La migración a consecuencia de las crisis

© Mahmud Turkia / AFP 2015
Las crisis que siguen desencadenándose en regiones de todo el mundo exigen la urgente atención de las necesidades humanitarias, sociales y económicas de todos los refugiados y los migrantes, incluidos los que se desplazan a través de medios irregulares. Los conflictos mortíferos, la persecución, la pobreza extrema, el desempleo y el alto nivel de desempleo empujan a la gente a buscar seguridad y protección, trabajo decente y mejores medios de vida; en ocasiones exponiéndolos a mayor riesgo de trata y explotación. Estas situaciones retan a la comunidad internacional a actuar apuntando a las causas fundamentales.

Los desequilibrios ocasionados por el cambio climático, la degradación del medio ambiente y los desastres naturales son también importantes factores causantes del desplazamiento de poblaciones. Cada año, millones de personas se ven obligadas a desplazarse a causa de inundaciones, tormentas de viento, terremotos, sequías y otros peligros de la naturaleza. Muchas buscan refugio en su propio país, pero otras tienen que huir al extranjero. El cambio climático probablemente aumente este tipo de desplazamientos.

Para abordar las causas de la creciente migración, tanto regular como irregular, la comunidad internacional ha de invertir en la creación de empleos de mejor calidad, más sostenibles y significativos, en sistemas de protección social más incluyentes y eficaces, y en la búsqueda de justicia social para todos en los países de origen. Por lo que respecta a los desplazamientos ocasionados por el cambio climático, muchas veces podrían evitarse, o al menos mitigarse, si se adoptaran medidas apropiadas para reducir el riesgo de desastres. Estos objetivos ofrecen importantes posibilidades para que la OIT y sus mandantes sitúen la aplicación del programa de trabajo decente en el contexto de la crisis.

Respuesta de la OIT

Para ocuparse de las diferentes situaciones de crisis, lo principal y más urgente es dar primacía al imperativo de salvar vidas. Si bien no hay soluciones sencillas, es crucial que la comunidad internacional reconozca la responsabilidad mundial común de concebir una actuación colectiva e incluyente, en particular en el contexto de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la agenda para el desarrollo sostenible después de 2015. Un enfoque eficaz se caracteriza por: crear más y mejores empleos en los países de origen (de conformidad con el ODS 8); propiciar la creación de canales de migración más regulares y seguros, que permitan atender a las necesidades reales del mercado de trabajo y faciliten la reunificación familiar; conseguir que los acuerdos sobre el cambio climático aborden las cuestiones del empleo, la inclusión social y la transición equitativa; y situar los derechos humanos como eje de todas las intervenciones.

A la hora de examinar soluciones más durables y su repercusión en los mercados de trabajo, debe convocarse a una amplia gama de actores; entre otros, Ministerios de Trabajo, sindicatos y representantes de los empleadores. Una respuesta comedida también debe suponer la colaboración más firme y más estrecha entre los Estados, y entre las regiones y dentro de ellas, para emprender un diálogo renovado sobre la creación de mecanismos de gobernanza de la migración laboral que sean racionales, sólidos y justos. Estos esfuerzos deberían contar con el respaldo de una mayor colaboración y coordinación entre los actores multilaterales; en particular, los 18 organismos del Grupo Mundial sobre Migración (GMM).