Seguridad contra incendios

La mayoría de los incendios son evitables. Las personas responsables de los lugares de trabajo y otras instalaciones a las que el público tiene acceso, pueden evitarlos adoptando los comportamientos y procedimientos adecuados, y asumiendo la responsabilidad de los mismos.

La presente sección abarca orientaciones generales sobre seguridad contra incendios, y sobre sustancias que pueden provocar incendios y explosiones.

Peligros generales de incendio

Para que se inicie un incendio hacen falta tres elementos: una fuente de ignición (calor), una fuente de combustible (algo que arda) y oxígeno:
  • las fuentes de ignición incluyen calentadores, artículos de iluminación, llamas vivas, equipos eléctricos, material de fumadores (cigarrillos, cerillas, etc.) y cualquier cosa que pueda alcanzar grandes temperaturas o provocar chispas;
  • las fuentes de combustible incluyen madera, papel, plástico, caucho o espuma, materiales de envasado sueltos, residuos y muebles, y
  • las fuentes de oxígeno incluyen el aire que nos rodea.

Qué debería hacer el empleador

El empleador (y/o el propietario u ocupante de un edificio) debería realizar evaluaciones de los riesgos y mantenerlas actualizadas. El enfoque que debe aplicarse en estas evaluaciones es el mismo que en las evaluaciones de los riesgos para la seguridad y salud, y pueden llevarse a cabo ya sea como parte de una evaluación general de los riesgos o como un ejercicio independiente.

A partir de las conclusiones de la evaluación, el empleador debe asegurarse de que se han puesto en marcha las medidas adecuadas y apropiadas de seguridad contra incendios para reducir al mínimo el riesgo de lesión o muerte en caso de incendio.

Para ayudar a impedir que se produzca un incendio en el lugar de trabajo, la evaluación de los riesgos debe determinar qué puede provocar un incendio, a saber, fuentes de ignición (calor o chispas) y sustancias que arden, así como qué personas pueden encontrarse en situación de riesgo.

Una vez identificados los riesgos, el empleador puede adoptar las medidas apropiadas para controlarlos. Debe tomar en consideración si puede evitarlos por completo o, de no ser posible, cómo reducirlos y gestionarlos. También debe tener en cuenta cómo proteger a las personas si se produce un incendio.

El empleador debería:
  • realizar una evaluación del riesgo de incendio;
  • mantener las fuentes de ignición y las sustancias inflamables alejadas;
  • evitar los incendios accidentales, por ejemplo, asegurar que los calefactores no puedan volcarse.
  • asegurar que las instalaciones se mantienen en buenas condiciones de limpieza en todo momento, por ejemplo, evitando que se acumulen desperdicios que puedan arder;
  • examinar cómo detectar incendios y cómo alertar a las personas con rapidez en cuanto se inician, instalando detectores de humos y alarmas contra incendios;
  • contar con el equipo correcto de extinción de incendios para poder apagar el fuego con rapidez.
  • mantener las salidas de incendios y las vías de emergencia claramente señalizadas y despejadas en todo momento;
  • asegurar que los trabajadores han recibido la formación apropiada sobre los procedimientos que deben seguir, inclusive en los simulacros de incendios, y
  • revisar y actualizar regularmente la evaluación de los riesgos.

Estudio de caso
Un tendero tenía la costumbre de dejar los embalajes para tirar al lado de la puerta trasera de su tienda después de colocar el material que contenían en las estanterías. Sus trabajadores solían salir y fumar detrás de la puerta trasera durante las pausas.

En una ocasión, una colilla de cigarrillo prendió fuego accidentalmente al montón de embalajes, se había acumulado durante varios días. Para cuando se detectó y se apagó el incendio, ya había causado daños importantes a la puerta trasera y a las estanterías. El coste en existencias dañadas y reparaciones fue considerable.

Cómo podría haberse evitado el incendio

Este incendio podría haberse evitado si el tendero hubiese completado su evaluación de los riesgos y adoptado medidas sencillas para controlarlos.

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Sustancias peligrosas que provocan incendios y explosiones

Aquellos trabajos que incluyen tareas de almacenaje, utilización o creación de productos químicos o que generan vapores, polvos, etc. que pueden arder o explosionar con rapidez son trabajos peligrosos, Cada año, muchas personas sufren lesiones en el trabajo debido a sustancias inflamables que han ardido o explosionado por accidente.

Cuáles son los peligros

Además de los explosivos, que no están cubiertos en esta sección, muchas otras sustancias que se encuentran en el lugar de trabajo pueden provocar incendios o explosiones. Estos van de los más evidentes, como los productos químicos inflamables, el petróleo, los diluyentes de pintura de celulosa o los gases generados por la soldadura, a los menos evidentes, como el aceite para motor, la grasa, los materiales de embalaje, los serrines, la harina y el azúcar.

Es importante conocer los riesgos y controlarlos o suprimirlos para evitar que se produzcan accidentes.

Qué debería hacer el empleador

Para ayudar a evitar incendios o explosiones accidentales, el empleador debería empezar por identificar:
  • las sustancias, materiales, procesos, etc. que tienen el potencial de provocar accidentes, por ejemplo, las sustancias que pueden arder o explosionar o que pueden hacer que ardan o explosionen;
  • las personas que pueden encontrarse en situación de riesgo.
Una vez identificados los riesgos, el empleador debe considerar qué medidas es necesario adoptar para reducir o suprimir los riesgos de que las personas sufran daños. Entre ellas se incluyen las medidas para impedir que estos accidentes ocurran, así como las precauciones que pueden proteger a las personas si se produce un incendio o una explosión.

Puntos fundamentales que es preciso recordar

  • pensar en los riesgos que conllevan los incendios y las explosiones de sustancias utilizadas o creadas en la empresa y en cómo se pueden suprimir o reducir los riesgos;
  • utilizar las fichas de datos de seguridad de los proveedores para obtener información sobre qué sustancias pueden ser inflamables;
  • considerar la posibilidad de reducir la cantidad de sustancias inflamables/explosivas que se almacenan en las instalaciones;
  • mantener alejadas las fuentes de ignición (por ejemplo, las llamas vidas, las chispas) y las sustancias que arden (por ejemplo, vapor, polvos);
  • desechar las sustancias inflamables/ explosivas de forma segura.
  • revisar la evaluación de los riesgos con regularidad, y
  • mantener el lugar de trabajo en buenas condiciones de orden y limpieza, evitando, por ejemplo, que se acumule basura, polvo o grasa, ya que pueden provocar un incendio o agravar un incendio ya existente.
En la evaluación de los riesgos de incendio, el empleador debe tomar en consideración la presencia de sustancias peligrosas que puedan provocar incendios o explosiones.

Estudio de caso
Un trabajador estaba utilizando, en un contenedor abierto, disolventes de celulosa altamente inflamables para lavar pulverizadores de pintura. Se le volcó el contenedor, y las salpicaduras de los disolventes le cayeron en la pierna del pantalón y en el zapato.

Fue rápidamente a una sala contigua a limpiarse, pero ésta contenía hornos secadores. Estos encendieron los vapores inflamables de los disolventes prendiendo fuego a la pierna del pantalón y al zapato, lo que le provocó quemaduras graves en la pierna y el pie.

Cómo podría haberse evitado el accidente

Se hubiese podido evitar con facilidad si el empleador hubiese llevado a cabo una evaluación de los riesgos para determinar que los disolventes de celulosa no deberían utilizarse de ese modo, y hubiese informado a los trabajadores al respecto.

Ampliar información
  1. Medidas de prevención y protección contra incendios