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Sección Noticias
El crecimiento sostenido constituye una importante fuente
de creación de empleo
En un informe recién publicado por la OIT 1 se asegura que, a medida que se agudiza la competencia mundial por la creación de empleo y la captación de inversiones extranjeras, las zonas francas industriales (ZFI) han proliferado en todo el planeta, pasando del reducido número existente hace algunos decenios a más de 850 en la actualidad. Aunque reconoce el extraordinario potencial económico y de creación de empleo de las ZFI, la OIT advierte que la creciente ubicuidad del fenómeno en el escenario industrial de todo el mundo plantea problemas cada vez más graves a los 27 millones de personas que trabajan en las ZFI.
En el informe se definen las ZFI como "zonas industriales en las que se conceden incentivos especiales a la inversión extranjera orientada a la importación de materias primas destinadas a sufrir algún grado de transformación antes de ser reexportadas". En algunos países, las ZFI no se diferencian de los modernos complejos empresariales estructurados. En otros, por el contrario, las ZFI se configuran como verdaderos enclaves aislados de monoproducción industrial. Con independencia de la modalidad que adopten las ZFI, el espíritu librecambista y orientado hacia la inversión extranjera y la exportación de la economía moderna las ha transformado en "cauces de mundialización"
En el estudio de la OIT se afirma que, si bien las ZFI poseen, indudablemente, una enorme capacidad de generación de empleo -en especial para las mujeres de los países en desarrollo-, no pocas proyectan aún una imagen negativa por los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo y unos sistemas inadecuados de relaciones laborales. Además, se añade que, si bien la conjunción de inversiones industriales directas, empleo y transferencia de tecnología puede aportar un considerable impulso ascendente al proceso de desarrollo, hasta ahora los hechos apuntan a una ausencia generalizada de relación causal significativa entre las ZFI y la economía interna de la mayoría de los países anfitriones.
A pesar de que en muchos países que cuentan con ZFI se previó en su día que las operaciones primarias de elaboración y montaje de piezas importadas constituirían un estadio necesario, aunque temporal, del camino hacia la industria de mayor valor añadido, sólo algunos de ellos (como Malasia, Mauricio y Singapur) han logrado en la práctica desarrollar una industria nacional de exportación a partir de las ZFI.
| Región |
Nº de ZFI |
|
| América del Norte
América Central Caribe América del Sur Europa Oriente Medio Asia Africa Pacífico Total |
320 41 51 41 81 39 225 47 2 847 |
Estados Unidos: 213, México: 107
Honduras 15, Costa Rica: 9 República Dominicana: 35 Colombia: 11, Brasil: 8 Bulgaria: 8, Eslovenia: 8 Turquía: 11, Jordania: 7 China: 124, Filipinas: 35, Indonesia: 26 Kenya: 14, Egipto: 6 Australia: 1, Fiji: 1 |
Fuente: WEPZA y OIT
En el informe de la OIT se indica que la mayoría de las zonas francas industriales se localizan en América del Norte (320) y Asia (225). Sin embargo, la densidad de ZFI va en aumento en algunas regiones en desarrollo, como el Caribe (51), América Central (41) y el Oriente Medio (39), y es probable que las cifras se incrementen en todo el mundo. Por ejemplo, en Filipinas funcionan actualmente 35 ZFI, pero existen proyectos aprobados para la creación de 83.
En la actualidad, Estados Unidos y México juntos, constituyen el área de mayor dinamismo de las ZFI y cuentan, respectivamente, con 213 y 107 de estas zonas. La mayoría de las ZFI existentes en México corresponden a maquiladores de montaje arracimadas en torno a ciudades fronterizas como Tijuana, Ciudad Juárez y Matamoros. Las maquiladores de estas poblaciones están integradas en las cadenas productivas existentes al otro lado de la frontera. Creada inicialmente en 1965 como solución de urgencia al problema de desempleo, la maquila genera actualmente exportaciones por un valor anual superior a 5.000 millones de dólares de Estados Unidos, esto es, más del 30 por ciento del total de las exportaciones mexicanas. Se espera que las inversiones en el sector de la maquila industrial se incrementen debido a la eliminación de aranceles resultante de la aplicación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, especialmente en áreas como la televisión y los recambios de automóviles y las industrias textil y de la confección.
Otros países del hemisferio occidental albergan un número creciente de ZFI, establecidas principalmente para producir bienes destinados al mercado norteamericano. Así, en la República Dominicana hay 35 ZFI; en Honduras, 15; y en Costa Rica, 9. En el informe se menciona a Costa Rica como ejemplo de cómo un país pequeño y escasamente poblado puede beneficiarse de las estrategias regionales. Desde 1981, las ZFI costarricenses han creado casi 49.000 puestos de trabajo, principalmente en los sectores de la confección y la electrónica, con el beneficio añadido de diversificar las exportaciones, anteriormente limitadas a productos tradicionales, como el banano y el café. Cerca del 30% del empleo en el sector industrial costarricense se genera actualmente en las empresas integradas en las ZFI. La tasa de desempleo de Costa Rica se ha reducido hasta un 5%.
En Asia, sólo en China existen 124 ZFI, muchas de las cuales son verdaderos complejos urbanos e industriales que cuentan con una infraestructura comunitaria desarrollada de transporte, educación y servicios sociales. También en Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka se deesarrolla una activa política de fomento de las ZFI. En Africa hay 47 ZFI, 14 de las cuales están en Kenya. Todo el territorio de Mauricio se ha sido dividido en varias ZFI dedicadas a la elaboración de productos para la exportación, y la buena gestión de esas zonas es, probablemente, el factor que más ha contribuido al crecimiento económico del país.
También las ZFI han impulsado el crecimiento económico de los "tigres" asiáticos. Durante tres décadas, el estado malasio de Penang ha aplicado con gran eficacia una política de captación de inversiones de calidad en industrias de tecnología avanzada, pasando el número de fábricas, de las 31 existentes en 1970, a 743 en 1997, al tiempo que la población empleada en las mismas se elevaba, durante el mismo período, de 3.000 trabajadores a casi 200.000. Análogamente, buena parte del crecimiento registrado por la actividad industrial y financiera de Singapur se ha debido a las inversiones en las ZFI y al incremento sostenido de la productividad en las mismas, que han logrado elevar la cantidad y calidad de la oferta de empleo y establecer los vínculos necesarios entre la economía interna y la internacional.
Según el informe, "un aspecto lamentable de muchas zonas es que en ellas se relega a los trabajadores de ambos sexos a unos puestos mal retribuidos y de escasa cualificación. Como se les considera reemplazables, sus problemas encuentran escaso reflejo en las relaciones laborales y sociales". En todo el mundo, la población empleada en las ZFI suele ser mayoritariamente femenina y, en algunos sectores, como el textil, la industria de la confección y el montaje de artículos electrónicos, las mujeres pueden constituir hasta el 90 por ciento o más de la fuerza de trabajo.
En el informe de la OIT se mencionan cinco factores que coadyuvan a este estado de cosas poco satisfactorio:
Según el informe de la OIT, es muy posible la escasez de estrategias adecuadas de desarrollo de los recursos humanos limite la capacidad de las ZFI para aumentar la productividad y crear empleo de calidad. Se señala que "las relaciones laborales y el desarrollo de los recursos humanos siguen siendo dos de los aspectos más problemáticos del funcionamiento de las ZFI." De hecho, suelen echarse de menos unos mecanismos adecuados de mejora de las condiciones de trabajo: "El modelo clásico de regulación del trabajo -caracterizado por un marco de condiciones mínimas de trabajo y por la existencia de unos sindicatos libres que negocian con los empleadores unos acuerdos vinculantes- es extremadamente raro en las ZFI".
Según el Auret Van Heerden, principal autor del informe: "La frecuente ausencia de unas condiciones mínimas y las deficientes relaciones laborales producen unos resultados previsibles: las tasas elevadas de rotación del personal, el absentismo, el estrés y la fatiga, los bajos índices de productividad y el desperdicio de materiales, son aún fenómenos demasiado frecuentes en las ZFI".
En la reunión de la OIT se exige la mejora de las condiciones
sociales y de trabajo en las zonas francas industriales
y el final de las restricciones a los derechos sindicales
En una reunión internacional dedicada a las ZFI recientemente celebrada se abogó por la finalización de las limitaciones a las libertades sindicales existentes en algunos países que albergan zonas de este tipo, y se adujo que la falta de representación sindical y de un marco efectivo de relaciones laborales, así como la deficiencia de los programas de desarrollo de los recursos humanos, que se observan en algunos países, pueden frenar la mejora de las capacidades, las condiciones de trabajo y la productividad de los trabajadores.
La Reunión Tripartita Internacional de Países que albergan Zonas Francas Industriales se desarrolló en la sede de la OIT en Ginebra entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre, con la participación de representantes de los empleadores, los trabajadores y los gobiernos de diez países. 2
Los delegados también instaron la observancia de la legislación laboral nacional y el respecto de las normas laborales internacionales por parte de los gobiernos, los empleadores y las organizaciones sindicales en las ZFI. En particular, reclamaron una atención especial a los problemas de las mujeres trabajadoras, que pueden constituir hasta el 90 por ciento de la fuerza de trabajo de las ZFI y que, a menudo, ocupan los puestos de trabajo peor remunerados y de menor cualificación.
Los representantes de los empleadores, los trabajadores y los gobiernos de diez países que albergan zonas francas industriales reconocieron que éstas se han convertido en elementos importantes del mercado de trabajo de los países en desarrollo. En un informe presentado se indicó que las ZFI han pasado, de unas pocas que había unos decenios antes, a 850 en la actualidad. También se señaló que, para un número creciente de naciones en desarrollo, las ZFI son una importante puerta de entrada a la economía industrial internacional, además de una importante fuente de empleo, inversiones y transferencia de tecnología, si bien los resultados han sido muy desiguales.
Los delegados convinieron en que, aun cuando las ZFI han captado cuantiosas inversiones y se han convertido en potentes motores de la industrialización, han aportado unos beneficios económicos globales limitados por "la falta de vínculos económicos suficientes con la economía local". En el informe se subrayó que, en muchos países, la aportación local a la producción industrial es excesivamente baja.
En las conclusiones de la reunión se aseguró que "para que las ZFI desarrollen todo su potencial económico y social, los gobiernos deben diseñar una estrategia de inversión e industrialización amplia y bien definida, congruente con la necesidad de impulsar el desarrollo económico y el respeto de los derechos de los trabajadores". Se insistió igualmente en el documento en la necesidad de replantear periódicamente la política aplicable a las ZFI y de "ofrecer unos servicios de apoyo industrial a los proveedores locales de bienes y servicios, con objeto de ayudarles a satisfacer las exigencias de prontitud, coste, calidad y escala de las empresas enclavadas en las zonas".
Además, los delegados convinieron en que, "si bien las ZFI han sido una importante fuente de creación de empleo, en especial para las mujeres, las relaciones laborales y el desarrollo de los recursos humanos siguen recibiendo muy escasa atención". Los delegados insistieron en que el buen funcionamiento de las relaciones laborales sigue siendo esencial para el éxito de las ZFI, y en que "unos sindicatos fuertes, libres y representativos" pueden coadyuvar en gran medida a la instauración de unas relaciones laborales conducentes a la mejora de las condiciones de trabajo y al incremento de la productividad y la competitividad. En opinión de los delegados, "los gobiernos deben promover la negociación tripartita como un cauce eficaz de desarrollo de unas sólidas estrategias y prácticas de relaciones laborales en las ZFI".
Los delegados llegaron a la conclusión de que "el desarrollo de los recursos humanos constituye una de las claves de la mejora de las condiciones sociales y de trabajo en las ZFI". Asimismo, subrayaron la necesidad de procurar que la política de empleo en estas zonas "favorezca la promoción de la mujer, prevenga la marginación de las trabajadoras en puestos escasamente cualificados, mal retribuidos y carentes de perspectivas, y asegure el acceso de aquéllas a la formación profesional y a unos puestos de trabajo mejores".
Los delegados insistieron en que, dado el elevado porcentaje de trabajadoras empleadas en las ZFI, las empresas deben esforzarse especialmente por impedir la marginación de la mujer en materia salarial y de acceso a la promoción. Encarecieron la necesidad de proteger la maternidad de las mujeres trabajadoras y de reconocer sus derechos a disfrutar licencias por maternidad, retribuidas y no retribuidas, a la seguridad en el puesto de trabajo durante el embarazo y la licencia de maternidad y a disponer de tiempo y espacio para alimentar a los recién nacidos. También se subrayó la necesidad de adoptar medidas que permitan a los trabajadores de las ZFI compatibilizar el trabajo con las responsabilidades familiares, como la reducción de las jornadas excesivamente prolongadas y la oferta de servicios de guardería. Por otra parte, es preciso promulgar normas y medidas para prevenir y sancionar el acoso sexual.
Los delegados instaron a la OIT a prestar toda la ayuda posible a los países que albergan ZFI, especialmente a los que tienen más dificultades para aplicar los principios enunciados en la Declaración de Principios Fundamentales de la OIT.
1 Labour and social issues relating to export processing zones. OIT, Ginebra, 1998. ISBN 92-2-111357-4. Precio: 15 francos suizos.
2 Bangladesh, Barbados, China, Costa Rica, Filipinas, Mauricio, México, República Dominicana, Sri Lanka, Túnez.
La OIT y Pakistán firman un acuerdo para la erradicación
del trabajo infantil en la industria pakistaní
de confección de alfombras
La OIT y la Asociación de Fabricantes y Exportadores de Alfombras de Pakistán (PCMEA) han llegado a un acuerdo para la erradicación del trabajo de los menores de 14 años en el sector de la fabricación de alfombras, la principal industria artesanal de Pakistán. El Sr. K. Tapiola, Director General Adjunto de la OIT, firmó el acuerdo en Islamabad con los representantes de la PCMEA el jueves 22 de octubre de 1998.
El acuerdo comenzará a aplicarse en diciembre de 1998, en el marco del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), que se desarrolla en Pakistán desde 1994.
La fabricación de alfombras es la principal industria artesanal de Pakistán. Entre 1996 y 1997, el país exportó unos 3 millones de metros cuadrados de alfombras, con un valor de alrededor de 7.500 millones de rupias pakistaníes (1.400 millones de dólares de EE.UU.). En las áreas rurales, especialmente del Punjab, muchas familias dedican desde hace generaciones a tejer alfombras. Los pequeños -especialmente las niñas-, para quienes resulta difícil encontrar trabajo fuera del ámbito familiar, suelen pasar muchas horas trabajando en los telares.
El objeto del acuerdo es erradicar el trabajo de los pakistaníes menores de 14 años en la producción manual de alfombras, apartándoles gradualmente del telar y ofreciéndoles educación y otras oportunidades. En un primer estadio, el proyecto se centrará en unos 8.000 niños, incluidos unos 2.000 de los más pequeños y sus familias.
El proyecto comprende dos actividades principales: por una parte, la supervisión de los lugares de trabajo y la prevención del trabajo infantil en los mismos; por otra, la protección social de los menores afectados y de sus familiares.
La labor de supervisión de los lugares de trabajo y de prevención del trabajo infantil comprende, entre otras medidas, la realización de visitas aleatorias e imprevistas a los centros de trabajo por parte de inspectores independientes, con objeto de detectar la presencia de niños trabajadores y retirarlos de los centros, así como de velar por la erradicación del trabajo infantil de los centros de producción, domésticos o externos.
La función de protección social del proyecto consiste tanto en prevenir el trabajo infantil como en rehabilitar a los menores retirados de la producción de alfombras. Se les ofrecerán a ellos y a sus hermanos pequeños educación informal, asesoramiento y otro servicios. Además, se impartirá a los miembros adultos de la familia, especialmente a las mujeres, formación profesional en actividades remuneradas.
El proyecto se enriquecerá con la experiencia acumulada por el programa IPEC de la OIT en la lucha contra el trabajo infantil en las comunidades rurales de Pakistán dedicadas a la producción de alfombras, y se inspirará en las estrategias que el IPEC ha aplicado con éxito en otros lugares. Entre estas experiencias cabe citar el proyecto de erradicación gradual del trabajo infantil de la producción artesanal de balones de fútbol en el distrito pakistaní de Sialkot, o la prevención y erradicación del trabajo infantil en los talleres de confección de prendas de Bangladesh.
Tanto el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos como la PCMEA contribuirán a financiar el proyecto durante tres años. Está prevista la participación activa en el proyecto de algunas organizaciones no gubernamentales (ONG).
Un informe de la OIT
3 sobre el sector del sexo recibe un prestigioso
premio editorial en la Feria del Libro de Francfort
El prestigioso premio editorial International Nike Award 1998 ha sido otorgado a Lin Lean Lim, de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), por un estudio sobre la industria del sexo en el Asia sudoriental, publicado recientemente. La señora Lim, autora de The Sex Sector: The economic and social bases of prostitution in Southeast Asia, recibió el galardón el sábado 10 de octubre en el marco de la Feria del Libro de Frankfurt, en Alemania.
La concesión del International Nike Award fue promovida por la escritora feminista Shere Hite en la anterior edición de la Feria del Libro de Frankfurt, para premiar obras de no-ficción escritas por mujeres y que profundicen en el conocimiento de la condición femenina en el mundo. Este libro publicado por la OIT fue elegido por un jurado compuesto por mujeres de los cinco continentes, todas ellas famosas por sus escritos y actividades.
El estudio de la OIT, presentado en el número 26 de Trabajo, pasa revista a las fuerzas sociales y económicas que impulsan el desarrollo de la industria del sexo en cuatro países del sudeste asiático: Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia. Afirma que la prestación de servicios sexuales ha alcanzado las dimensiones de un pujante sector comercial, que emplea directa e indirectamente a millones de trabajadores y aporta una contribución significativa a los ingresos nacionales de los países de la zona.
Lin Lean Lim, investigadora y especialista de la OIT en políticas de empleo, agradeció al jurado su decisión, en nombre de la OIT, y expresó su esperanza de que este premio "atraiga la atención sobre los muchos malentendidos y enormes carencias de las políticas públicas en relación con el sector del sexo, así como sobre el penoso trance en que se encuentran muchas de sus víctimas inocentes, que llega hasta la trata de mujeres y niños."
Manifestó asimismo que "el creciente auge de la prostitución plantea alarmantes cuestiones, no sólo de sanidad pública, de moralidad y de discriminación de las personas en función de su sexo, sino también en relación con los derechos humanos fundamentales de un número cada día mayor de personas ocupadas en el sector del sexo. Es posible que la mayoría de ellas lo hayan elegido por propia voluntad, pero ciertamente muchas entraron en él a la fuerza, víctimas de un tráfico organizado, del engaño o de la explotación." Añadió que las mujeres inmigrantes constituyen un grupo particularmente vulnerable y que existen abundantes pruebas de la existencia de "redes internacionales que con implacable eficacia dirigen la trata de prostitutas migrantes por todo el continente asiático e incluso en otros países".
Lin Lim hizo especial hincapié en que, si bien las condiciones en que viven los trabajadores adultos del sector del sexo son muy diversas, puesto que van desde el trabajo libremente elegido y muy bien remunerado hasta la explotación y la práctica de la esclavitud, "no existe tal ambigüedad con la prostitución infantil", que considera un problema mucho más grave que el de la prostitución de los adultos.
"Los adultos tienen libertad para elegir la prostitución o para ocuparse en la pornografía. Pero los niños no. Los niños son mucho más vulnerables y están mucho más indefensos frente a las estructuras establecidas y los intereses económicos que existen en el sector del sexo, por lo que son mayores las probabilidades de que sean víctimas del trabajo forzoso para redimir deudas u objeto de tráfico, violencia física o tortura. También son mucho más susceptibles a las enfermedades, incluido el SIDA/VIH, y a sufrir traumas físicos y psicológicos que arrastrarán durante toda su vida. Por eso, aunque para abordar el crecimiento de la prostitución de adultos existen diversas opciones, frente al fenómeno de la prostitución infantil sólo cabe una opción: erradicarla".
Según las estimaciones del informe, en los países objeto del estudio se dedica a la prostitución entre el 0,25 y el 1,5 % de la población femenina total. Las actividades relacionadas con la prostitución (entre las que se incluyen los numerosos bares, hoteles, salas de espectáculos y agencias turísticas que florecen gracias a ella) dan empleo a varios millones más de trabajadores. Amplios sectores de población en el sudeste asiático -en particular las familias rurales pobres, que a menudo envían a sus hijas a trabajar como prostitutas- fían su bienestar, cuando no estrictamente su supervivencia, al dinero que les remiten sus hijas dedicadas a la prostitución. Y, sin embargo, a pesar del volumen y de la importancia económica de la prostitución, el sector carece casi por completo de regulación y no se encuentra reconocido como sector económico en las estadísticas oficiales, en los planes de desarrollo ni en los presupuestos de los gobiernos de prácticamente la totalidad de los países del mundo.
El informe resalta las bases económicas de la prostitución, destacando los fuertes incentivos económicos que impulsan a las mujeres a emplearse en el sector a pesar del estigma social y de los riesgos que conlleva ese trabajo, a menudo mejor retribuido que la mayoría de los asequibles a mujeres jóvenes y con frecuencia sin formación. Pone de relieve luego los muchos intereses económicos en juego, que sacan mayor provecho de esas actividades que las mujeres y los niños cuya sexualidad es objeto de explotación comercial. Afirma que, para abordar los problemas de la prostitución, es preciso enfrentarse a toda esa variedad de intereses. Estos afectan a una amplia variedad de actores sociales, como son, entre otros, las familias de las mujeres y niños que en ocasiones los venden para la prostitución y muchas veces dependen de los ingresos generados por ésta; la variedad de establecimientos dedicados al sexo, que abarcan amplios sectores de las industrias del espectáculo, los viajes y el turismo; y, finalmente, los funcionarios corruptos, sin cuya complicidad no podrían operar en la impunidad las redes dedicadas al tráfico internacional de mujeres y niños.
Se afirma también en el informe que el crecimiento de la prostitución probablemente esté ligado, como consecuencia inadvertida, a las políticas macroeconómicas de unos gobiernos que tienden a fomentar la urbanización rápida a expensas del desarrollo rural, a generar una mano de obra barata para la industrialización, a facilitar la exportación al extranjero de mano de obra femenina y a promover el turismo como fuente de divisas. Es muy posible que todos estos rasgos de las economías modernas orientadas a la exportación, combinados con la cada vez más extendida falta de redes de seguridad social y la arraigada discriminación contra las mujeres, estén contribuyendo al desarrollo del sector del sexo.
"Las medidas dirigidas al sector del sexo tienen que considerar la problemática moral, religiosa, sanitaria, de derechos humanos y criminal, pero teniendo en cuenta que se trata de un fenómeno de naturaleza predominantemente económica", leemos. Pero el informe afirma también de forma categórica que no incumbe a la OIT tomar una postura en cuanto a si los países han de legalizar o no la prostitución. Según Lin Lean Lim, "el reconocimiento de la prostitución como sector económico no significa que la OIT esté pidiendo la legalización de la prostitución". El libro se extiende en explicar los diferentes enfoques legales: criminalización y prohibición total, legalización que implique el registro y la regulación de los establecimientos dedicados al sexo y de las propias prostitutas y despenalización que trate a las prostitutas como víctimas e imponga, en cambio, sanciones penales más duras a quienes trafican con ellas, las explotan o las someten a abusos. Pero la OIT insiste en que corresponde a los gobiernos decidir la adopción de una u otra fórmula legal.
3 Lin Lean Lim, The Sex Sector: The economic and social bases of prostitution in Southeast Asia. Geneva, ILO, 1998. ISBN 92-2-109522-3.
El trabajo en el sector de la salud es duro:
Nuevas recetas para abordar la situación de pacientes y proveedores
A medida que los costes de la oferta de asistencia sanitaria aumentan en todo el mundo, la mayoría de los gobiernos tratan de encontrar vías para su reducción. Sin embargo, el sector de la salud sigue expandiéndose en respuesta a la demanda de la población. La tensión que origina el intento de conciliar el recorte de gastos con el mantenimiento de la calidad de la asistencia es enorme. Entre las principales víctimas de tal situación se cuentan los proveedores de este servicio. En el presente artículo se analiza en qué medida asegurar el bienestar de los trabajadores del sistema sanitario se considera cada vez más tan importante como garantizar la salud de los pacientes.
El sector de la salud en el mundo, en el que prestan sus servicios unos 35 millones de personas, se caracteriza por un uso intensivo de la mano de obra. De acuerdo con un reciente informe de la OIT titulado Condiciones de empleo y de trabajo en el marco de las reformas del sector de la salud 4, el gasto mundial en asistencia médica y sanitaria fue de unos 2.330.000 millones de dólares de Estados Unidos, lo que equivale a un 9% del PIB mundial. Aunque los niveles de desempleo en este sector ya son relativamente moderados, es muy probable que las oportunidades de empleo aumenten en el futuro.
En el sector de la salud no sólo trabajan médicos, personal de enfermería y farmacéuticos, sino también conductores de ambulancia, gestores de sistemas y el personal de restauración y de lavandería de los centros hospitalarios. Con independencia del sexo o de la edad, la asistencia sanitaria es fundamental para toda la población mundial, así como para la sociedad y la economía en su conjunto, lo que le confiere su singularidad respecto a la mayoría de los sectores laborales.
A pesar de ello, se considera cada vez con mayor preocupación que la situación de los trabajadores del sector de la salud no sea plenamente satisfactoria. Además del recorte de gastos y de las restricciones presupuestarias, aumenta la frecuencia con la que deben afrontar numerosos riesgos profesionales, que van desde la violencia y el acoso sexual, a la infección, la enfermedad e incluso la muerte. Es obvio, pues, que el trabajo en el sector es duro y que sus dificultades se agravan con el tiempo. Actualmente, se comprende cada vez mejor que la combinación de remuneración insuficiente, escasa seguridad en el puesto y condiciones de trabajo deficientes que afectan a los proveedores puede no sólo resultar perjudicial para los pacientes, sino también contribuir al deterioro de la calidad general de la asistencia sanitaria.
Hasta el momento, la mayor parte de las iniciativas internacionales de desarrollo de la salud se centraban en la asistencia sanitaria y no en la atención de los trabajadores del sector. Con el fin de sondear las vías aplicables al tratamiento de esta situación crítica a escala mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) convocó recientemente una reunión paritaria para examinar por primera vez la repercusión de las reformas de la asistencia sanitaria y las condiciones de empleo y de trabajo en este sector. Después de un debate intenso y, en ocasiones, sorprendente, los delegados, entre los que figuraban representantes de las administraciones en su papel de empleadores públicos, de algunos proveedores de asistencia sanitaria del sector privado, y de los sindicatos, adoptaron un conjunto de conclusiones innovadoras encaminadas a la mejora de las condiciones de trabajo de los proveedores de asistencia sanitaria, así como del acceso a los servicios de salud y la calidad de éstos.
La situación de la asistencia sanitaria: cada vez más difícil
El trabajo en el ámbito de la asistencia sanitaria es duro. Muchos de los trabajadores del sector dedican un gran número de horas a su actividad laboral, en ocasiones, en condiciones de soledad. Al desempeñar sus tareas profesionales, pueden verse expuestos a infecciones, así como a intoxicaciones químicas y biológicas. Un nivel de estrés elevado es uno de los gajes del oficio. Además, en muchos casos, como el del personal de las residencias asistidas, se enfrentan a agresiones verbales y físicas, ya que entran en contacto a menudo con personas perturbadas.
Reviste especial interés la difícil situación de las mujeres, cuya proporción es mayoritaria en el conjunto de los trabajadores de la asistencia sanitaria y en algunos países, alcanza el 80% del total. Desempeñan su labor con eficacia, pero, por desgracia, en demasiados casos se ven relegadas al nivel más bajo de la jerarquía del sector, enfrentándose a condiciones de trabajo precarias, arduas y, en ocasiones, inseguras para recibir una remuneración inadecuada. Asimismo, son objeto frecuente de distintas formas de violencia física en el lugar de trabajo, entre las que se cuenta el acoso sexual.
Paralelamente, muchos millones de personas, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, carecen de la asistencia sanitaria que necesitan. Son numerosos los casos en los que una reforma fiscal puede dar lugar a la instauración de un sistema de dos niveles, en el que sólo los que cuentan con los medios económicos para permitírsela disfrutan de una asistencia de calidad, mientras que los que carecen de los mismos reciben una atención escasa o nula. Esta disparidad plantea un problema de equidad o de justicia.
A medida que crecen las poblaciones y aumenta en muchos lugares el número de personas de edad avanzada, surgen nuevas dificultades y reaparecen otras ya conocidas. Por otra parte, los avances constantes de la tecnología exigen cambios radicales en los tratamientos y los métodos de trabajo y contribuyen a la multiplicación de los costes de la asistencia sanitaria. Estas transformaciones comprometen no sólo a los gestores, sino también a los trabajadores, desde las fases iniciales de planificación a la aplicación final.
Costes de la asistencia sanitaria y condiciones de trabajo deficientes
La partida principal en todo presupuesto de asistencia sanitaria es la dedicada a la remuneración de los trabajadores del sector. Este gasto suele suponer más de la mitad del total previsto, incluso aunque, en muchos países, el personal deba hacer frente a una remuneración insuficiente, una escasa seguridad en el puesto y unas condiciones de trabajo deficientes. Puesto que los costes en el sector siguen aumentando, las administraciones están interesadas en poner un limite a esta tendencia y aprovechar eficazmente los fondos disponibles. El resultado puede ser el planteamiento de conflictos.
Esta situación poco halagüeña en cuanto a retribución y condiciones de trabajo y falta de oportunidades de mejora han constituido además causas fundamentales tanto de la salida o "fuga de cerebros" de trabajadores sanitarios cualificados de los países más desfavorecidos como del empeoramiento de la escasez, que ya era grave, de personal de enfermería en los países más industrializados.
Por otra parte, en muchos países se tiende a ampliar la proporción de la asistencia sanitaria cuya gestión se cede a un sector privado adaptado al funcionamiento del mercado. No obstante, hay responsabilidades que trascienden las partidas presupuestarias. Tratar de garantizar el acceso universal a la asistencia sanitaria mientras se busca un modo de pagarla constituye un reto complejo para casi todos los estados.
Satisfacción de las necesidades
Para abordar estas cuestiones, la Reunión paritaria sobre las condiciones de empleo y de trabajo en el marco de las reformas del sector de la salud, celebrada en Ginebra del 21 al 25 de septiembre de 1998, adoptó las conclusiones siguientes:
Este artículo ha sido elaborado por Nedd Willard, escritor autónomo y antiguo funcionario de la OMS residente en Ginebra.
4 Condiciones de empleo y de trabajo en el marco de las reformas del sector de la salud, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 1998, ISBN 92-2-111070-2. Precio: 17,50 francos suizos.