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TRABAJO
No. 26, septiembre / octubre de 1998


Sección Noticias

La "elaboración de alimentos"
adquiere un nuevo significado

Los cambios tecnológicos y de hábitos, y la mundialización,
modifican la faz de las industrias de productos
alimenticios y bebidas.

Según un informe recién publicado por la OIT 1, los grandes avances tecnológicos, combinados con la rápida modificación de los hábitos de consumo y los estilos de vida y con la mundialización, están contribuyendo a transformar las industrias de productos alimenticios y bebidas (PAB). En el documento se afirma que esta evolución plantea tremendos desafíos y oportunidades a las industrias de PAB.

Dado el peso considerable que el sector conserva en el empleo industrial en los países desarrollados, y su importancia creciente en las naciones en desarrollo, la evolución de estos factores repercutirá igualmente en la dimensión del mercado de trabajo de las industrias de PAB. En 1995, la población empleada en el sector de las PAB en la Unión Europea era de 2,3 millones, y la panadería, las industrias cárnicas y las de productos lácteos constituían los tres segmentos principales. Análogamente, en Estados Unidos, el empleo en el sector de la alimentación y las bebidas se situó ese mismo año en 1,3 millones de personas, y en Japón en 1,1 millones.

La evolución del empleo en las industrias de productos alimenticios en muchos países industrializados es desigual y oscila entre los incrementos marginales y la contracción acentuada. En cambio, en algunos segmentos de los países en desarrollo, la tendencia general ha sido ascendente. Así, durante los diez años comprendidos entre 1985 y 1995, el empleo en la industria de productos alimenticios creció en Indonesia de 300.000 a casi 600.000 personas, al tiempo que, en la dinámica economía china, la población empleada pasó de 2,3 millones a 3,1 millones. El empleo ha crecido igualmente en Egipto, Chile, Colombia, India, Rumania y otros países. En el caso de la producción de bebidas, el nivel de empleo se ha ido reduciendo, tanto en los países industrializados, como en las naciones en vías de desarrollo, de resultas de la introducción de instalaciones automatizadas.

Dada la estructura de las industrias de productos alimenticios y bebidas, es evidente que la mundialización de la competencia plantea unos desafíos considerables.

Se termina afirmando en el informe que "las industrias de productos alimenticios y bebidas deben seguir sintonizando con los gustos y preferencias variables del consumidor, y adaptarse de forma flexible al mercado si se pretende que sobrevivan y se desarrollen en el mercado mundial".

En 1994, las diez mayores empresas mundiales generaron el 41 por ciento de las ventas mundiales, en contraste con sólo un 30 por ciento en 1974. Las ventas de las 100 mayores empresas totalizaron en 1994 la suma de 826.400 millones de dólares, con un acusado incremento respecto a los 143.500 millones facturados en 1974. En Estados Unidos, la producción de alimentos ascendió en 1995 a 394,800 millones de dólares, al tiempo que en la Unión Europea alcanzó la cifra de 521.000 millones de ecus, y se espera que este año se sitúe en 590.000 millones de ecus.

Si no se reacciona pronto ante estas nuevas realidades, la viabilidad de muchas empresas de diversos segmentos de la industria de productos alimenticios y bebidas podría verse seriamente comprometida, tanto en los países ricos como en los más pobres, con lo que se perderían más puestos de trabajo que los que inevitablemente hayan de amortizarse por causa de los cambios tecnológicos. Sin embargo, la adopción de medidas estratégicas orientadas al logro de soluciones adecuadas en una serie de áreas que van desde la automatización y la innovación de productos, la distribución y comercialización, hasta la formación para el desarrollo de cualificaciones como la informática y las matemáticas, pueden contribuir a generar más ventas y oportunidades de empleo.

En el informe se asegura que, para poder competir en los mercados saturados de los países industrializados, "los fabricantes deben ser capaces de comercializar lo que quieren los consumidores", y se añade que "deben ser capaces de añadir valor" mediante la innovación y la introducción de nuevos productos. Si bien la automatización de actividades como el sacrificio de pollos, las conservas de frutas y verduras, la fabricación de cerveza y otras industrias de bebidas ha supuesto la reducción de puestos de trabajo en muchas empresas radicadas en países ricos y de economía emergente, también ha incrementado la demanda de múltiples categorías de técnicos cualificados, ingenieros eléctricos y otros trabajadores cualificados.

El recurso a los suministros externos por parte de las empresas de PAB, inducido por la necesidad de reducir costes para conservar su competitividad, de los servicios de limpieza, transporte, cantina, mantenimiento e informática, se ha traducido igualmente en la pérdida de puestos de trabajo. Desde una perspectiva más optimista, en el informe se asegura que se ha creado nuevo empleo, tanto gracias al desarrollo de nuevos productos y tecnologías, como debido a los cambios en los hábitos de consumo.

Gracias al progreso de la tecnología de la congelación, el valor de los productos congelados vendidos en Estados Unidos ha pasado a ser, de 7.900 millones de dólares en 1970, a 59.000 millones en 1989. El crecimiento de los productos congelados también ha alcanzado cifras de dos dígitos en Francia, el Reino Unido y otros países de Europa. En una empresa japonesa, a pesar de la instalación de una tecnología informática avanzada, la plantilla aumentó debido, en gran medida, a la creciente demanda de alimentos congelados. En Estados Unidos, el nivel de empleo en el sector de los productos cárnicos ha seguido incrementándose, impulsado, principalmente, por la mayor demanda de productos avícolas.

Nuevos alimentos, más puestos de trabajo

En el documento se observa que el desarrollo de la tecnología de la alimentación, incluidas la biotecnología y la química de la alimentación, está generando nuevas oportunidades de empleo en áreas como la investigación y desarrollo.

"El incremento de las ventas de productos nuevos y de mayor valor añadido debe generar mayores oportunidades de empleo".

La producción de artículos más sanos y seguros, y la aplicación de la biotecnología a la producción de "alimentos funcionales" que permitan reducir los niveles de azúcar en sangre y el riesgo de cardiopatías constituye otra frontera interesante. Se prevé que, en el año 2000, las ventas de productos alimenticios derivados de la biotecnología superen los 100.000 millones de dólares. En 1995, el mercado japonés de los PAB derivados de la biotecnología se situó en 111.200 millones de yens, con un incremento sustancial respecto de la cifra de 18.400 millones de yens facturada en 1989.

Las previsiones son igualmente optimistas respecto al nicho de los "productos alimenticios naturales", especialmente orientados a los consumidores reticentes a los productos biotecnológicos. En Estados Unidos, este segmentó generó en 1994 unas ventas totales de 7.600 millones de dólares y, en 1995 se lanzaron al mercado 889 nuevos productos biológicos.

La importancia de la seguridad en la producción de artículos alimenticios, basada en unas normas internacionalmente reconocidas, como la ISO 9000, contribuye igualmente a incrementar la demanda de microbiólogos y de instructores especializados en la salud y seguridad de los alimentos. Por otra parte, la creciente preocupación pública por los efectos de la contaminación por residuos sólidos y líquidos ha generado una mayor demanda de especialistas en el control medioambiental.

Si bien la aplicación de las nuevas tecnologías automatizadas ha permitido eliminar numeroso riesgos para la salud y la seguridad, las industrias de PAB figuran todavía entre las más peligrosas. En Estados Unidos, las industrias de PAB seguían situándose en 1994 entre las más peligrosas, con 17,1 casos de lesiones o enfermedades profesionales por cada 100 trabajadores a tiempo completo, cifra que situaba a estas industrias muy por delante, en cuanto al nivel de riesgo, del siguiente grupo de industrias en orden de peligrosidad: el transporte y los servicios públicos, que ostentaban un índice de siniestralidad de 9,3. En Francia, las industrias de PAB constituían el cuarto grupo más peligroso en cuanto a la frecuencia y severidad de las lesiones, al tiempo que en la vecina Alemania, el índice de accidentes de trabajo en las industrias cárnicas era superior al registrado en muchos otros sectores.

Además, muchos trabajadores alemanes de panadería padecen de asma. Por último, en el informe de la OIT se subraya que en muchos países, tanto industrializados como en desarrollo, las trabajadoras manuales e intelectuales ganaban mucho menos que sus compañeros varones.

Por John Zaracostas

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1 Tecnología y Empleo en las Industrias de Producción de Alimentos y Bebidas. Informe para debate en la Reunión Tripartita sobre Tecnología y Empleo en las Industrias de Productos Alimentos y Bebidas, Ginebra, 1998. ISBN 92-2-110967-4 suizos.


REUNION TRIPARTITA:
SE PRECISAN RESPUESTAS RÁPIDAS AL CAMBIO

La sede de la OIT fue escenario, entre el 18 y el 22 de mayo de 1998, de la Reunión Técnica Tripartita sobre Tecnología y Empleo en las Industrias de Productos Alimenticios y Bebidas. Allí se adoptaron una serie de resoluciones en el sentido de que las rápidas transformaciones que experimentan estas industrias exigían respuestas rápidas que salvaguardasen la competitividad de las empresas, la cualificación y motivación de la fuerza de trabajo y una cultura de confianza y cooperación entre empresas y trabajadores.

En la reunión se acordó igualmente que la planificación, la formación y las consultas oportunas eran factores clave en el esfuerzo por mitigar los posibles efectos negativos de las nuevas tecnologías sobre el empleo. Los grupos de trabajadores más vulnerables deben ser objeto de un esfuerzo especial centrado en la adquisición de las nuevas destrezas que precisan.

Los participantes observaron que la tasa de accidentes y enfermedades seguía siendo elevada y debía abordarse a través de la formación del personal sanitario, la creación de comités paritarios de salud y seguridad y el reforzamiento de las medidas de seguridad. Se puso de relieve la importancia de las consideraciones medioambientales. Se adoptaron cuatro resoluciones sobre el empleo de la mujer, el trabajo infantil, la libertad sindical y la actuación futura de la OIT en relación con las industrias de productos alimenticios y bebidas.


Trabajo forzoso en Myanmar

El informe de la Comisión de Encuesta de la OIT
pone de relieve el uso generalizado y sistemático
del trabajo forzoso en Myanmar (Birmania)
.

Según un informe 2 emitido por una Comisión de Encuesta constituida en el marco de la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo, tanto en el derecho nacional de Myanmar como en la práctica cotidiana se vulnera de forma generalizada y sistemática la obligación de erradicar el recurso al trabajo forzoso, con un absoluto desprecio por la dignidad humana, la salud y seguridad y las necesidades básicas de las personas .

La Comisión afirma que la impunidad con que los funcionarios del Gobierno y, en especial, los militares tratan a la población civil, de la que disponen como fuente inagotable de mano de obra forzosa no remunerada y de sirvientes, forma parte de un sistema político que, sobre la base del recurso a la fuerza y de la intimidación, niega al pueblo de Myanmar la democracia y el imperio de la ley.

Según afirma la Comisión, toda persona que haga caso omiso de la prohibición de recurrir al trabajo forzoso, que se recoge en el derecho internacional, incurre en una responsabilidad penal individual.

Estas son algunas de las conclusiones reflejadas en el informe, que se ha publicado hoy, de la Comisión de Encuesta nombrada en marzo de 1997 en virtud del artículo 26 de la Constitución de la OIT. A raíz de la queja presentada en junio de 1996 por 25 delegados trabajadores de la 83ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, la Comisión recibió el mandato de examinar la observancia por Myanmar del Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29). La Comisión, instituida por el Consejo de Administración, estaba integrada por Sir William Douglas, PC, KCMG, ex presidente del Tribunal Supremo de Barbados (Presidente), el Sr. Prafullachandra Natvarlal Bhagwati, ex presidente del Tribunal Supremo de la India, y la Sra. Robyn A. Layton, QC (Australia), abogada.

En el curso de sus investigaciones, la Comisión examinó más de 6.000 páginas de documentos y escuchó durante las audiencias que tuvieron lugar en Ginebra y durante su visita a la región, los testimonio de representantes de diversas organizaciones no gubernamentales y de cerca de 250 testigos presenciales con experiencia reciente en materia de prácticas de trabajo forzoso. Se adjuntan al informe de la Comisión resúmenes de los testimonios aportados por estos testigos, entre los que se incluían mujeres y niños que habían huido para escapar al trabajo forzoso.

El Gobierno de Myanmar, al que se había invitado a participar en el procedimiento, se abstuvo de presentarse a las audiencias y se negó a autorizar el viaje de la Comisión de Encuesta a Myanmar. aduciendo que "dicha visita no contribuiría mayormente a resolver la cuestión" y que "sería una injerencia en los asuntos internos del país".

En respuesta a la queja inicial y a las pruebas complementarias aportadas, las autoridades de Myanmar declararon que ya sabían de las críticas formuladas por algunos delegados trabajadores en relación con el recurso al trabajo forzoso en Myanmar, y afirmaron que cabía lamentarse de que una parte importante de las críticas expresadas contra Myanmar estuvieran basadas en alegatos sesgados y falaces formulados por expatriados que vivían fuera del país, interesados en "denigrar a las autoridades de Myanmar en beneficio propio".

Como indicó la Comisión de Encuesta, su informe "da cuenta de una larga historia de miseria, sufrimiento, opresión y explotación a la que son sometidos, por el Gobierno, los militares y otros funcionarios públicos, amplios sectores de la población que vive en Myanmar. Es la historia de la denegación abusiva de los derechos humanos a la que el pueblo de Myanmar ha sido sometido, especialmente desde 1988, y de la que no logra escapar, salvo huyendo del país".

En sus conclusiones sobre el fondo del caso, la Comisión declaró que "tiene ante sí numerosas pruebas que demuestran que las autoridades y el ejército recurren de manera intensiva a la imposición del trabajo forzoso a la población civil de Myanmar para el transporte de cargas, la construcción, el mantenimiento y el servicio de los campos militares, otros trabajos para el ejército, trabajos agrícolas, el desmonte de terrenos y otros proyectos de producción realizados por las autoridades o el ejército, en ciertas oportunidades en beneficio de particulares, la construcción y el mantenimiento de carreteras, vías férreas y puentes, y otros trabajos de infraestructura y una serie de otros trabajos".

La Comisión también declaró que "en la práctica actual, la imposición de múltiples formas de trabajo forzoso suele dar lugar a la extorsión de dinero a cambio de un alivio momentáneo de la carga de trabajo; puede también ser una amenaza para la vida y la seguridad y dar lugar a castigos extrajudiciales de las personas incapaces, lentas o que se niegan a cumplir con la imposición del trabajo forzoso; dichos castigos o represalias cubren desde pedidos de dinero hasta abusos físicos, golpes, torturas, violaciones y asesinatos".

La Comisión señaló en sus conclusiones que, en Myanmar, quienes realizan el trabajo forzoso son, en muchas ocasiones, mujeres, niños y personas de edad, así como personas que no están en condiciones de trabajar, y que el mismo casi nunca es remunerado o compensado".

El informe de la Comisión afirma que "los cargadores, incluidas las mujeres, con frecuencia son obligados a abrir camino, especialmente en situaciones peligrosas, como, por ejemplo, cuando se sospecha que un terreno está minado. Muchos mueren o resultan heridos de esta manera" y, añade más adelante, "los cargadores rara vez reciben atención médica de algún tipo...y algunos cargadores heridos o enfermos son abandonados en la selva".

Según afirma la Comisión, "del mismo modo, en los proyectos de construcción de carreteras, generalmente los heridos no son atendidos en algunos proyectos y con frecuencia mueren trabajadores por causa de enfermedades o de accidentes del trabajo. Los trabajadores forzosos, incluidos los que están enfermos o heridos, suelen ser golpeados o sufrir malos tratos de otro tipo por parte de los soldados, pudiendo ser gravemente heridos; algunos son matados, y las mujeres que realizan trabajo obligatorio son violadas o sufren otros abusos sexuales por parte de los soldados".

En vista del incumplimiento notorio y persistente por parte del Gobierno del Convenio sobre el trabajo forzoso, la Comisión de Encuesta insta a que adopte las medidas necesarias para garantizar:

a) que la legislación se adapte a la mayor brevedad a lo dispuesto en el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29) y, a más tardar, el 1º de mayo de 1999.

b) que las autoridades y, en particular, los militares, no impongan en la práctica más trabajo forzoso u obligatorio.

c) que se apliquen estrictamente las sanciones que puedan imponerse por el hecho de exigir trabajo forzoso u obligatorio, mediante una detallada investigación, el procedimiento y el castigo adecuado de quienes hayan sido declarados culpables.

En virtud de lo dispuesto en el artículo 29 de la Constitución de la OIT, el Gobierno de Myanmar deberá comunicar al Director General de la OIT si acepta o no las recomendaciones recogidas en el informe de la Comisión. En consecuencia, la respuesta del Gobierno debería recibirse en la 273ª reunión del Consejo de Administración de la OIT.

Fuente: Nota de prensa de la OIT 98/32.

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2 Trabajo Forzoso en Myanmar (Burma), Informe de la Comisión de Encuesta constituida, a tenor del artículo 26 de la Constitución de la OIT, con el objeto de examinar el cumplimiento por parte de Myanmar del Convenio sobre trabajo forzoso, 1939 (núm. 29), Ginebra. 1988.


Construcción de la paz
en Filipinas

Tras un acuerdo de paz, la OIT ha puesto en marcha recientemente con el Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN) un programa bienal de formación profesional y desarrollo empresarial. Según informa Arend van der Goes, de la oficina de la OIT en Manila, el proyecto se orienta a la rehabilitación de las zonas azotadas por la guerra y a sentar las bases de una paz sostenible.

Mindanao, la llamada "tierra prometida", es la segunda isla en extensión del archipiélago filipino. La isla, productora de más de la mitad del cacao, fruta, maíz, café, algodón y cocos del país, ha sido, no obstante, durante más de cuatro siglos el escenario de una lucha por el control de la tierra y los recursos que se inició con la dominación española y prosiguió durante la ocupación norteamericana hasta nuestros días.

Incapaz de someter con la espada o con la cruz a los musulmanes (moros) ni a los grupos tribales (lumads), la denominada "Manila imperial" intentó otros métodos. Su política de colonización rural impulsó la inmigración de buen número de cristianos. Esta política se complementaba con medidas de ordenación de la propiedad de la tierra, que favorecieron la titularidad personal en detrimento del sistema de propiedad común de los moros y lumads. Una estructura empresarial distorsionada por esta causa aportó el detonante preciso para desencadenar la conflictividad. No obstante, en estos últimos decenios también se ha generado una mayor conciencia de la necesidad de paz.

Las negociaciones, iniciadas durante la década de 1970, condujeron a finales de 1996 la firma de un acuerdo de paz con la principal fuerza rebelde, el Frente Moro de Liberación Nacional. Desde entonces, tanto la ONU, como el Banco Mundial y la USAID han puesto en marcha programas de promoción de la paz y de rehabilitación de la zona. Los esfuerzos de la ONU se centran en el desarrollo de los recursos humanos, los servicios básicos, el hábitat rural, un sistema de fuentes de información y la planificación familiar.

Por su parte, la OIT ha puesto en marcha recientemente un programa de formación profesional y desarrollo empresarial. El objetivo del programa consiste en la rehabilitación de las áreas castigadas por la guerra y en sentar las bases de una paz sostenible.

Las destrezas que se imparten a hombres y mujeres son de utilidad inmediata para ellos en la reconstrucción de sus viviendas y caminos, y en la realización de otros importantes proyectos de infraestructura similares. El desarrollo empresarial tendrá un carácter fundamentalmente doméstico y se basará en las destrezas tradicionales, como la cestería y la hilandería.

Las perspectivas del mercado y la organización de los beneficiarios del programa son conceptos básicos en el esfuerzo de promoción del empleo y del trabajo autónomo.

La estrategia para lograr la sostenibilidad se basa en la creación de redes y en la normalización. Para ello, en lugar de enseñar separadamente a la población rebelde, se la integrará en una formación compartida con sus compatriotas cristianos en el marco de las instituciones participantes, tanto públicas como privadas.

La transición de la guerra a la paz precisa igualmente unas destrezas de liderazgo diferentes. Los comandantes rebeldes aprenden a planificar, gestionar y organizar mejor las empresas comunitarias. Sin embargo, no se trata únicamente de adquirir destrezas: el cambio de la actitud militar por unos esquemas mentales más democráticos será igualmente importante.

Víctimas tradicionales de la guerra son igualmente los jóvenes, cuyo nivel general de escolarización se ha desfasado respecto de la media nacional. La OIT se propone impartir a un grupo reducido formación profesional y enseñanza técnica básica, como preparación para la educación complementaria. Las nociones básicas sobre las herramientas precisas para cada labor servirán como punto de partida de los planes de estudio.

En total, unos 2.000 hombres, mujeres y niños de todas las regiones de Mindanao dominadas por el FMLN se beneficiarán del esfuerzo de la OIT. A pesar de lo reducido del número, se espera que la difusión de los beneficios impulsará la paz y la estabilidad y, a través de ellas, promoverá un desarrollo democrático basado en las estructuras y redes creadas por el programa.

Arend van de Goes, OIT Manila


Reconstrucción del mercado
de trabajo de Bosnia

El 60 por ciento de la población activa de Bosnia-Herzegovina no tiene trabajo. El regreso en masa de los 300.000 refugiados que han sido acogidos principalmente por Alemania podría dar al traste con los esfuerzos de reconstrucción de un mercado de trabajo ya bastante desequilibrado. A instancias del Gobierno de Bosnia-Herzegovina, la OIT organizó, en colaboración con la Oficina Federal de Empleo de Alemania, un seminario que tuvo lugar en la localidad alemana de Daun entre el 27 de julio y el 7 de agosto de 1998 a 26 responsables regionales de los servicios de empleo de ese país.

El objetivo del seminario consistía en contrastar los puntos de vista de los participantes respecto a la organización y la actividad de los servicios de empleo, con objeto de concretar los proyectos destinados a los dos entes que integran Bosnia-Herzegovina (Federación de Bosnia-Herzegovina y República Serbia) eventualmente financiables por la comunidad internacional. Era importante, por su simbolismo, reunir a estos participantes representativos de las etnias que habitan en el país.

En efecto, los servicios de empleo se encuentran en la actualidad escindidos en administraciones correspondientes a la división del país y a la estructura administrativa derivada de los acuerdos de Dayton, en los que no se adoptó disposición alguna en materia social. Por lo tanto, en lugar de una estructura confederal, existe actualmente un servicio de empleo serbio de la República Serbia, un servicio de empleo bosnio de la Federación de Bosnia-Herzegovina, radicado en Sarajevo, y un servicio de empleo croata en Mostar.

Los contactos con los servicios de empleo de los países vecinos (Alemania, Bélgica y Francia) se consideraban un complemento indispensable y posible gracias a la proximidad de la sede del seminario a las tres fronteras, con objeto de facilitar a los cursillistas el conocimiento de las características de los diversos servicios de empleo existentes en Europa.

A requerimiento explícito de los participantes, que recibió una acogida favorable de los organizadores, éstos propusieron una plataforma en la que se recogía la totalidad de los puntos que habían despertado unanimidad entre los participantes. La remisión al conjunto de las normas internacionales de la OIT se aceptó sin dificultades. Es de subrayar, por otra parte, la referencia a la necesidad de garantizar la formación profesional con el apoyo de la comunidad internacional.

Ante todo, sin embargo, el cursillo puso de manifiesto que los máximos responsables de Bosnia-Herzegovina podían colaborar eficazmente en la solución de los problemas comunes, por encima de los conflictos étnicos, a pesar de la persistencia de éstos.

Es evidente que este tipo de empeños suscita unas expectativas que convendría no defraudar, como ha comentado el Sr. Scharrenbroich, Subdirector General de la OIT a la conclusión de los trabajos.

Creada por CL. Aprobada por KMK. Ultima actualización: 15 de diciembre de 1998.