están afectando ahora a todos los segmentos de la industria del transporte aéreo, como, por ejemplo, las compañías aéreas, los aeropuertos, los servicios de navegación aérea, las compañías fabricantes de equipos, las empresas de restauración y los servicios de aparcamiento y de alquiler de coches.
Además, la congelación de la contratación, la no renovación de los contratos temporales, la jubilación anticipada voluntaria, las reducciones de personal voluntarias u obligatorias, la disminución del tiempo de trabajo y los recortes o la congelación de los salarios han provocado una pérdida suplementaria de puestos de trabajo. Estas medidas son en su mayor parte de carácter temporal, pero podrían seguir aplicándose hasta el 2003 o hasta que la industria logre recuperarse.
Asimismo, la Reunión reconoció que la inexistencia de un seguro contra los riesgos de guerra casi obligó a paralizar completamente el sistema aeronáutico mundial a finales de septiembre de 2001. Solamente la intervención de los gobiernos permitió aplicar diversas medidas de urgencia para proporcionar una cobertura alternativa. Lamentablemente, muchas de estas medidas provisionales dejarán de aplicarse en las próximas semanas o meses, a pesar de que todavía no han culminado los esfuerzos encaminados a definir medidas de sustitución eficaces y permanentes.
La Reunión formuló las siguientes recomendaciones:
La Reunión instó a los gobiernos a asegurar la prestación de subsidios de desempleo, seguros médicos, servicios de formación y readaptación profesional a los trabajadores en situación de excedencia y a los desempleados; contribuir (inclusive mediante subvenciones) a sufragar los gastos correspondientes a las medidas de seguridad y los seguros, para evitar así que los ajustes eventuales se traduzcan en el deterioro de las condiciones de trabajo y en recortes del empleo; seguir aplicando las medidas paliativas de urgencia que han tomado, para dar más tiempo a la búsqueda de soluciones permanentes; asegurar la independencia y la integridad de las entidades reguladoras de la seguridad aérea nacional; garantizar que las autoridades aeronáuticas nacionales dispongan de los medios y recursos necesarios para supervisar eficazmente el funcionamiento de todos los componentes de una industria cada vez más global, pero también más fragmentada; en coordinación con la OACI, deberían estudiar la posibilidad de instaurar mecanismos efectivos de protección jurídica y protección personal para contrarrestar los actos de violencia en perjuicio del personal de vuelo durante su trabajo, y en particular revisar las cuestiones de competencia jurisdiccional y el establecimiento de requisitos y procedimientos de seguridad; y velar por que se protejan y respeten los derechos fundamentales de los trabajadores de la aviación, incluido el derecho a la intimidad, cuando (por razones de seguridad ligadas a la índole de su empleo) se investiguen sus antecedentes personales.
La Reunión instó a la OIT a investigar más detenidamente las repercusiones que lo ocurrido el 11 de septiembre ha tenido en la aviación civil de los países en desarrollo, y asegurar la difusión de los resultados de dicha investigación; emprender, conjuntamente con la OACI, un estudio urgente de los efectos de la reestructuración de la industria aeronáutica sobre el empleo y las prácticas de seguridad; en colaboración con los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales, recopilar datos sobre el empleo en la industria (desglosados, cuando sea posible, por sexo y minorías) y difundirlos; recopilar datos y llevar a cabo investigaciones sobre la salud y la seguridad laborales en la aviación, en el marco de los programas existentes en este ámbito; promover, conjuntamente con la OACI y otras entidades reguladoras de la seguridad, la adopción de un enfoque que dé prioridad a los factores humanos en el campo de la seguridad, maximizando la calidad de los recursos humanos a fin de mejorar el rendimiento de las funciones de seguridad y protección; y fortalecer su cooperación con los organismos reguladores de la seguridad aérea y la economía, las organizaciones internacionales competentes, incluida la OACI, y las instituciones financieras internacionales para realzar la importancia que revisten la consulta tripartita y un diálogo social y técnico permanente.
- 25 de enero de 2002, OIT/02/03
Trabajadores y globalización:
la OIT en el corazón de la ofensiva
Juan Somavia, Director General de la OIT, mantuvo una ronda de conversaciones en el Foro Económico Mundial, encaminadas a divulgar las inquietudes de la Organización referentes a la necesidad de que empresas y sindicatos adopten un planteamiento estratégico respecto a la globalización. La reunión del Foro en febrero, celebrada en Nueva York, y no en Davos, Suiza, lugar de nacimiento de esta institución, se fijó como objetivo la determinación de vías para salvar la brecha existente entre los ricos y los pobres en la era de la globalización. En el contexto de las iniciativas de la OIT dirigidas a la consecución de tales vías, el Director General asistió al Foro Social Mundial (denominado el "Davos social") en Porto Alegre, Brasil, y participó en los debates sobre políticas sociales y empleo que se desarrollaron en Lyon, Francia.
NUEVA YORK/PORTO ALEGRE/LYON - "El trabajo es también producción y crecimiento económico, además de, en ocasiones, explotación, discriminación y penurias", señaló el Sr. Somavia ante el Foro Económico Mundial, a lo que añadió que "concentrándonos en la consecución del trabajo decente para todos, hombres y mujeres, podemos contribuir a la creación de un mundo mejor".
En referencia al efecto de la recesión mundial en los mercados de trabajo de todas las regiones, el Director General subrayó que, a pesar de cierto optimismo respecto a una recuperación económica en el presente ejercicio, la generación de oportunidades de empleo requiere un período mucho más prolongado. "Las crisis mundiales suelen dar lugar a ajustes financieros y monetarios, y no a la adopción de medidas para promover la productividad y la creación de empleo", advirtió.
El Sr. Somavia, uno de los pocos dirigentes de organismos internacionales asistentes tanto a los foros de Nueva York y Davos como al segundo Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, Brasil (rebautizado como el "Davos social") declaró ante los participantes de Manhattan: "Sabemos que debemos llevar adelante una globalización que beneficie a más personas, pero no hemos trabajado lo suficiente para saber cómo acometer esa tarea".
"El trabajo decente puede conformar y desarrollar las políticas económicas y sociales de la globalización a beneficio de la mayoría, y no sólo de unos pocos", afirmó. "En este esfuerzo, la iniciativa, tanto en el ámbito empresarial como en otros campos, es fundamental".
FORO SOCIAL
El Foro Económico Mundial congregó a unos 3.000 delegados, una cifra que superó a la media de 2.000 que asistieron a las reuniones de Davos a consecuencia tanto de la sede elegida, Nueva York, frente a la aislada localidad de Davos, situada en las montañas orientales de Suiza, como del mayor interés en la globalización, la pobreza y las cuestiones sociales suscitado a raíz de la recesión económica y los acontecimientos del pasado otoño en Nueva York, Washington y otros lugares.
Tanto la cita de Nueva York como la de Davos se vieron eclipsadas, al menos en cuanto a tamaño, por la de Porto Alegre, en la que los organizadores cifraron en 50.000 el número de representantes de ONG, sindicatos, organizaciones religiosas y organismos de ayuda. El Sr. Somavia acudió a la reunión con un mensaje de consenso.
"Es fundamental tender puentes de entendimiento entre los pueblos con visiones diferentes del mundo y la globalización, con el fin de transformar ésta en un sistema que beneficie a todos", argumentó el Sr. Somavia ante los participantes.
Hizo hincapié en las lecciones extraídas por la OIT al tratar de promover el programa social mundial. Señaló que la primera necesidad era la de conseguir "voz y participación". "No hay soluciones impuestas desde arriba, ni derivadas de mercados impersonales... existen muchos modelos de democracia, pero el primer punto del programa consiste en dotar de libertad a las personas para decidir precisamente cuál debe ser el programa".
A continuación se consideró la importancia del consenso, que "no equivale a las concesiones mutuas en cuanto al reconocimiento de valores". Para el Sr. Somavia, el consenso "consiste en establecer alianzas, adoptar metas comunes entre personas capaces de superar sus diferencias para alcanzar un objetivo común, y el punto de partida para el consenso deben ser los valores compartidos".
Refirió como valores principales los de justicia, equidad, oportunidad, solidaridad, cultura, identidad, tolerancia y libertad; interrelacionados en todos los casos.
Resolución de problemas
psicológicos en el trabajo
El Programa InFocus de Seguridad y Salud en el Trabajo y Medio Ambiente de la OIT (SafeWork) ha puesto en marcha una nueva iniciativa denominada SOLVE, con el fin de abordar los problemas "psicosociales" en el trabajo.
GINEBRA - Los problemas "psicosociales", vinculados al alcohol y las drogas, la violencia, el estrés, el tabaco y el VIH/SIDA, constituyen una causa fundamental de accidentes en el lugar de trabajo, lesiones con resultado de muerte, enfermedades y absentismo en todo el mundo.
En el Reino Unido, por ejemplo, se pierden cada año más de 40 millones de jornadas de trabajo debido a enfermedades relacionadas con el estrés 1. Se estima que tres millones de trabajadores europeos sufren actualmente acoso sexual, y, en Estados Unidos, casi 1.000 trabajadores son asesinados en el trabajo cada año.
Estos problemas no son exclusivos de los países industrializados. A escala mundial, unos 500 millones de personas fallecerán en el futuro a causa del consumo de tabaco, la mayoría de ellas en los países en desarrollo. En Sudáfrica, se estima que la productividad podría caer hasta en un 50 % en los próximos diez años a causa del VIH/SIDA.
Así, para el trabajador, los problemas psicosociales pueden significar la estigmatización, el aislamiento, la enfermedad, una lesión e, incluso, la muerte. Para la empresa, pueden traducirse en un trastorno grave, una imagen pública negativa, absentismo, un elevado índice de rotación de personal, accidentes profesionales, un aumento de los gastos de seguros, el agotamiento de los miembros de la plantilla y un incremento de los gastos de indemnización.
Con esta nueva iniciativa en el campo de la salud y la seguridad en el trabajo, denominada SOLVE, se pretende dotar a los empleadores de un marco para la formulación de políticas, además de las destrezas y los conocimientos necesarios para abordar y, sobre todo, prevenir los problemas antes referidos. El proyecto fue desarrollado por el Programa InFocus de Seguridad y Salud en el Trabajo y Medio Ambiente de la OIT ("SafeWork") y se puso en marcha en Windhoek, Namibia, en noviembre de 2001.
A pesar de su reciente comienzo, ha atraído ya el interés de diversas empresas y organizaciones, incluido el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Grecia 2004, un organismo encargado de la gestión de una plantilla compuesta por más de 5.000 empleados y 60.000 voluntarios.
LA METODOLOGÍA DE SOLVE
El planteamiento tradicional respecto a la atención de los trastornos psicológicos ha consistido en el recurso a expertos externos que se ocupen específicamente de estos problemas e intenten tratar sus síntomas. SOLVE es diferente. Pretende poner de relieve el modo en que los problemas psicosociales pueden alimentarse entre sí, por ejemplo, en los casos de estrés grave que pueden dar lugar al desarrollo adicional de una adicción al alcohol o las drogas, o al abuso físico o psicológico de otros trabajadores. Aunque el tratamiento directo de tales adicciones y abusos forma parte de la solución, también es necesario intentar mitigar el estrés, ya sea mediante la mejora del apoyo social o la reestructuración del trabajo que lo provoca.
El proyecto vincula asimismo los problemas psicosociales con elementos convencionales de interés para la gestión empresarial como la productividad, la calidad, la satisfacción de los trabajadores y las relaciones con los clientes. Se argumenta que la formulación de una política eficaz de tratamiento y prevención de problemas psicosociales beneficia a la actividad empresarial.
¿Cómo funciona SOLVE? El curso sobre formulación de políticas se desarrolla a lo largo de cinco días. Cada jornada se dedica a un problema psicosocial diferente y se estructura con arreglo a un proceso de aprendizaje en tres fases.
La primera se ha diseñado para fomentar la adquisición de una actitud abierta respecto a los problemas y la creación de un entorno en el que todos se sientan cómodos analizando las distintas cuestiones y se muestren dispuestos a conocer nuevas ideas. Por ejemplo, en el caso del estrés, la tarea puede consistir en ampliar la concepción que suele tenerse de este trastorno y en poner en cuestión los estereotipos relativos a las ocupaciones en las que tiende a padecerse.
En la segunda fase se imparten a los participantes conocimientos básicos relativos a los problemas y al modo de establecer un marco de formulación de políticas que permita abordarlos con eficacia. A su conclusión, es posible que los asistentes no sean expertos mundiales, por ejemplo, en VIH/SIDA, pero habrán asimilado ciertas nociones respecto a la manera de afrontar esta enfermedad en el lugar de trabajo, y sabrán cómo elaborar una política concebida para el conjunto de su compañía que, mediante el apoyo a los enfermos y a los que les rodean, atenuará los efectos negativos sobre la actividad empresarial.
Por último, los participantes se someterán a un ejercicio de simulación especialmente diseñado para el proyecto, en el que pondrán a prueba sus nuevos conocimientos y comprobarán de primera mano algunas de las dificultades que suelen plantearse.
EL ÁMBITO ACADÉMICO EN GENERAL
El planteamiento de SOLVE ha atraído ya el interés de los medios académicos. Universidades de Estados Unidos, Namibia, Sudáfrica, Malasia y Tailandia negocian actualmente la integración del curso SOLVE sobre formulación de políticas en sus planes de estudios vigentes, así como la incorporación de la investigación en el proyecto, ya sea en los cursos de licenciatura o de doctorado.
El programa Universitas sobre Innovación, educación y capacitación para el trabajo decente y el desarrollo humano trata de utilizar SOLVE para poner en práctica un planteamiento integrado respecto a la promoción de asociaciones entre agentes locales, universidades e instituciones nacionales e internacionales.
Para el programa Universitas, las universidades desempeñan un papel importante en el proceso de desarrollo como instituciones que intentan determinar y abordar los retos socioeconómicos presentes y futuros. De acuerdo con Giovanni di Cola, Coordinador del programa, "la clave consiste en traducir este pensamiento académico de vanguardia en un medio de promoción del desarrollo local. Otro reto que contribuye al atractivo de SOLVE para universidades y mandantes es la forma en que este proyecto puede demostrar el modo de establecer asociaciones que respondan a las necesidades reales y prácticas de los trabajadores".
Para más información sobre SOLVE, sírvanse consultar www.ilo.org/safework, o ponerse en contacto con el Dr. David Gold, correo electrónico: gold@ilo.org, tel.: +4122/799-6183, fax:+4122/799-6878
La primera auditoría de la OIT sobre cuestiones
de género mantiene la igualdad en la agenda
La OIT ha puesto en marcha una serie de innovadoras "auditorías de la igualdad" en las que participa el personal de las oficinas de Bangkok, Budapest, Katmandú y Tanzania, así como el de la sede principal de la Organización en Ginebra. Se ha previsto la realización de nuevas auditorías en los próximos meses, además de la elaboración de un informe que se presentará al Consejo de Administración de noviembre de 2002.
GINEBRA - En el marco de los esfuerzos dedicados a promover la igualdad de género y las estrategias de integración de las cuestiones de género, la OIT ha puesto en marcha una nueva iniciativa diseñada para subrayar la importancia de sus actividades en el terreno de la igualdad entre los géneros, así como para elevar la sensibilización respecto a esta cuestión entre todos aquéllos que participan en la planificación y la ejecución de los proyectos de la OIT. Las "auditorías de la igualdad", iniciadas el pasado mes de octubre, se prolongarán hasta abril de 2002 y forman parte del Plan de Acción para la Igualdad de Género remitido al Consejo de Administración en marzo de 2000.
Uno de los principales objetivos de la iniciativa es garantizar que las cuestiones de género se consideren en todas las actividades de la OIT y a todos los niveles de la Organización. De acuerdo con la Oficina para la Igualdad de Género 2 de la OIT, no se trata únicamente de añadir un "componente vinculado a las cuestiones que atañen a las mujeres" a las políticas existentes, sino de que las experiencias de hombres y mujeres se tengan en cuenta en la totalidad de las acciones, la legislación, las políticas y los programas previstos. Las auditorías se han diseñado igualmente para garantizar que, antes de emprender una acción o de poner en marcha un proyecto, se evalúan de forma exhaustiva las consecuencias de estas iniciativas para ambos sexos.
El término "auditoría" puede resultar engañoso hasta cierto punto en cuanto que suele aludir a un ejercicio contable. Sin embargo, las auditorías de la igualdad de la OIT se sirven de la participación activa y de un proceso de aprendizaje para promover las buenas prácticas, determinar retos futuros y asegurar la aplicación efectiva de la estrategia de transversalización de la perspectiva de género de la OIT.
¿QUIÉN PARTICIPA? Y ¿CÓMO?
La participación es voluntaria, y en cada auditoría se examina la situación de la entidad que se conoce con la denominación de "unidad de trabajo". En la sede principal, la unidad puede consistir en un Programa InFocus, un departamento o una oficina, o un programa intersectorial; en las regiones, un equipo consultivo multidisciplinario (MDT en su acrónimo inglés) o una oficina de zona.
Las sesiones se celebran tan cerca del lugar de trabajo de los participantes como sea posible, y se planifican con la ayuda de consultores externos del Gender and Development Training Centre (Centro de Formación sobre Igualdad de Género y Desarrollo), con sede en Haarlem, Países Bajos. El Centro ha acumulado ya una década de experiencia en este tipo de formación.
Se trata de una auditoría sin precedentes en el sistema de Naciones Unidas, ya que se fundamenta en un método participativo y en la utilización de seminarios y entrevistas para promover activamente la participación de los auditados y facilitarles los resultados del ejercicio. Este planteamiento contrasta con un modelo más tradicional en el que un experto revisa el lugar de trabajo y remite sus conclusiones a la dirección.
Existe un elemento de revisión objetiva en el proceso de la OIT: se examinan los productos (documentos relacionados con el proyecto, bases de datos y publicaciones), los servicios de promoción y de asesoría y las actividades de cooperación técnica de cada una de las unidades de trabajo participantes. No obstante, incluso en este apartado subyace la ética de la participación, ya que las conclusiones se dan a conocer a todos los que intervienen en la auditoría y se hace hincapié en que la unidad en su conjunto se ocupe de resolver los problemas detectados.
En las auditorías se aborda una amplia gama de cuestiones, entre las que figuran la gestión de la información y el conocimiento, la dotación de personal y los recursos humanos, las percepciones respecto a la consecución de la igualdad de género, el nivel de conocimiento técnico especializado a este respecto y la consolidación de capacidades.
Además, en la sede de la OIT se lleva a cabo una revisión global de los documentos de política fundamentales de la Organización, sus publicaciones principales y los procesos de programación, presupuestación y evaluación. Los resultados se refieren en un informe final, en el que se resumen además las conclusiones de las auditorías de las unidades de trabajo y se formulan recomendaciones para el futuro. Este informe se remitirá al Equipo de Alta Dirección de la OIT en mayo de 2002, y posteriormente al Consejo de Administración, en noviembre de 2002.
Tras la puesta en marcha la primera serie de auditorías, Enee Zhang, Directora de la Oficina para la Igualdad de Género, ha señalado que "hasta la fecha, el proceso ha constituido una experiencia de aprendizaje significativa respecto a la situación de la Oficina en cuanto a la integración de las cuestiones de género, así como a la dirección que debemos seguir para pasar de la política teórica a la aplicación práctica".
Una vez completada, la información acerca del proceso y sus resultados se transmitirá a los mandantes, los donantes, el resto del sistema de Naciones Unidas y otras organizaciones interesadas.
- Para más información, diríjase a la Oficina para la Igualdad de Género de la OIT,
tel.:
+4122/799-6730, fax: +4122/799-6388, correo electrónico: gender@ilo.org; o visite www.ilo.org/gender.
Globalización e identidad cultural:
acuerdo entre la OIT y
la OIF
La Organización Internacional de la Francofonía (OIF) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) comparten valores fuertes y fundamentales. Con el fin de oficializar ese vínculo natural, Juan Somavia, Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) y Boutros Boutros-Ghali, Secretario General de la OIF, firmaron un acuerdo marco para confirmar su voluntad de desarrollar sus relaciones institucionales y acciones conjuntas en favor de la cincuentena de países miembros comunes a las dos organizaciones.
"Este acuerdo va a contribuir al logro de los objetivos comunes de la OIF y la OIT, sobre todo en la esfera del trabajo y de la protección de los derechos humanos y de los trabajadores", explicó el Secretario General de la OIF. En este documento se estipula que las dos Organizaciones velarán juntas por la promoción de la dimensión social de la globalización, el respeto de los principios y los derechos fundamentales en el trabajo y la aplicación de las normas internacionales del trabajo. Otro capítulo del mismo documento está consagrado a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y a la defensa de la diversidad de las culturas y de los idiomas; asimismo, presta particular atención a la defensa del francés en el plano internacional.
"La OIF no sólo defiende el idioma francés", dijo Juan Somavia. "Esta Organización defiende, sobre todo, el derecho de las personas a expresarse en su propio idioma", agrega. "En realidad, los valores que defiende la OIF son el elemento central de las preocupaciones de la OIT y de los debates sobre la dimensión social de la globalización, pues no habrá globalización justa y equitativa sin un profundo respeto por la identidad cultural de cada uno". ¿Significa esto que el respeto de la identidad cultural es una condición insoslayable de la globalización?
"Creo que esto es evidente", agregó Boutros Boutros-Ghali, antiguo miembro de la Comisión de expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT entre 1971 y 1978. "Si la globalización mantiene el ritmo actual, dentro de 10 o 15 años la cultura será el último bastión que permitirá a los Estados conservar sus características propias", explicó. "Contar con esta diversidad cultural reviste interés para la comunidad internacional, pues si no logramos democratizar la globalización, ésta distorsionará la democracia; esta democratización supone, entre otras cosas, la defensa y el mantenimiento de la diversidad cultural. A mi entender, el plurilingüismo es tan importante para la globalización como el multipartismo lo es para la democracia, es decir, indispensable".
Este credo, común a la OIT y a la OIF, constituye la piedra angular sobre la que se sustenta este acuerdo. Este último prevé en particular el fortalecimiento de la cooperación en materia de formación profesional, inserción de los jóvenes en la vida activa y aprendizaje de tecnologías de la información y de la comunicación. Desde julio de 2001, las dos Organizaciones ya están colaborando de manera muy concreta en un programa técnico basado en el intercambio de expertos francófonos.