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TRABAJO
No. 23, febrero de 1998


SECCION NOTICIAS


Brasil trabaja con el IPEC para hacer que los niños que trabajan vuelvan a la escuela, y al patio de recreo

Joaoziho no puede más de cansancio y picaduras de mosquitos al término del largio día de trabajo bajo el sol brasileño, en el estado de Pernanbuco. Al igual que sus dos hermanos mayores, trabaja junto a su padre, aydándole a pelar hojas de las cañas de azucar para que puedan prensarse posteriormente en la fábrica. Le quedan pocas ganas de jugar al fútbol y nada de tiempo para la escuela: a los diez años es un desertor de la enseñanza. En su mano tiene un machete en vez de libros y cuadernos y, más adelante, cuando otros adolescentes decidan entre la universidad y el aprendizaje, Joaozinho sabrá, como us hermanos y su padre, que no tiene más futuro que una vida en los cañaverales de azúcar.

Muy lejos de allí, en el estado de Río Grande del Sur, una niña de once años, Luzia, falta casi siempre a clase. Durante horas y horas se dedica a encolar piezas de cuero en un taller de calzado, junto con otros niños.

Joaozinho y Luzia son dos de los 3,2 millones de brasileños entre 10 y 14 años de edad que, si tienen suerte, podrían beneficiarse de la actual campaña gubernamental para sacarles de la explotación prematura y reintegrarles en las actividades propias de su edad: el estudio y el juego. Brasil fue uno de los primeros países en firmar un acuerdo con la OIT, en 1992, por el que el gobierno, las organizaciones de empleadores y trabajadores se comprometían a erradicar el trabajo infantil en las diversas actividades económicas y proteger el trabajo de los adolescentes.

En muchos casos, el tgrabajo de los niños de una familia puede parecer la única alternativa frente al hambre. En su campaña para atacar de raíz este problema social, el Gobierno brasileño tiene ahora un copartícipe internacional: el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), de la OIT. Durante el período 1992-96, el IPEC asignó a Brasil casi 4 millones de dólares de Estados Unidos.

De los 25 países que actualmente forman parte del IPEC, ninguno es tan extenso como Brasil, pero el problema es parecido en todos ellos: abolir una tradición que permite ganarse la vida a niños y adolescentes, con frecuencia en condiciones antihigiénicas y peligrosas. La necesidad de traducir esta finalidad en políticas nacionales, estaduales y municipales, y de fortalecer las instituciones que promeverían un cambio, ha llevado a la creación de un Comité Nacional de Dirección que coordina la acción del gobierno, sindicatos, empleadores y ONGs. Los organismos participantes reciben apoyo técnico y financiero del IPEC para la ejecución de sus programas.

Los efectos de esta campaña alcanzan ya a miles de niños y sus familias. Se fijaron áreas de acción prioritaria en la cosecha de sisal, caña azucarera y frutas, en el sector informal y en los yacimienmtos de carbón del mato Grossso do Sul (estado en el cual se retiraron a dos mil niños de la producción de carbón y té) y las plantaciones de caña de Pernambuco, donde más de 13 mil niños reciben asistencia directa. Ciento veinte niños fueron rescatados de la producción de calzado en condiciones abisivas. Se ha comenzado a combatir y prevenir la prostictución infantil en las zonas turísticas de Brasil y Pernambuco.

En cierto distrito del estado de Bahía cuya situación es parecida a tantas otras, más de 1.200 niños de ambos sexos participaban en la cosecha y batido de la fibra sisal. El sindicato de trabajadores rurales unió fuerzas con varias ONGs, con apoyo del IPEC, para crear un proyecto piloto familiar, cuyo objeto era impedir que los niños trabajaran. Algunas familias recibieron animales de granja y otras participaron en cultivos de huerta comunitarios. Como resultado, docenas de niños volvieron a los estudios. Está en camino una campaña similar en las canteras de piedra.

La principal fundación en pro de los derechos del niño, "Abrinq", ha propiciado acuerdos con las industrias del automóvil, el calzado, el azucar y la produción de cítricos, confiriendo una etiqueta especial a las que demuestren no haber utilizado trabajo infantil. Casi 300 mil niños y sus familias han recibido aistencia de esta fuente.

Está desarrollándose una metodología apropiada de investigación, con la creación de bases de datos que ayudarán a detectar las zonas críticas. Como resultado de uno de los programas de acción, se creó un banco de datos sobre trabajo infantil titulado "Se essa rua fosse minha" (Si esa calle fuese mía), que puede visitarse en portugués, en Internet, bajo la dirección www.ibam.org.br.

Durante los últimos cinco años, las instituciones han crecido y aunado sus esfuerzos y han incorporado la iniciativa contra el trabajo de niños en sus programas. El capítulo brasileño del IPEC, en palabras de uno de sus dirigentes, ha conseguido sumar esfuerzos individuales, adaptar la acción a las realidades locales e identificar situaciones de riesgo en toda la economía.

Brasil anunció durante la Conferencia Internacional del trabajo, en su reunión de 1997, que ratificaría el Conevenio núm. 138 de la OIT, donde se fija el final de la escolaridad obligatoria como edad mínima legal de admisión al trabajo.

Colaboración del mundo del trabajo y el olimpismo

Dos "viejos socios" renuevan sus votos a favor de la justicia social y la lucha contra el trabajo infantil

GINEBRA - Dos de las más antiguas organizaciones internacionales -el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- acordaron formalmente aunar esfuerzos "para promover la justicia social y la dignidad humana" y fomentar las actividades "que contribuyan a la erradicación de la pobreza y el trabajo infantil" en todo el mundo. El Sr. Juan Antonio Samaranch, Presidente del COI, y el Sr. Michael Hansenne, Director General de la OIT, suscribieron el 19 de enero un "Acuerdo de Cooperación" en Lausana, Suiza, sede principal del COI.

En virtud del Acuerdo, se creará en breve un Grupo de Trabajo conjunto COI/OIT que elaborará un programa de cooperación mutua tanto en los países desarrollados, como en los países en desarrollo.

Al firmar el Acuerdo, el Sr. Samaranch declaró que "En su condición de fuerza social de la era moderna, el Movimiento Olímpico está sumamente interesado en las cuestiones relacionadas con la juventud, especialmente en lo que atañe a la capacidad de ésta para conseguir una educación y vivir en condiciones de dignidad. La relación del COI con la Organización Internacional del Trabajo se remonta al cambio de siglo y a las iniciativas de política social contempladas por Pierre de Coubertin, fundador del COI, y Albert Thomas, primer Director General de la OIT. En consecuencia, esperamos con agrado nuevas iniciativas conjuntas destinadas a promover, a través del deporte, el desarrollo y el bienestar de los niños desfavorecidos de todo el mundo".

El Sr. Hansenne afirmó: "Compartimos con el COI y con el Movimiento Olímpico los ideales de paz y de solidaridad, así como la creencia de que cualquiera tiene, en todo el mundo, derecho a tratar de aprovechar su propio potencial de crecimiento y realización. Sin embargo, como todos sabemos, cientos de millones de nuestros contemporáneos, en su mayor parte hombres y mujeres jóvenes, se ven obligados a luchar cada día simplemente para sobrevivir. Corresponde a organizaciones como las nuestras crear nuevas alianzas y desarrollar nuevas estrategias de lucha contra la pobreza y la explotación que privan a tantos de su juventud y su futuro".

Texto del Acuerdo de Cooperación

Acuerdo de Cooperación entre el Comité Olímpico Internacional y la Organización Internacional del Trabajo

(representada por la Oficina Internacional del Trabajo)

El Comité Olímpico Internacional (COI) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) comparten ambos la creencia en el derecho de todo ser humano a perseguir su desarrollo espiritual y material en condiciones de libertad, dignidad e igualdad de oportunidades. Ambos organismos trabajan para la creación de un mundo pacífico basado en la justicia social, la tolerancia y la comprensión entre los individuos y las culturas.

El COI y la OIT conceden la máxima importancia a la solidaridad internacional, y aportan su contribución específica al desarrollo humano y a la búsqueda de la excelencia con arreglo a sus mandatos y principios respectivos.

Así, al compartir estos objetivos comunes, el COI y la OIT han decidido, cooperar para promover la justicia social y la dignidad humana en todo el mundo a través de sus respectivas áreas de actividad.

El COI y la OIT se proponen fomentar las actividades encaminadas al logro de este objetivo, y en especial aquéllas que contribuyan a la erradicación de la pobreza y el trabajo infantil y al desarrollo del potencial individual de talentos creativos y de aptitudes productivas.

Con este fin, las Partes han acordado que se creará un Grupo de Trabajo encargado de elaborar un programa de cooperación mutua.

El presente acuerdo entrará en vigor en el momento de su firma por ambas partes y seguirá vigente hasta que una de las partes informe por escrito a la otra de su deseo de ponerle fin.

Fuente: Comunicado de prensa de la OIT, OIT/98/1.

Ataque a las raíces de la "inestabilidad política y social," el desempleo oculto

La OIT insta a ofrecer oportunidades a los trabajadores jóvenes y a los de edad avanzada

KOBE - En la Conferencia sobre el Empleo del G-7* celebrada en Kobe, Japón el 28 de noviembre de 1997, el Director General advirtió que el desempleo juvenil y otras formas de exclusión social han alcanzado niveles "elevados e intolerables" en varios de los países miembros del G-7 y abogó por la adopción urgente de políticas especiales destinadas a mejorar la situación de los trabajadores atrapados en empleos mal remunerados o en el desempleo de larga duración.

Michel Hansenne subrayó "la importancia capital del objetivo del pleno empleo" y de las políticas públicas "que fomentan un crecimiento económico sostenido y ofrecen incentivos bien definidos para el desarrollo de las empresas y la creación de puestos de trabajo". No obstante, agregó, tales medidas deben "completarse mediante la formulación de otras políticas sociales y laborales que impulsen de forma decidida la reintegración de los desempleados y mejoren la capacitación para el empleo de las personas menos cualificadas".

* En realidad, G-8 tras la invitación cursada a Rusia.

"Si no logramos contener los costes sociales" de las transformaciones económicas resultantes de la mundialización y el cambio tecnológico, "corremos el riesgo de deslizarnos hacia un terreno de gran inestabilidad social y política".

Según un documento de trabajo elaborado por la OIT(Nota 1), las tasas de desempleo de los trabajadores entre 16 y 24 años de edad en los países del G-7 (con la notable excepción de Alemania) suelen ser más elevadas que en los demás grupos demográficos y duplican a la tasa media general. La situación es particularmente grave en Italia, donde la tasa de desempleo de los jóvenes supera el 30 por ciento desde 1983, y en Francia, donde alcanzó el 25 por ciento en 1995.

Estas cifras son dramáticas, pero al elaborarse no se tienen en cuenta las personas que trabajan a tiempo parcial por no haber encontrado una alternativa mejor o aquéllas a las que el desánimo ha llevado a abandonar la búsqueda de empleo. Este "desempleo oculto", se afirma en el documento de la OIT, afecta "en mayor medida a los jóvenes que a los trabajadores de edad mediana en Estados Unidos, Japón, Francia y Reino Unido".

"A pesar de la progresión generalizada de la escolaridad, la proporción de jóvenes de 22 años que no tenían empleo ni asistían a centro de enseñanza alguno creció entre 1984 y 1994 en la mayoría de los países del G-7 (...) Los aumentos más acusados se registraron en Italia y el Reino Unido, con un 28,8 y un 26,8 por ciento, respectivamente, en 1994".

"La única excepción en este panorama de desempleo juvenil es Alemania", gracias a un sistema de aprendizaje que "permite el acceso de los jóvenes a un empleo estable con rapidez y sin dificultades", se indica en el documento de la OIT.

El desempleo de los jóvenes constituye un despilfarro evidente de capital humano que perjudica a largo plazo tanto a las personas afectadas directamente, como a las que les rodean. Este fenómeno suele conllevar un aumento de la criminalidad y la aparición de grupos de desfavorecidos que generan sus propias reglas y subcultura. No obstante, a pesar de estos motivos de inquietud comúnmente aceptados, "es evidente", se afirma en el documento, "que en todos los países existe actualmente un número proporcionalmente mayor de jóvenes sin trabajo que hace veinte años".

Trabajadores de edad avanzada

Del mismo modo, en el otro extremo del espectro, aumenta el número de trabajadores de edad avanzada excluidos del mercado de trabajo. En Francia y Alemania, la tasa de empleo de estos trabajadores disminuyó como resultado de la ampliación de los incentivos a la jubilación anticipada, iniciada en el decenio de 1980 en un intento de reducir el desempleo general.

No obstante, no todas las personas que abandonan el mercado de trabajo lo hacen voluntariamente. Se cree que la gran ola de reestructuraciones empresariales y reducciones registrada a finales de dicho decenio "ha aumentado los despidos de ciertos grupos de edad concentrados en los trabajadores de edad avanzada", cuyos salarios son más elevados en las empresas que basan su escala de remuneración en la antigüedad y no en la productividad.

Asimismo, el "desempleo oculto" afecta a un número cada vez mayor de trabajadores de edad avanzada que, en muchos casos, acaban sencillamente abandonando el mercado de trabajo. Entre 1970 y 1994, el mayor aumento de la tasa de personas sin ocupación en los países del G-7 se registró en la categoría de trabajadores de más edad. En ese período, estas tasas se duplicaron en Canadá, Francia y Alemania.

En el documento de la OIT se afirma que "el dilema básico de la política pública es el conflicto entre la utilización de la jubilación anticipada como instrumento para aliviar el desempleo de los jóvenes y la viabilidad financiera a largo plazo del sistema de pensiones en los países cuya población envejece".

La inquietud por la financiación de los sistemas de pensiones y de asistencia sanitaria en el futuro no es la única razón que explica los intentos de invertir la tendencia favorable a la jubilación anticipada. El aumento de la esperanza de vida y la mejora de la salud han alargado el potencial de vida productiva de los trabajadores, y una proporción cada vez mayor de éstos opta, cuando les es posible, por seguir empleados.

"Es necesario considerar varias respuestas al formular políticas", señala la OIT. "La primera es la eliminación o la reducción de los incentivos a la jubilación anticipada voluntaria y de los despidos específicos de los trabajadores de edad avanzada. Esta medida exige la supresión paulatina de regímenes especiales de jubilación anticipada financiados por el Estado, el ajuste de los sistemas de pensiones y fiscales con el fin de eliminar los sesgos favorables a la jubilación anticipada, y la reforma de las escalas salariales basadas en la antigüedad".

Exclusión social

La situación cada vez más precaria de numerosos trabajadores jóvenes y de edad avanzada ha provocado una creciente preocupación en los países industrializados respecto al aumento de la exclusión social. Ciertas categorías, como los desempleados de larga duración y los jóvenes que carecen de cualificaciones o experiencia laboral, tienen dificultades para encontrar empleo incluso en períodos de recuperación económica.

No obstante, los análisis efectuados por la OIT ponen de relieve la existencia de diferencias acusadas en la evolución de los mercados de trabajo de Europa y América del Norte. Mientras que la correlación entre el crecimiento y el empleo sigue siendo alta en todos los países del G-7, las tasas de desempleo juvenil en los países europeos del grupo tienden a mantenerse elevadas en los períodos de auge económico. Esta evolución indica que, en Europa, los jóvenes desempleados constituyen el colectivo expuesto a un mayor riesgo de exclusión social.

Por el contrario, en América del Norte, ser joven y desempleado no parece reducir la probabilidad de encontrar un empleo en períodos de recuperación económica. La categoría de trabajadores con mayor riesgo de exclusión social permanente son los desempleados de larga duración, independientemente de otras consideraciones.

En este contexto, es importante señalar que, mientras que los desempleados de larga duración representan menos del 11 por ciento del número total de desempleados en América del Norte, el desempleo juvenil supone en torno al 25 por ciento del desempleo total en los cuatro países europeos del G-7.

"Es necesario formular políticas especiales dirigidas a los jóvenes y los trabajadores de edad avanzada para corregir los desequilibrios actuales, pero no podemos pasar por alto el dilema que supone que, sin una creación de empleo sustancial, estas políticas pueden resultar ineficaces", reconoció el Sr. Hansenne. "En mercados de trabajo a la baja, es probable que subsistan las dificultades que afrontan los jóvenes y los trabajadores de edad avanzada al competir por un puesto de trabajo, incluso aunque se apliquen políticas especiales para superarlas. Por esta razón, el fomento de un crecimiento sólido del empleo en general debe seguir siendo el principal objetivo", concluyó el Sr. Hansenne.

Asimismo, los participantes tuvieron la oportunidad de asistir a las presentaciones de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y de la Organización Internacional de Empleadores (OIE), por primera vez en una reunión del G-7.

Fuente: Comunicado de prensa de la OIT OIT/97/31

Marcha mundial

Nota 1:
Youth, older workers and social exclusion: Some aspects of the problem in G-7 countries. G7/1997/1. Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra. Octubre de 1997.

La larga marcha contra el trabajo infantil comienza en Manila y culminará en Ginebra en junio

Un número estimado de 15.000 niños y defensores de los derechos de los niños iniciaron la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil, una histórica campaña internacional destinada a atraer la atención de la opinión pública sobre los 250 millones de niños de todo el mundo que son obligados a trabajar para sobrevivir. La Marcha Mundial viajará de un país a otro hasta mediados de año, con el fin de llevar la campaña contra el trabajo infantil a un nuevo nivel. Concluirá en Ginebra coincidiendo con la celebración de la Conferencia Internacional del Trabajo.

A los compases de música autóctona, los participantes en la marcha comenzaron su largo viaje portando pancartas y carteles en los que podían leerse mensajes como: "Los niños tienen derechos, hay que acabar con el trabajo infantil", "Supresión de todas las formas peligrosas de trabajo infantil", "Justicia para todos los niños trabajadores", "Educación para todos", "Los niños deben obtener notas en el colegio y no un sueldo en una plantación." El grupo iba encabezado por el Sr. Kailash Satyarthi, Coordinador Internacional de la Marcha Mundial y por representantes de los niños trabajadores procedentes de la India, Paquistán, Bangladesh, Nepal, Turquía, Irán, Brasil, Camboya, Tailandia e Indonesia.

En marcha por todo el mundo

La Marcha Mundial, respaldada por unas 300 organizaciones de unos 70 países de todo el mundo, consiste en un programa combinado de marchas internacionales de largo recorrido y eventos locales coordinados. Desde Manila, 50 miembros principales de esta iniciativa volarán hasta Vietnam, antes de partir hacia Camboya, Tailandia, Malaysia, Singapur, Bangladesh, Nepal y la India. Posteriormente, su viaje les llevará a Irán y Turquía y, más tarde, comenzarán la fase final de su gira en Europa. Está previsto que el grupo llegue a Ginebra, Suiza, en junio de 1998, coincidiendo con la reunión de la OIT en la que se celebrará un primer debate sobre un nuevo Convenio para la prohibición de la formas más intolerables de trabajo infantil.

Creada por RS. Aprobada por KMK. Ultima actualización: 8 de mayo 1998.