Tareas domésticas y trabajo doméstico infantil

  1. The real story of Cinderella: Children in domestic labour

Las tareas domésticas realizadas por niños y niñas en sus propios hogares, en condiciones razonables y bajo la supervisión de quienes se encuentran cerca de ellos, forman parte integral de la vida familiar y del crecimiento de los mismos, y es sin dudas positiva. Sin embargo, cuando estas cargas de trabajo interfieren en la educación de los niños o son excesivas, pueden equipararse a trabajo infantil.

A menudo, se encomienda a las niñas en particular el cuidado de sus hermanos más pequeños, y de sus familiares mayores y enfermos, y tareas como la limpieza, la preparación de comidas y el mantenimiento del hogar, a fin de que sus madres puedan realizar un trabajo remunerado. Las niñas son sumamente vulnerables, ya que muchas formas de trabajo realizado por niñas son ocultas; además, éstas se enfrentan a múltiples desventajas y deben asumir la “doble carga” de combinar las tareas del hogar con la actividad económica, lo que pone en peligro su escolarización.

El trabajo infantil en el trabajo doméstico hace referencia a situaciones en las que el trabajo doméstico es realizado por niños y niñas que no han alcanzado la edad mínima pertinente (para trabajos ligeros, el trabajo a tiempo completo y trabajos no peligrosos), en condiciones peligrosas o en situaciones análogas a la esclavitud.

Algunos de los riesgos más frecuentes que enfrentan niños y niñas en el servicio doméstico son las largas y extenuantes jornadas de trabajo; la utilización de sustancias químicas tóxicas; el transporte de cargas pesadas; la manipulación de instrumentos peligrosos, como cuchillos, hachas y cacerolas calientes; un alojamiento y alimentos inadecuados e insuficientes, y el trato humillante o degradante, incluida la violencia física y verbal, y el abuso sexual.

Los riesgos aumentan cuando niños y niñas viven en el hogar en el que se desempeñan como trabajadores domésticos. Estos riesgos deben asociarse con la denegación de los derechos fundamentales del niño, tales como el acceso a la educación y a la atención de salud, el derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas, y el derecho a recibir los cuidados adecuados y a mantener un contacto regular con sus padres y con otros niños. Estos factores pueden tener un impacto físico, psicológico y moral irreversible en el desarrollo, la salud y el bienestar de niños y niñas.