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"Un instrumento de responsabilidad"
OIT/SIDA: Plan mundial y nuevo Repertorio
de recomendaciones prácticas
En un "momento de comunión de objetivos", la comunidad internacional adoptó un plan de acción global concebido para luchar contra la epidemia mundial del VIH/SIDA. En el período extraordinario de sesiones de las Naciones Unidas celebrado del 25 al 27 de junio, la OIT presentó un documento pionero denominado Repertorio de recomendaciones prácticas sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo *. En este nuevo instrumento se ofrecen a trabajadores, empleadores y gobiernos directrices generales basadas en las normas internacionales del trabajo y destinadas a abordar el VIH/SIDA y su repercusión en el lugar de trabajo. El presente informe examina el nuevo Repertorio, así como la histórica Asamblea de las Naciones Unidas.
NUEVA YORK - Entre los líderes mundiales congregados con ocasión del período extraordinario de sesiones sobre el VIH/SIDA de la Asamblea General de las Naciones Unidas predominaba un ánimo sombrío. Veinte años han transcurrido desde el comienzo de la peor epidemia de los últimos tiempos, y son ya 36 millones los infectados con VIH en todo el mundo y 20 millones las personas fallecidas.
De los infectados actualmente con la enfermedad, un 75% (en torno a 23 millones) son personas económicamente activas de 15 a 49 años de edad, a menudo las más productivas, personas en la flor de la vida.
Es obvio que, tras dos décadas, había llegado el momento de realizar un gesto espectacular, incluso histórico. La respuesta de las Naciones Unidas consistió en adoptar por unanimidad una "Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA" al que el Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo del Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA), denominó "instrumento de responsabilidad".
"Lo importante es que, a partir de hoy, dispondremos de un documento en el que se establece un "plan de acción" inequívoco en la lucha contra el VIH/SIDA, además de objetivos y plazos específicos", señaló Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas. "Se trata de un proyecto al que toda la humanidad puede contribuir, adoptando una respuesta global a un desafío auténticamente mundial".
"Nunca desde el comienzo de esta pesadilla se había producido un momento de comunión de objetivos como éste", afirmó el Sr. Annan. "Nunca habíamos sentido tal necesidad de combinar liderazgo, espíritu asociativo y solidaridad. Debemos transmitir al mundo un mensaje de esperanza".
Participación de la OIT
El papel de la OIT en este "plan de acción" se recoge en un pequeño folleto que, sin embargo, constituye un poderoso instrumento en la guerra contra el VIH/SIDA en el mundo del trabajo. El nuevo Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo se dirige a las empresas y a la comunidad en general, a los ámbitos en los que la mayoría de las personas desarrollan su actividad y en los que puede encontrarse a la mayoría de la población mundial que padece el VIH/SIDA.
"El SIDA y el VIH afectan a personas de todos los estratos sociales, pero tienen profundas repercusiones para los trabajadores y sus familias, las empresas, los empleadores y las economías nacionales".
Juan Somavia, Director General de la OIT
Los nuevos datos elaborados por la OIT para la sesión sobre el SIDA ponen de manifiesto que de los 23 millones de personas que, de acuerdo con las estimaciones, padecen VIH/SIDA, una gran mayoría (en torno a 17,5 millones) se encuentra en 43 estados africanos en los que, según afirma el Sr. Somavia, la epidemia de VIH ha creado un "estado de emergencia".
Los datos correspondientes a otras regiones del mundo muestran que existen unos 3,5 millones de personas con VIH en Asia, 700.000 en América del Norte, 226.000 en el Caribe, 416.000 en América Latina y 543.000 en Europa.
El Repertorio contribuirá a impulsar las iniciativas encaminadas a prevenir la propagación del VIH, atenuar su repercusión, prestar asistencia a los que padecen sus efectos y erradicar la estigmatización y la discriminación vinculadas a la enfermedad. Este instrumento ha sido adoptado gracias al intenso esfuerzo dedicado por el personal de la OIT y los expertos representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores, de conformidad con el mandato formulado por una Reunión Especial de Alto Nivel sobre VIH/SIDA y el mundo del trabajo celebrada durante la 88ª sesión de la Conferencia Internacional del Trabajo en junio de 2000.
Juan Somavia, Director General de la OIT, analizó el Repertorio con el Sr. Annan, representantes de Estados miembros y dirigentes empresariales durante la cumbre sobre el SIDA. "Dado que afecta a los miembros de la sociedad que son económicamente más activos, reduce los ingresos, la productividad, las cualificaciones y experiencia profesionales y, al mismo tiempo, entraña importantes costes para empresas, trabajadores y gobiernos. Así pues, el SIDA no es sólo una cuestión relacionada con el lugar de trabajo, sino que también es un problema para el desarrollo en todo el mundo".
En el Repertorio se citan varios principios fundamentales concebidos para promover la prevención en países en los que el grado de propagación de la epidemia ya es importante, así como para ayudar a evitar que las tasas de infección aumenten en países relativamente poco afectados. Además, se incluyen directrices sobre cuestiones como las pruebas de detección, el diagnóstico y la confidencialidad, la ausencia de discriminación en el empleo y los aspectos relacionados con el género.
"El nuevo Repertorio es el proyecto más amplio y completo que se ha elaborado hasta la fecha para una política del VIH/SIDA en el lugar de trabajo y trata de la situación actual, así como de las consecuencias futuras para el mundo del trabajo", dijo el Sr. Somavia. "Pero el Repertorio no se reduce simplemente a políticas y directrices, sino que se refiere también al respeto de la dignidad de los demás y a la necesidad de aprender a vivir con la realidad del VIH/SIDA".
El Repertorio en las Naciones Unidas
El Repertorio de la OIT recibió una favorable acogida en el transcurso del período extraordinario de sesiones de las Naciones Unidas.
"Lo significativo del Repertorio de la OIT es que permitirá a esta institución ofrecer asistencia técnica a sus interlocutores sociales y ayudar a los sindicatos especialmente en su lucha contra el VIH/SIDA", afirmó el Sr. Cunningham Ngcukana, Secretario General de NACTU, una federación nacional de sindicatos de Sudáfrica. "Sólo a través de la OIT podremos asegurarnos de que disponemos de la capacidad para hacer frente a esta enfermedad".
Entre los empleadores, el Dr. Lettie La Grange, de la Cámara de Minas de Sudáfrica, miembro destacado del grupo de expertos que adoptó el Repertorio, señaló que "se trata de un documento muy sólido y no veo cómo un empleador puede abstenerse de adoptarlo".
El Director General aseguró que el compromiso de la OIT con la participación en el tratamiento del desafío que supone el VIH/SIDA deriva de su mandato social en el campo de los derechos en el trabajo y se encuentra vinculado a la amenaza que atañe a su objetivo fundamental de procurar trabajo decente a hombres y mujeres en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.
"Nuestra respuesta inicial a este reto consiste en la adopción de un Repertorio de recomendaciones prácticas sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo", señaló el Sr. Somavia. "Este instrumento es fruto de la adopción de un planteamiento equilibrado respecto a los problemas de discriminación, confidencialidad, prestaciones laborales, asistencia y tratamiento y otras cuestiones relacionadas con el SIDA y el lugar de trabajo.
"Estas negociaciones no se centran en meras estadísticas. Hablamos de la vida de millones de mujeres que luchan con este virus."
Beatrice Were, Community of Women Living with HIV/AIDS
"Mediante la aplicación de nuestro programa sobre VIH/SIDA, colaboraremos con nuestros mandantes tripartitos en los ámbitos nacional y regional con el fin de promover la prevención en el lugar de trabajo y de mitigar la repercusión social y económica de la enfermedad", añadió. "Nos hemos convertido en copatrocinadores de ONUSIDA al objeto de poner la singular estructura tripartita y la doctrina de diálogo social de la OIT al servicio de esta batalla de alcance mundial."
El Repertorio de recomendaciones prácticas forma parte de las nuevas iniciativas emprendidas por la OIT y concebidas para atenuar la repercusión del VIH/SIDA en el lugar de trabajo. Se ha puesto en marcha un proyecto de cooperación técnica sobre la enfermedad y se han desarrollado otros proyectos dirigidos a diversos países. Las misiones de la OIT encargadas de recopilar información han visitado países de África, Asia, Europa oriental y el Caribe con vistas a la creación de proyectos relativos a la prevención y la atenuación del VIH/SIDA y encaminados a apoyar las iniciativas nacionales adoptadas en Camboya, India, Malawi, Namibia, Nigeria, Federación Rusa, Tanzania, Ucrania y Vietnam, así como un proyecto subregional en el Caribe.
Estos proyectos serán llevados a la práctica por la OIT en colaboración con ONUSIDA y diversos donantes bilaterales. Actualmente se preparan proyectos conjuntos en Etiopía, Madagascar y Tailandia. En los planes establecidos al respecto se reclama la realización de un estudio de repercusión regional en los principales puertos de los países africanos anglófonos y en Mauricio, además de la realización de actividades conjuntas con otras organizaciones en Botsuana, Brasil, Burkina Faso, Camboya, Ghana, Nigeria, República de Sudáfrica, Suazilandia, Tailandia y Uganda.
La nueva Declaración de las Naciones Unidas
En la Declaración de compromiso adoptada por la Asamblea General se hace referencia general a la situación de la campaña mundial contra el VIH/SIDA y se ofrecen directrices específicas para abordar la enfermedad en el lugar de trabajo. Entre sus disposiciones se cuenta la relativa al establecimiento con carácter de urgencia de un Fondo Mundial sobre VIH/SIDA y Salud con una dotación que oscila entre los 7.000 y los 10.000 millones de dólares y destinado a financiar una respuesta inmediata y ampliada a la epidemia sobre la base de un planteamiento integrado respecto a la prevención, la atención, la asistencia y el tratamiento.
En cuanto al mundo del trabajo, en la Declaración se insta a los Estados a:
• reforzar la respuesta al VIH/SIDA mediante el establecimiento y la aplicación de programas de prevención y atención en los sectores laborales públicos, privados y no estructurados, y a adoptar las medidas que faciliten la creación de un entorno de trabajo propicio para las personas que viven con el VIH/SIDA;
• formular y comenzar a aplicar estrategias nacionales, regionales e internacionales que faciliten el acceso a los programas de prevención del VIH/SIDA a migrantes y trabajadores desplazados, incluida la provisión de información acerca de servicios sanitarios y sociales;
• adoptar precauciones universales en los centros de asistencia sanitaria con el fin de evitar la transmisión de la infección por VIH;
"Si pretendemos alcanzar algún resultado en lo que respecta a esta pandemia, no podemos rehuir la determinación específica de los grupos más vulnerables a la infección, de quiénes necesitan recibir formación sobre prevención y de quiénes requieren atención y tratamiento."
Richard Burzynski, International Council of AIDS Service Organizations
• evaluar la repercusión económica y social de la epidemia de VIH/SIDA y desarrollar estrategias multisectoriales que aborden sus efectos en el plano individual, familiar, comunitario y nacional;
• abordar el efecto del VIH/SIDA en los ingresos de los hogares, los medios de vida y el acceso a los servicios sociales básicos, prestando especial atención a las personas, las familias y las comunidades gravemente afectadas por la epidemia;
• revisar la repercusión social y económica del VIH/SIDA en todos los ámbitos de la sociedad, y en especial en lo que respecta a las mujeres y las personas de edad avanzada;
• ajustar y adaptar las políticas de desarrollo económico y social, incluidas las que atañen a la protección social, con el fin de hacer frente a la repercusión del VIH/SIDA en el crecimiento económico, la prestación de servicios económicos esenciales, la productividad laboral, los ingresos públicos y las presiones sobre los recursos públicos que propician la generación de déficit; y
• desarrollar en cada país un marco nacional jurídico y de formulación de políticas que proteja los derechos y la dignidad de las personas que viven con VIH/SIDA y se ven afectadas por éste en el lugar de trabajo, así como de aquéllos que corren un mayor riesgo de contraer la enfermedad, recurriendo al efecto a la consulta con los representantes de empleadores y de trabajadores, y teniendo en cuenta las directrices internacionales establecidas sobre VIH/SIDA en el lugar de trabajo.
"Creo que todos debemos reconocer que la adopción de este instrumento constituye un acontecimiento verdaderamente histórico", afirmó el Sr. Annan. "Por fin el mundo se apresta a tomar conciencia de la gravedad de la crisis vinculada al VIH/SIDA. En segundo lugar, la Declaración facilita la formulación de una estrategia inequívoca para abordarla."
* Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo, Organización Internacional del Trabajo, Programa de la OIT sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 2001. ISBN: 92-2-112561-0.
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL REPERTORIO
DE RECOMENDACIONES PRÁCTICAS DE LA OIT
SOBRE EL VIH/SIDA Y EL MUNDO DEL TRABAJO
• El VIH/SIDA debería tratarse como cualquier otro tipo de enfermedad profesional grave porque, al ser el lugar de trabajo parte integrante de la vida local, le incumbe una misión en la lucha general contra la propagación y los efectos de la epidemia.
• Trabajadores, empleadores y gobiernos deberían colaborar para impulsar la prevención, en especial respecto de los cambios en las actitudes y comportamientos a través del suministro de información y educación y de la manera de enfrentarse a los factores socioeconómicos.
• Con arreglo al principio del trabajo decente y del respeto de los derechos humanos y la dignidad de las personas infectadas o afectadas por el VIH/SIDA, no debería haber discriminación alguna ni estigmatización contra los trabajadores basada en una infección por el VIH real o supuesta.
• Deberían reconocerse los problemas de género con respecto al VIH/SIDA. Unas relaciones de género más igualitarias y la potenciación de las mujeres son indispensables para prevenir eficazmente la propagación de la infección por el VIH y para que las mujeres puedan hacer frente al VIH/SIDA.
• No se debería exigir la presentación de diagnósticos relativos al VIH a los solicitantes de un puesto de trabajo ni a quienes ejercen un empleo y la detección del VIH no debería efectuarse en el lugar de trabajo, a reserva de las excepciones previstas en el Repertorio. Incluso fuera del lugar de trabajo, las pruebas confidenciales relativas al VIH sólo deberían ser efectuadas por personal especializado sobre una base voluntaria y con el pleno consentimiento del interesado, respetándose su carácter estrictamente confidencial.
• No hay razón para pedir a los candidatos a un puesto de trabajo o a los trabajadores en activo que proporcionen información personal relativa al VIH. El acceso a los datos personales sobre la eventual seropositividad de un trabajador debería regirse por unas normas de confidencialidad que concuerden con lo dispuesto en los repertorios de recomendaciones prácticas de la OIT.
• Una infección por el VIH no constituye una causa justificada de despido, y las personas con enfermedades derivadas del VIH deberían tener la posibilidad de trabajar mientras sean médicamente aptas para hacerlo en un puesto apropiado existente.
• No deberían ser objeto de discriminación ni los trabajadores ni las personas a su cargo en lo referente a la afiliación y al disfrute de las prestaciones de los regímenes obligatorios de seguridad social y de los planes de previsión profesionales.
• La cabal aplicación de una política y un programa contra el VIH/SIDA requiere el diálogo social entre empleadores, trabajadores y sus representantes y el gobierno, cuando proceda, con la participación activa de los trabajadores infectados o afectados por el VIH/SIDA.
Se dispone de documentación informativa y ejemplares en edición de bolsillo del Repertorio. Para más información, véase www.ilo.org/AIDS, o póngase en contacto con ILOAIDS@ilo.org