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Aboga por la "creatividad y la modernización"
El chileno Juan Somavia toma las riendas
de la OIT como nuevo Director General
Los derechos de los trabajadores, el trabajo infantil, la pobreza, el desempleo, la discriminación sexual y la insuficiente protección social ocuparán los lugares preferentes del orden del día
Juan Somavia, de Chile, vaticinó "una nueva etapa de creatividad y modernización" de la Organización Internacional del Trabajo al convertirse en su noveno Director General en una sesión extraordinaria del Consejo de Administración de la Organización, celebrada en Ginebra el día 22 de marzo. El Sr. Somavia es el primer representante del hemisferio austral que ocupa el cargo de Director General.
GINEBRA - Cuando el chileno Juan Somavia, nuevo Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) tomó posesión del cargo en marzo, aludió tanto a los logros históricos de la octogenaria Organización como a los desafíos que la misma afrontará en el cambio de siglo.
El Sr. Somavia manifestó en su discurso de toma de posesión en marzo: "Nos hemos comprometido internacionalmente a promover unas sociedades y unas economías abiertas. Este consenso no será eficaz si no es capaz de ofrecer beneficios efectivos a la gente corriente y a las familias. Estoy orgulloso de lo que representa la OIT".
Añadió que "el premio Nobel de 1969 fue un reconocimiento de su contribución a la paz. Mi responsabilidad es modernizar y ayudar a conducir la organización tripartita, de modo que los valores de la OIT prevalezcan en las nuevas realidades globales."
En el discurso pronunciado después de tomar posesión del cargo, el nuevo Director General subrayó la misión histórica asumida por la OIT desde su fundación en 1919 de fomentar la estabilidad social y política de los países industrializados, y propuso "fijarnos el objetivo ambicioso de extender la prosperidad, los derechos y los beneficios a toda la población trabajadora del mundo del siglo XXI."
"Como primer Director General de la OIT procedente del mundo en vía de desarrollo, asumo una especial responsabilidad en asegurar que la dimensión del desarrollo se integre en todas las actividades de la OIT", aseguró el Sr. Somavia, añadiendo que la búsqueda de soluciones a problemas como el trabajo infantil, la pobreza, el desempleo, la discriminación sexual y la protección social insuficiente serán objeto de atención prioritaria durante su mandato.
El Sr. Somavia sucede en el cargo a Michel Hansenne, de Bélgica, quien ha agotado dos mandatos quinquenales en el puesto de Director General desde su elección inicial en 1988. El nuevo Director General manifestó su reconocimiento por la labor del hombre que lo precedió y ejerció el cargo entre 1989 y 1999 y que "defendió los valores sociales de la OIT durante un decenio de escepticismo y dificultades."
El Sr. Somavia manifestó que "el final de la guerra fría produjo un importante consenso basado en la apertura de los mercados, en un nuevo espíritu de competencia y creatividad y en un mayor respeto por los derechos humanos y las instituciones democráticas." Sin embargo, añadió que "esta evolución positiva también contribuyó a enturbiar los objetivos sociales del crecimiento económico y la importancia de unas instituciones sociales sanas para unos mercados saludables".
El Sr. Somavia aseguró que se sentía unido por un "profundo vínculo espiritual con mis predecesores", cuyo legado recibía "con un hondo sentimiento de responsabilidad". Somavia pronunció estas palabras en presencia del antiguo Director General de la OIT, Francis Blanchard, y de familiares de los cinco primeros directores de la Organización, como Sylvie Junod, nieta de Albert Thomas, primer Director General de la OIT; Mildred Morse, esposa de David Morse, quien fuera el primer jefe de la Organización tras la segunda guerra mundial; Enee Jenks, esposa de Wilfred Jenks, coautor, con Edward Phelan, de la Declaración de Filadelfia; y Jean-Jacques Oechslin, que presidió la Organización Internacional de Empleadores entre 1980 y 1998.
Juan Somavia, nacido el 21 de abril de 1941, estudió Derecho y Economía en la Universidad Católica de Chile y en la Universidad de París. Abogado de profesión, el Sr. Somavia ha desarrollado una brillante carrera profesional en los campos del derecho civil e internacional.
En su época de Secretario Ejecutivo de la Cámara de Comercio Chilenoargentina, Somavia contribuyó a estrechar los vínculos entre los sectores empresariales de los dos países vecinos. Luego, como Embajador de Chile ante el Grupo Andino y como Presidente del Consejo de Administración, el Sr. Somavia trabajó denodadamente en favor de la integración regional. A finales de la década de 1960, mientras trabajaba en el GATT, Juan Somavia desempeñó una función fundamental en la participación de los países en vías de desarrollo en la Ronda Kennedy. A principios de la década siguiente, cuando ocupara los cargos de Embajador y Asesor del Ministro Chileno de Asuntos Económicos y Sociales, se responsabilizó de diversas áreas asociadas a la OIT.
Juan Somavia colaboró activamente en el restablecimiento de la democracia en Chile desde su cargo de presidente de la Comisión Internacional de la Comisión Democrática de Chile y de fundador y Secretario General de la Comisión de Paz Sudamericana, entre 1986 y 1990. Su defensa de la paz y de los derechos humanos le valieron la concesión del Premio de la Paz Leónidas Proaño, conferido por la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos.
Representante permanente de Chile en las Naciones Unidas desde 1990, el Sr. Somavia ocupó en dos ocasiones (1993 y 1998) la presidencia del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC). Como Presidente de la Comisión Preparatoria, el Sr. Somavia dirigió las negociaciones que culminaron en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Económico y Social, celebrada en Copenhague en 1995. Además, en abril de 1996 y octubre de 1997, ocupó la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Juan Somavia ha desarrollado, asimismo, una intensa actividad como escritor y conferenciante sobre cuestiones mercantiles, laborales y de derechos humanos, habiendo recibido numerosos premios y menciones por su labor en defensa de la paz, los derechos humanos y el desarrollo social.
El nuevo Secretario General aludió a una serie de nuevos retos para la OIT, incluidos el de la liberalización económica, "que ha modificado las relaciones entre el Estado, los trabajadores y las empresas", y "los cambios en los esquemas de empleo y los mercados de trabajo, que han influido profundamente en los socios de la OIT."
El Sr. Somavia manifestó que el cambio social ha inducido la aparición de nuevos y poderosos agentes de la sociedad civil, muchos de los cuales se han organizado al margen de los procesos productivos", añadiendo que "las actitudes sociales han cambiado, conduciendo a un mayor individualismo y a una reducción del grado de consenso en materia de responsabilidad social colectiva."
En relación con la Declaración sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1998, el Sr. Somavia comunicó su intención de impulsar la Declaración "en el espíritu en que se adoptó", añadiendo que la Declaración se había adoptado como "herramienta de promoción". Para que resulte eficaz y disfrute del máximo grado de apoyo, "no es posible someterla a condicionamiento alguno. De lo contrario, perdería su legitimidad para definir las obligaciones mínimas atribuidas a todos los miembros de la OIT."
La Declaración sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo reafirma la determinación de los Estados miembros de la Organización de "respetar, promover y materializar efectivamente" el derecho de los trabajadores y empleadores a la libertad de asociación y el derecho efectivo a la negociación colectiva, y de luchar por la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligado, por la erradicación efectiva del trabajo infantil y por la desaparición de la discriminación en el empleo y en el trabajo.
Juan Somavia reclamó un amplio apoyo a los objetivos de la Declaración, que "deben convertirse en la meta común del sistema multilateral en su conjunto, incluidas las instituciones surgidas de Bretton Woods. La OIT debe esforzarse por colaborar con todas las organizaciones en su esfuerzo común por perfeccionar su aplicación. A este fin, espero que todas las organizaciones desempeñen su función. Como mínimo irrenunciable, deben comprometerse a no aplicar políticas cuyos efectos prácticos consistan en conculcar estos derechos en la realidad."
El Sr. Somavia insistió en que "el acontecer económico está más influido por las fuerzas del mercado que por las normas jurídicas, las instituciones sociales o la intervención del Estado. La hegemonía de la economía de mercado convierte a la empresa en el actor principal del cambio social y en la principal fuente de empleo. Es preciso que la OIT colabore de forma esforzada y fiable con el mundo empresarial en la defensa de nuestros valores y en el logro de nuestros objetivos."
Continuó diciendo: "Hemos de tratar de armonizar crecimiento económico y progreso social, eficacia y equidad, libertad y orden, cambio y estabilidad. Nos hemos de inspirar en métodos que faciliten el diálogo y la negociación con unas organizaciones sociales autónomas y democráticas, representativas de los intereses de todos los sectores sociales."
En sus alocuciones de bienvenida, los representantes de los trabajadores, los gobiernos y los empleadores se comprometieron a ayudar a Juan Somavia a abordar las nuevas realidades de la mundialización y del cambio económico.
En su intervención, Ralf Thüsing, Vicepresidente del Consejo de Administración en representación de los empleadores, aseguró que "usted asume el cargo en unos tiempos difíciles de cambio. Muchas cosas se han transformado y se abre ante nosotros un interesante camino que nos ha sido trazado. Queremos recorrer este camino con usted, Sr. Somavia, y trabajar en favor de los ideales y los objetivos que nos hemos marcado, con una predisposición hacia el cambio y con plena conciencia de lo posible, de lo que puede hacerse".
En representación de los trabajadores, el británico Bill Brett, miembro del Consejo General del Trade Union Congress (TUC) y Vicepresidente del Consejo de Administración de la OIT, aseguró: "La OIT debe velar por que la mundialización de la economía internacional sirva a la gente y no al revés. La OIT debe convertirse en un pilar básico de la política social del sistema de las Naciones Unidas. Debe asumir el lugar que le corresponde junto a las instituciones salidas de Bretton Woods y a otros agentes en el diseño del futuro económico y social del mundo. Creemos que usted está capacitado para lograrlo." Renaldo Rivera, representante de los Gobiernos de las Américas, añadió: "Ahora la OIT debe asumir nuevas responsabilidades y apuestas, y hacer sentir su presencia, especialmente en los países en que el proceso de mundialización ha despertado mayores expectativas y preocupaciones, y un mayor riesgo de marginación."
• Promover y materializar los principios y derechos fundamentales en el trabajo
• Crear mayores oportunidades para que hombres y mujeres consigan empleos e ingresos dignos
• Ampliar la cobertura y eficacia de la protección social para todos
• Fortalecer el sistema tripartito y el diálogo social