Uno de los medios más importantes para abordar el trabajo infantil es comprobar periódicamente los lugares donde puede haber niñas o niños trabajando. La vigilancia y el seguimiento del trabajo infantil es el proceso activo que vela por que se realice esta observación y se coordine adecuadamente. Su objetivo general es garantizar que, a raíz de la vigilancia y el seguimiento, los niños trabajadores y los jóvenes legalmente empleados estén a salvo de la explotación y de los peligros en el lugar de trabajo. El escrutinio activo del trabajo infantil a escala local se lleva a cabo por medio de un sistema de remisión que establece una relación entre los servicios apropiados y las niñas o niños que han dejado de trabajar.
En la práctica, la vigilancia y el seguimiento conllevan la identificación, remisión y protección de los niños trabajadores, así como la prevención del trabajo infantil, a través del desarrollo de un proceso de vigilancia, seguimiento y remisión coordinado y multisectorial cuya finalidad es proteger a todos los niños que viven en una zona geográfica determinada. Las principales actividades incluyen la repetición periódica de observaciones directas para identificar a los niños trabajadores y determinar los riesgos a los que están expuestos, remitirlos a los servicios pertinentes, comprobar que se les ha retirado y hacer un seguimiento posterior para garantizar que disponen de alternativas satisfactorias.