Trabajadores domésticos migrantes

  1. Global Action Programme on Migrant Domestic Workers and Their Families - Project Report

En muchos países, existe una creciente demanda de trabajadores domésticos que es satisfecha en gran medida por mujeres provenientes de países menos prósperos en busca de trabajos decentes para mantener a sus familias. Este movimiento de trabajadores domésticos a través de las fronteras está estructurado por clase social, origen étnico y género. Esto ha dado lugar a la aparición de nuevas cadenas globales del cuidado, que reflejan la distribución desigual de recursos a nivel mundial.

Los trabajadores domésticos migrantes no suelen gozar del mismo nivel de protección que otros trabajadores. Están excluidos de la protección jurídica nacional en más de la mitad del mundo, y se ven obligados a trabajar en un sector que históricamente no ha sido respetado y valorado como otros. Los trabajadores domésticos migrantes suelen tener jornadas de trabajo excesivamente largas a cambio de un salario bajo y su acceso a la protección social es prácticamente inexistente. Muchos son vulnerables a la violencia sexual y de género. Debido al aislamiento social, cultural y físico en el que a menudo trabajan y viven, se enfrentan a retos particulares en el ejercicio de sus derechos sociales, económicos y culturales.

Los trabajadores domésticos migrantes están desproporcionadamente expuestos a los abusos en comparación con los nacionales del mismo sector, debido a una serie de factores interrelacionados, entre los que se cuentan la dependencia de las agencias de contratación, la falta de información fiable sobre los procedimientos migratorios, la limitada libertad para cambiar de empleador, la sustitución de contratos, la retención de los documentos de viaje y de identidad por terceros, y la falta de acceso a la justicia y a mecanismos de reparación efectivos. La vulnerabilidad de los trabajadores domésticos se ve exacerbada cuando se encuentran en una situación migratoria irregular.

En respuesta a esta situación, en 2011 se adoptaron el Convenio núm. 189, y la Recomendación núm. 201 que lo acompaña, de la OIT. El Convenio exige que los trabajadores domésticos migrantes reciban por escrito una oferta de empleo o un contrato de trabajo que sea ejecutorio en el país donde los trabajadores prestarán servicio, antes de su llegada (arts. 7 y 8). Las disposiciones del Convenio relativas los trabajadores domésticos que residen en el hogar para el que trabajan (arts. 6 y 9), al derecho a conservar sus documentos de viaje y de identidad (art. 9) y la regulación de las agencias de empleo privadas (art. 15) también son particularmente pertinentes para los trabajadores domésticos migrantes, muchos de los cuales son contratados a través de dichas agencias.