En situaciones de crisis, como la actual, es posible que muchas personas inactivas se vean
impulsadas a entrar al mercado de trabajo para conseguir un ingreso. Si bien esta es una
reacción razonable, en algunos casos esto puede llevar a una peor situación en el mediano y
largo plazo. En particular, este es el caso de los jóvenes que abandonan la educación formal para
buscar un empleo. En general, jóvenes con su educación incompleta apenas podrán encontrar
un empleo precario. Dado que difícilmente retornen a la escuela, esa inserción temprana
comprometerá su vida laboral y consolidará el círculo vicioso de la pobreza. El programa
Avancemos procura incentivar que los jóvenes de hogares pobres se mantengan en la educación
formal hasta completar el ciclo secundario. Este programa, diseñado y puesto en marcha con
anterioridad a la crisis, no sólo responde a una necesidad coyuntural en forma adecuada, sino
que constituye una estrategia de largo plazo para mejorar la calidad de su fuerza de trabajo.
1. Introducción
En general, los países de América Latina presentan un défi cit importante en sus tasas de escolaridad. Esta
situación es de carácter estructural y es resultado de la pobreza, de la baja calidad de la educación impartida,
de la percepción que una mayor educación no necesariamente mejora la empleabilidad, entre otras razones.
En todos los análisis que se hacen de la pobreza, se considera que este déficit educacional es un factor clave
en la transmisión intergeneracional de la pobreza. Por lo tanto, debe ser una estrategia de largo plazo retener
a los jóvenes en el sistema educativo formal, al tiempo que se mejora su calidad y pertinencia.
Esta situación estructural puede acentuarse aún más en períodos de crisis como el que actualmente está se
está atravesando. Algunos jóvenes de hogares pobres pueden verse impulsados a ingresar al mercado de
trabajo y abandonar sus estudios como forma de obtener un ingreso. Esta inserción temprana al mercado de
trabajo, la cual seguramente será precaria, marcará la trayectoria laboral de ese joven en forma negativa. Por
lo tanto, en períodos de crisis es importante redoblar los esfuerzos para evitar este resultado.
En este caso, hay una coincidencia entre las necesidades estructurales del largo plazo y las iniciativas de
corto plazo para enfrentar los efectos de la crisis fi nanciera. Atacar la deserción escolar de los jóvenes de
hogares pobres es un objetivo estratégico y, además, coyuntural. Así lo ha entendido Costa Rica, donde se
viene implementando el programa Avancemos desde el año 2007 y que en el presente año ha extendido su
cobertura.
2. Descripción del programa
Objetivos: Avancemos es uno de los programas prioritarios del Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010 y tiene por objeto promover el mantenimiento y la reinserción de adolescentes y jóvenes en la educación formal secundaria. Objetivos adicionales son reducir la pobreza, favorecer la universalización de la secundaria y contribuir a prevenir el trabajo infantil. Consiste en una transferencia monetaria condicionada para familias en situación de pobreza, vulnerabilidad y exclusión social.

Población beneficiaria: estudiantes de educación pública secundaria de todo el país, tanto costarricenses como extranjeros documentados, adolescentes entre los 13 y 17 años, jóvenes hasta los 21 años inclusive y jóvenes mayores con situaciones especiales. El Plan Nacional de Desarrollo establecía una meta de 130.000 beneficiarios, lo cual fue alcanzado ya en el año 2008. Para el año 2009, y en el marco del Plan Escudo para hacer frente a la crisis internacional, se amplió el programa hasta cubrir a 150.000 beneficiarios.
En el año 2008, el 53% de los beneficiarios eran mujeres y 47% hombres. En cuanto a los rangos de edad, el 30% tenía menos de 15 años y el 50% tenía entre 15 y 17 años. Los beneficiarios entre 18 y 20 años correspondían al 15%, mientras que aquellos con más de 21 años eran un 5%.
Beneficio: para aumentar la probabilidad de que los jóvenes se mantengan en la escuela se estableció una escala creciente de los beneficios, como se refleja en el cuadro 1.
Cuadro 1: Beneficio según nivel de escolaridad
| Nivel |
Monto mensual de la transferencia (colones) |
Monto mensual de la transferencia (dólares de EEUU) |
Con respecto al SM no calificado genérico (192.385 colones) (porcentaje) |
| 7° año |
15.000 |
26 |
7.8 |
| 8° año |
20.000 |
35 |
10.4 |
| 9° año |
25.000 |
43 |
13.0 |
| 10° año |
35.000 |
61 |
18.2 |
| 11° año |
45.000 |
78 |
23.4 |
| 12° año |
50.000 |
87 |
26.0 |
Fuente: (García Quesada, 2008).
(Note 2)
Requisitos: además de calificar en condición de pobreza y encontrarse en los límites de edad establecidos, el adolescente o joven deberá estar matriculado en un establecimiento secundario público y firmar un documento que lo compromete a asistir al colegio y aprobar el año académico, así como hacerse una revisión integral de salud en el curso del año.
Marco Institucional: el programa se encuentra en el ámbito del Viceministerio de Desarrollo Social, el cual cuenta con una Secretaría Técnica para dar seguimiento al mismo. Además, el programa cuenta con un órgano político y un panel técnico en el que participan el Ministerio de Educación Pública, el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, la Caja Costarricense de Seguridad Social, el Ministerior de Vivienda y Desarrollo Social, el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).
El programa contó con una fase piloto inicial y luego con la ejecución por parte de dos instituciones. Sin embargo, a partir del 2009 se definió que habría una única unidad ejecutora y sería el Instituto Mixto de Ayuda Social, lo cual simplifica tanto la ejecución como el proceso de verificación de la condicionalidad educativa.
La verificación de la asistencia a la escuela se realiza enviando a cada colegio la lista de beneficiarios que están allí inscriptos. Cada institución debe completar la lista, indicando si los jóvenes están asistiendo regularmente a clases y lo devuelve al IMAS directamente. La valoración médica se realiza en el Equipo Básico de Atención Integral de Salud que corresponde a su zona, el cual luego del control le entrega al joven un comprobante que debe ser presentado a la gerencia regional del IMAS correspondiente.
Resultados/Evaluación
Si bien el programa Avancemos tiene poco tiempo de ejecución, la misma coincide con algunos cambios de tendencia considerados muy positivos. En este sentido se debe destacar el aumento en la matrícula secundaria del 2006 al 2009, lo que resultó en un incremento en la tasa de cobertura bruta del 78.4 en el año 2006 a 82.7% en el 2009. El incremento en la matrícula fue superior en las escuelas públicas, ámbito de acción de este programa (con un incremento del 3.9%), que en los establecimientos privados (donde aumentó en 1.1). El incremento de la cobertura fue mayor en las zonas rurales (6.7%) que en las zonas urbanas (2.1%) (Garnier, 2009).
La introducción del programa Avancemos en el año 2007 coincide con una importante reducción de la inasistencia a la educación en el segmento pobre. Mientras en el año 2006 un 26.3 % de los jóvenes en edad de secundaria no asistían a la escuela, en el año 2007 ese porcentaje había disminuido al 20.9 %.
Si bien no hay estudios que establezcan fehacientemente si estas tendencias son resultado exclusivo de este programa, los indicadores señalados se refieren a los aspectos específicos que el programa pretende atacar y, por lo tanto, es razonable afirmar que ha tenido una influencia positiva.
Conclusiones
El programa Avancemos fue diseñado como una estrategia de largo plazo para atacar uno de los problemas estructurales de la educación en Costa Rica, cual es un alto nivel de deserción. El programa busca incentivar el logro efectivo de la universalización de la educación secundaria a través de una transferencia condicionada a jóvenes de familias pobres y vulnerables. Esta estrategia tiene por objeto mejorar el nivel de educación de todos los jóvenes y así mejorar la calidad de su fuerza de trabajo, evitando la inserción laboral temprana y precaria.
Esta estrategia de largo plazo coincide con un objetivo de protección frente a la crisis, ya que evita la inserción temprana de los jóvenes de hogares más desfavorecidos en un mercado de trabajo adverso. Al tiempo que se contiene la oferta laboral de los jóvenes, se mejora su preparación completando el ciclo educativo secundario, lo cual resultará en una fuerza de trabajo más preparada. Por lo tanto, esta estrategia resulta adecuada para los períodos de crisis durante los cuales los jóvenes en situación de pobreza se vean impulsados a abandonar la escuela, pero también en momentos de crecimiento económico ya que ataca un déficit estructural.