Bolivia

Bolivia es el país con mayor porcentaje de población indígena de América Latina (el 62% según el PNUD, 2006). De la población indígena, se calcula que la mayoría son Quechuas (50,3%) y Aymaras (39,8%). En menor porcentaje, aunque con gran dispersión territorial, se encuentran los pueblos de las llamadas tierras bajas, como los Achiquítanos (3,6%) y Guaraníes (2,5%). Entre los departamentos con más alta concentración indígena están La Paz, Cochabamba, Potosí, Oruro y Chuquisaca.

La fundación del Estado Boliviano en el siglo XIX se hizo de espaldas a los pueblos indígenas, que constituían más del 90% de la población total. Recién a partir de 1938 las constituciones empiezan a reconocer formalmente a las comunidades indígenas. En los años cincuenta se llevó a cabo un proceso de reforma agraria para dar fin al latifundismo en el altiplano, pero simultáneamente se favoreció la penetración y despojo de los pueblos del oriente.

En 1991, Bolivia ratificó el Convenio núm. 169 y en 1994 la Constitución reconoció la naturaleza “multiétnica y pluricultural de la república”. Mediante una reforma constitucional en el 2004 se reconoció a los pueblos indígenas el derecho de presentar candidatos de manera directa, reconociéndolos como actores políticos y sociales con derecho propio.Otras normas nacionales reconocen los derechos indígenas a sus tierras comunitarias de origen, la participación en los beneficios de recursos naturales, el derecho de consulta, etc. Bolivia, además, promulgó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas como una ley nacional, haciéndola vinculante. Y, el proceso constituyente desarrollado entre el 2006 y 2007 ha contado con alta participación indígena. Los pueblos indígenas han demandado la inclusión de las naciones originarias en el nuevo pacto de Estado, definiendo a Bolivia como un Estado plurinacional.

No obstante los cambios legales, el escenario político que vive Bolivia es de alta complejidad, pues hay una gran resistencia de ciertos sectores para la implementación efectiva de los derechos indígenas. De ahí la importancia de generar amplios procesos de diálogo intercultural para que la sociedad en su conjunto pueda alcanzar los acuerdos de convivencia democráticos y plurales.

Los pueblos indígenas se han ido fortaleciendo a lo largo de las últimas décadas reivindicando su identidad como pueblos indígenas y naciones originarias y aumentando sus niveles de organización y participación. Actualmente hay 5 grandes centrales indígenas que agrupan a los pueblos de tierras altas y bajas, a campesinos sin tierras, y a mujeres.

La OIT ha llevado a cabo actividades de formación sobre el derecho de consulta. Además, la OIT ha incluido a Bolivia en sus programas sobre erradicación del trabajo forzoso y del trabajo infantil.