En Argentina se calcula que existe un total de 600 329 personas que pertenecen a pueblos originarios (INEC, 2007). Existen más de 30 pueblos diferentes distribuidos en las diferentes provincias del país. Entre tales pueblos se encuentran los Mapuche, Bolla, Toba, Bici, Mocoví, Pilará, Guaraní, Chiriguazo, Chapé, Curupí, Chorrote, Tapete, Tehuelche, Diaguita, Calchaquí, Zarpe y Ona. La mayoría vive en asentamientos rurales y en forma comunitaria. Estos pueblos representan aproximadamente entre un 3% y un 5% de la población total del país. Algunas provincias cuentan con un 17 a 25% de población indígena.
Durante la era colonial, la corona firmó tratados o parlamentos con las diferentes “naciones de indios” de las pampas, tratados que fueron desconocidos a partir de mediados del siglo XIX, luego de la guerra de la “Conquista del Desierto”. En 1994 Argentina cambió su constitución de 1853, introduciendo importantes avances relativos a los derechos de los pueblos indígenas, tales como el reconocimiento de la preexistencia de los pueblos indígenas, el derecho a ser consultados y participar en las decisiones que les afecten, el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; el reconocimiento de la personería jurídica de las comunidades indígenas; así como a la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan. Argentina ratificó el Convenio No. 169 en 2000.
La OIT ha apoyado algunas actividades de capacitación con miras a la aplicación efectiva del Convenio Núm. 169; especialmente en materia del derecho de consulta y participación.

