Como con otros países de África Central, Burundi alberga pueblos indígenas conocidos colectivamente como “pigmeos”, si bien la mayoría considera este término peyorativo y prefieren que se utilice el nombre de su grupo étnico (Batwa). Tal como sucede con otros países de la región, no se conoce el número exacto de pueblos indígenas de Burundi, si bien se considera que representan aproximadamente entre 30.000-40.000 personas, es decir entre 0,45 y 0,6% de la población. Los Batwa no residen en áreas determinadas, sino que están diseminados por el país, y viven principalmente de la caza y la recolección donde las condiciones locales todavía les permiten hacerlo.
La situación de los Batwa de Burundi es muy similar a la de sus vecinos en Ruanda. Comparten los mismos problemas de marginación, prejuicio, discriminación, derechos a las tierras y pobreza extrema. Quienes no pertenecen a este pueblo son capaces de evitar ingresar a una choza Batwa, compartir comida o bebidas, o incluso sentarse y charlar con un Batwa por miedo a que su propia comunidad les haga el vacío. Sin lugar a dudas, los Batwa de Burundi son aun más indigentes que los de Ruanda debido a los graves efectos que el conflicto tiene sobre la seguridad, la producción de alimentos y la salud.
Recientemente, se tomaron algunas medidas, entre ellas garantizar la representación de los Batwa en el Parlamento a través de un sistema de cupos. Sin embargo, queda mucho por hacer.
PRO 169 ha financiado la traducción del Convenio núm. 169 al idioma nacional y ha apoyado su divulgación a través de una organización nacional Batwa, Unissons-nous pour la promotion des Batwa (UNIPROBA).

