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TRABAJO
Núm. 38, enero / febrero de 2001


Salvar la brecha digital:

Aprovechar las TCI para favorecer
el desarrollo económico, la creación de empleo
y la erradicación de la pobreza

A pesar de la mejora en el funcionamiento del mercado de trabajo de los países industrializados, y del creciente potencial de la tecnología de la información para crear puestos de trabajo y propiciar el desarrollo, la situación del empleo en el mundo sigue caracterizándose por "graves deficiencias" para los trabajadores de numerosas regiones, según se afirma en un nuevo informe * de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT). En el "Informe sobre el trabajo en el mundo 2001: Vida laboral en la economía de la información", editado por la OIT, se llega a la conclusión de que, a pesar de la revolución de las comunicaciones que tiene lugar en el mundo actual, aumenta el número de trabajadores que no pueden encontrar empleo o acceder a los recursos tecnológicos emergentes necesarios para garantizar la productividad en una economía global cada vez más digitalizada

GINEBRA - En el último Informe sobre el trabajo en el mundo se concluye que, dada su diferente velocidad de difusión en los países pobres y ricos, la revolución de las tecnologías de la comunicación y de la información (TCI) da lugar a la ampliación de la "brecha digital" a escala internacional.

En el informe se señala que, salvo que se aborde esta situación con urgencia, las aspiraciones de empleo y el potencial de productividad de millones de trabajadores en un gran número de países en desarrollo no podrán realizarse. Se añade que facilitar el acceso a las tecnologías y garantizar que los trabajadores adquieran la formación y las destrezas para utilizarlas son las políticas fundamentales que dichos países deben considerar.

"La revolución de las TCI ofrece posibilidades reales, pero plantea asimismo el riesgo de que una parte significativa de la población mundial salga perdiendo", afirma Juan Somavia, Director General de la OIT. "Si prescindimos de lo superfluo, ¿qué queda? Lo que queda es su efecto en las personas, con independencia del lugar en el que vivan. Debemos promover políticas y desarrollar instituciones que permitan el beneficio de todos. Y este efecto no será espontáneo."

Mejora de las perspectivas de empleo

El informe insiste en que las TCI pueden tener una enorme repercusión en la calidad de vida de los trabajadores de los países más desfavorecidos si se adoptan las políticas e instituciones adecuadas y si éstas actúan como acicate para el desarrollo y el crecimiento del empleo. En algunos casos, la elevada movilidad del capital vinculado a las TCI y el carácter de éstas, intrínsecamente ligadas al conocimiento, brindan a los países de bajos ingresos la posibilidad de "saltarse" etapas del desarrollo económico tradicional mediante inversiones en recursos humanos.

Para que este salto se produzca, es fundamental satisfacer tres necesidades básicas: la formulación de una estrategia nacional coherente respecto a las TCI, la existencia de una infraestructura de telecomunicaciones asequible y la disponibilidad de una población activa instruida.

"Sabemos que el ámbito de acción de las TCI es mundial, su impulso, irreversible, y su efecto, generalizado", afirma el Sr. Somavia. "Pero si pretendemos que las empresas que operan en Internet contribuyan con eficacia a la consecución de nuestro objetivo de trabajo decente para todos, debemos asegurarnos de que exista a escala mundial un marco para la formulación de políticas y que se atiendan estas tres necesidades.

En el informe se señala que la clave para mejorar el empleo en el mundo reside en la posibilidad de mantener el crecimiento en los países industrializados y de lograr avances en algunos grandes países en desarrollo. Entre las incertidumbres que enturbian las perspectivas del mercado de trabajo, en el informe se cita "la trayectoria de la economía de Estados Unidos (destinada a una desaceleración brusca o suave), la posibilidad de que Europa pase a ocupar el puesto de motor de la economía mundial, la sostenibilidad de la recuperación en Rusia y la capacidad de la India para mantener su elevado índice de crecimiento económico".

A pesar de las dificultades, en el informe se asegura que "la evolución general reciente plantea un conjunto de perspectivas favorables para la economía mundial." No obstante, lograr un trabajo decente para los desempleados del mundo exigirá que se preste una atención mucho mayor a "las principales cuestiones vinculadas al mercado de trabajo, incluidas las inversiones en capital humano".

Las TCI revolucionan el lugar de trabajo

El informe revela que casi el 90% de los usuarios de Internet se encuentra en países industrializados, concentrándose tan sólo en Estados Unidos y Canadá un 57% del total. Por el contrario, los usuarios de la red en África y Oriente medio representan conjuntamente sólo un 1% del total mundial de internautas. Los cambios de las conductas y las relaciones económicas se producen en aquellos lugares en los que la utilización de las TCI se encuentra más generalizada.

"Los cambios en el funcionamiento de la economía transformarán el ámbito laboral", señala el Sr. Somavia. "La creación y pérdida de puestos de trabajo, el contenido, la calidad y la ubicación del trabajo... todos estos factores se ven afectados por la era emergente de la globalización digital."

En el informe se hace hincapié en "las auténticas restricciones con las que se enfrentan los países en desarrollo para poder incorporarse a la revolución de las comunicaciones", así como en las repercusiones, potencialmente graves, que estos riesgos provocan en los mercados de trabajo mundiales, para añadir que "sólo algunos países de Asia oriental parecen mantener el ritmo de los países desarrollados en cuanto a la difusión del progreso tecnológico".

Los países y regiones que no consigan realizar el salto tecnológico no sólo se arriesgan a quedar al margen del intenso comercio de los productos derivados de las tecnologías de la información y la comunicación, cada vez más extendido, sino que tampoco podrán beneficiarse de las mejoras de la eficacia económica y la productividad que se derivan de la actividad de los sectores que ofrecen tales productos, según se afirma en el informe.

Economías asiáticas como, por ejemplo, las de China, Malaisia, Tailandia, Filipinas y otros países, han conseguido avanzar con rapidez en los diversos campos de la alta tecnología, pero no han podido hacerse con una cuota significativa del mercado mundial de semiconductores y otros equipos para el proceso de datos.

Con todo, al margen de la producción de hardware, un factor que parece esencial para la iniciación de los países en el mundo digital de la alta tecnología consiste en el desarrollo de una base nacional de destrezas en la utilización y la producción de software.

El sector del software en la India ha crecido en un 50% a lo largo de la década de 1990, lo que ha generado no sólo exportaciones, sino miles de puestos de trabajo en el mercado nacional y una base de capacidades tecnológicas que atrae la atención internacional de países industrializados y grandes multinacionales. Costa Rica ha atraído a algunas de las mayores empresas de TCI en el mundo, cuya intención es dar empleo a su población activa, relativamente instruida, en el marco de una iniciativa de desarrollo con la que se ha logrado la creación de puestos de trabajo, el aumento de las exportación y la generación incipiente de un sector nacional de software.

Incluso en los casos en que las oportunidades de exportación en el sector de las TCI resulten difíciles de materializar, las ventajas derivadas del acceso a la tecnología que dicho sector genera pueden promover el empleo y la iniciativa empresarial en segmentos como el del proceso de datos y los centros de atención de llamadas. En Senegal, la liberalización de la normativa de telecomunicaciones ha dado lugar a la proliferación de "telecentros" que brindan acceso a este tipo de servicios y generan miles de puestos de trabajo. En Sudáfrica, el crecimiento de los mencionados telecentros ha procurado un acceso sin precedentes a los servicios públicos, así como a información esencial sobre asistencia sanitaria, prestaciones sociales y otros servicios de la administración.

Las TCI pueden contribuir asimismo a la consecución del objetivo de la atenuación de la pobreza, no sólo a través de su efecto en el crecimiento económico, sino también mediante la mejora del acceso a la asistencia sanitaria, la educación y otros servicios sociales. Uno de los ámbitos en los que puede comenzarse a perseguir tal objetivo es el de la asistencia pública o privada a las organizaciones locales destinada a ofrecer un acceso adaptado a las necesidades de las personas desfavorecidas.


Empleo en el mundo 2001:
El mundo en pocas palabras

En 2001, un tercio de la población activa mundial, compuesta por 3.000 millones de personas, se encuentra en situación de desempleo o subempleo. De esta cifra, en torno a 160 millones están desempleados en términos estrictos, 20 millones más que al comienzo de la crisis financiera de Asia en 1997 y a pesar de los inequívocos signos de recuperación económica en la mayor parte de ese continente.

La economía mundial deberá mantener, como mínimo, su ritmo actual de expansión para generar los 500 millones de nuevos puestos de trabajo necesarios en la próxima década para dar cabida a las personas que se incorporan al mercado de trabajo y reducir el número actual de desempleados.

A escala internacional, el mayor cambio en la situación del empleo se ha producido en los países de la OCDE, en los que el desempleo general ha experimentado un fuerte descenso respecto a las cifras de dos dígitos de mediados de la década de 1990, e incluso el desempleo de larga duración se ha reducido en los últimos años, pasando en términos proporcionales del 35 a casi el 31%.

A pesar del espectacular crecimiento de las TCI en los países industrializados y de su creciente difusión en los países en desarrollo, un gran porcentaje de la población mundial se encuentra "tecnológicamente aislada" respecto a los beneficios de los avances electrónicos que revolucionan la vida, el trabajo y las comunicaciones en la era digital.

Las TCI ofrecen grandes "posibilidades de capacitación" para mejorar las vidas de las mujeres. Sin embargo, en el informe se subraya la existencia de una "brecha digital vinculada al género", ya que, con frecuencia, las mujeres ocupan puestos de baja cualificación en el sector de las TCI, mientras que los hombres ascienden a puestos de mayor remuneración y responsabilidad.


Igualar los géneros

A pesar de la capacidad de las TCI para crear empleo para las mujeres y mejorar sus vidas, en el informe se señala que, en general, las mujeres siguen obteniendo menores ingresos, sufren una elevada tasa de desempleo y suelen concentrarse en puestos de trabajo de menor cualificación.

La brecha digital más sorprendente en lo que se refiere al género alude al uso de Internet, ya que las internautas son minoría tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. Por ejemplo, sólo el 38% de los usuarios de la red en América Latina son mujeres, el 25% en la Unión Europea; el 19% en Rusia; el 18% en Japón y el 4% en Oriente medio.

En el informe se asegura que la mayoría de los internautas son varones, universitarios y obtienen unos ingresos superiores a la media. Sólo en los casos en los que el uso de Internet se encuentra consolidado, como en Escandinavia y Estados Unidos, la brecha digital referida desaparece.

"Las TCI pueden favorecer a las mujeres y las beneficiarán", afirma el Sr. Somavia, para añadir que "una de mis principales prioridades es garantizar que no se amplíe la brecha digital vinculada al género y que las mujeres no se rezaguen en la carrera digital."

En el informe de la OIT se observa asimismo que las pautas de segregación en cuanto a género se reproducen en la economía de la información. Se añade que, "aunque se mantiene la desigualdad de los ingresos entre los que han adquirido destrezas en materia de TCI y los que no, también existe una polarización en el marco de la utilización de estas tecnologías, a menudo vinculada a la pertenencia a uno u otro género".

En cualquier caso, en la India las mujeres han elevado al 27% su tasa de actividad en el sector del software, mientras que en el Caribe y muchos otros países en la década de 1990, miles de mujeres han encontrado trabajo en el sector del proceso de datos. En Uganda, las mujeres que han perdido familiares a causa del SIDA, confeccionan cestas tradicionales como parte de las actividades realizadas en el grupo de las "mujeres zafiro", y posteriormente venden sus productos en Internet con la ayuda de una ONG con sede en Estados Unidos.

El papel de la formación y el "aprendizaje continuo"

En el informe se advierte que, incluso en el caso de que el acceso se facilite y se generalice, poco podrá obtenerse de la revolución digital sin la consecución de niveles de formación adecuados. Es posible que la incapacidad para asimilar y beneficiarse de las TCI si no se garantizan tales niveles constituya el reto más significativo inherente a la difusión de la economía digital en los próximos años.

La atenuación de otros aspectos de la brecha digital, como las diferencias salariales y el distinto tratamiento dispensado a uno y otro género, dependerá asimismo de la mejora de la formación, según se afirma en el informe. En los países desarrollados, "el retorno a la enseñanza superior" se refleja ya en la "ampliación de la desigualdad salarial" en aquellos ámbitos en los que la utilización de las tecnologías se encuentra más generalizado.

"La inversión en enseñanza básica y superior es la herramienta más importante de la formulación de políticas a disposición de las administraciones para aprovechar las ventajas de las TCI", según se señala en el informe. "Ningún país en desarrollo ha alcanzado conseguido ocupar un nicho en los mercados mundiales de productos intangibles sin disponer de una población activa adecuadamente instruida.

Además, la formación y el crecimiento económico son complementarios, y la inversión en la primera revertirá probablemente en beneficio del segundo. Esta relación causal puede resultar aún más estrecha en el caso de la economía emergente que se basa en el conocimiento, no en factores físicos ni recursos naturales".

Según el informe, el aprendizaje continuo constituye cada vez más la fuente fundamental de seguridad en el puesto y de empleabilidad en la era digital. El acceso a este tipo de educación ofrece una ventaja competitiva a empleados, gobiernos y empleadores. Asimismo, escala posiciones en la lista de prioridades de numerosos sindicatos, y la necesidad de una adquisición de destrezas y un aprendizaje continuos puede revitalizar el papel desempeñado por estas organizaciones como fuente tradicional de una "base de destrezas" de un conjunto de afiliados caracterizados por su movilidad.

Otras consideraciones de la formulación de políticas

El informe llega a más conclusiones en cuanto a la formulación de políticas, siendo quizá la más importante de ellas la predicción de que los países que no consigan incorporarse a la revolución digital, o que se demoren en este empeño, se enfrentarán a una pérdida de ventajas económicas competitivas y de cuota de mercado, así como a una posible caída de la renta nacional. La asistencia internacional y la cooperación técnica resultarán de utilidad, pero la medida más apremiante es la adopción de estrategias y acciones coherentes en los distintos ámbitos nacionales.

"De hecho, en estos primeros días de la revolución de las comunicaciones, los datos de que se dispone en la actualidad indican la existencia de más riesgos presentes que recompensas futuras, ya que se abren brechas cada vez mayores, y la calidad de vida en el puesto de trabajo pone de manifiesto efectos positivos y negativos", se señala en el informe. "Hay soluciones a estos problemas que no consisten en dar marcha atrás en el progreso tecnológico".

A continuación se refieren otras conclusiones del informe.

- Políticas comerciales: Los gobiernos deben fomentar el crecimiento de los sectores nacionales de TCI, procurando asimismo la disponibilidad de factores de producción importados a precios adecuados. El régimen comercial internacional ha de tener muy presentes las políticas que promueven el crecimiento del sector de las TCI en los países en desarrollo.

- Migración de trabajadores cualificados: En el informe se señala asimismo que, en el caso de la migración de trabajadores muy calificados en la economía digital, los países que reciben a estos profesionales no deben descuidar la formación de la mano de obra nacional. Al mismo tiempo, los países de procedencia deben formular políticas que promuevan el mantenimiento o la repatriación de sus trabajadores más cualificados.

- Trabajadores de edad avanzada: En lo que respecta a esta categoría de trabajadores, en el informe se afirma que será necesario ampliar las opciones de reciclaje en el trabajo. Las políticas que se formulen han de abordar en particular las oportunidades de formación que se brindan a los trabajadores de edad y la lucha contra la discriminación por razones de edad en el ámbito laboral.

- Nuevos motivos de preocupación en el lugar de trabajo: Es posible que las leyes y políticas existentes deban ser revisadas a medida que se plantean nuevos motivos de preocupación vinculados al lugar de trabajo, como el estrés, el derecho a la intimidad, la propiedad intelectual o el derecho de acceso a los medios de comunicación. Puede que en el derecho laboral y en las políticas de mercado de trabajo en vigor no se tenga en cuenta adecuadamente el hecho de que las TCI afectan a la vida en el trabajo de hombres y mujeres de una manera diferente.

- Sectores tradicionales: La aplicación de las TCI a los sectores tradicionales, como la agricultura o la pesca, puede dar lugar a importantes mejoras de la eficacia en los países en desarrollo.

"La conclusión final más importante es que podemos influir en la situación", señala el Sr. Somavia. "Con las políticas y las instituciones adecuadas, podemos dirigir el curso de la revolución de las TCI. Debemos crear asociaciones, ofrecer formación y promover una conectividad socialmente responsable con el fin de procurar la justicia social, tanto en el mundo convencional como en el electrónico. Asegurémonos de que aludir a las empresas que operan en Internet equivalga a hablar de trabajo decente."

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* The World Employment Report 2001: Life at work in the information economy se encuentra disponible en CD-ROM (en inglés) en ferranco@ilo.org, tel.: +4122/799-7781, fax: +4122/799-6095. La publicación del informe completo en formato impreso y en CD-ROM está prevista para junio de 2001.

Creada por CL. Aprobada por KMK. Última actualización: 18 de junio de 2001.