Historia

Históricamente, las estadísticas de las “horas de trabajo” estuvieron siempre vinculadas con las estadísticas de salarios. Las estadísticas de salarios y las horas de trabajo fue uno de los temas inscritos en el orden del día de la primera Conferencia Internacional de Estadígrafos del Trabajo, celebrada en 1923, la cual adoptó una resolución que comprendía el tipo de estadísticas en la materia (horas normales de trabajo y horas de trabajo efectivamente trabajadas). Sin embargo, en esa ocasión no se formularon definiciones.

El Convenio núm. 63 sobre estadísticas de salarios y horas de trabajo, adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1938, estableció normas mínimas para la compilación de estadísticas de las ganancias medias y de las horas de trabajo efectuadas en las principales industrias mineras y manufactureras, incluidas la edificación y la construcción, y estadísticas de las tasas de salarios por tiempo y de horas normales de trabajo en esas industrias, así como estadísticas de salarios y de horas de trabajo en la agricultura. La definición de las horas normales de trabajo incluida en dicho Convenio era de tenor muy similar a la actual; sin embargo, en el citado instrumento no se definió el concepto de “horas efectivamente trabajadas”.

De hecho, sólo en 1962, la décima Conferencia Internacional de Estadígrafos del Trabajo adoptó una definición internacional de las horas efectivamente trabajadas. Asimismo, en dicha Conferencia se trató la definición de las horas pagadas, la cual no fue adoptada debido a las enormes diferencias existentes con respecto al pago de las vacaciones y de otros períodos de inactividad.

Horas efectivamente trabajadas

Mucho antes de que las horas efectivamente trabajadas fueran definidas para fines de estadística, en los convenios de la OIT ya se había definido este concepto para fines jurídicos y normativos. En tales convenios, las horas efectivamente trabajadas se definen como las horas, dentro de un período de referencia específico, en que los trabajadores (remunerados) se hallan a disposición de un empleador, es decir, cuando se encuentran disponibles para recibir órdenes de un empleador o de una persona con autoridad.

- Por ejemplo, el Convenio sobre las horas de trabajo (comercio y oficinas), de 1930, vinculó por primera vez el "tiempo trabajado" con los períodos de disponibilidad, excluyendo explícitamente el "tiempo de descanso", en el que los trabajadores no están disponibles para trabajar:

[...] la expresión “horas de trabajo” significa el tiempo durante el cual el personal esté a disposición del empleador; estarán excluidos los descansos durante los cuales el personal no se halle a la disposición del empleador .

Los "períodos de descanso" son aquéllos en que los trabajadores no están disponibles para trabajar. Ahora bien, resulta difícil distinguir las interrupciones breves de los períodos de “disponibilidad”, puesto que duran poco y se intercambian con facilidad. Por ejemplo, puede suceder que los trabajadores prefieran hacer una interrupción para tomar café (período de descanso no programado) en períodos de espera (período de disponibilidad).

- Este puede ser el motivo por el cual el Convenio núm. 67 sobre las horas de trabajo y el descanso (transporte por carretera), adoptado en 1939, incluía “períodos de descanso por debajo de cierta duración” (cuando los trabajadores no están trabajando ni se hallan disponibles para trabajar):

La expresión “horas de trabajo” significa el tiempo durante el cual las personas interesadas estén a disposición del empleador o de otras personas que puedan reclamar sus servicios, o durante el cual los propietarios de los vehículos y los miembros de sus familias estén ocupados, por su propia cuenta, en trabajos relacionados con un vehículo utilizado en el transporte por carretera, con los pasajeros o con la carga, y comprende:
i) el tiempo consagrado al trabajo que se efectúe durante el período de circulación del vehículo;
ii) el tiempo consagrado a los trabajos auxiliares;
iii) los períodos de simple presencia;
iv) los descansos intercalados y las interrupciones del trabajo cuando no excedan de la duración que determine la autoridad competente .

La definición internacional de horas efectivamente trabajadas en vigor tiene una perspectiva similar.

Horas normales de trabajo

La primera definición de las “horas normales de trabajo” incluida en las normas internacionales del trabajo fue la que figuraba en el Convenio sobre estadísticas de salarios y horas de trabajo, de 1938, y cuyo tenor era el siguiente:

Las estadísticas de tasas de salarios por tiempo y de horas normales de trabajo deberán indicar las tasas y las horas:
a) fijadas por la legislación, por contratos colectivos o laudos arbitrales, o en aplicación de dicha legislación o dichos contratos colectivos o laudos arbitrales;
b) obtenidas de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, de los organismos mixtos o de otras fuentes adecuadas de información, cuando las tasas y las horas no hayan sido fijadas por la legislación, por contratos colectivos o laudos arbitrales, o en aplicación de dicha legislación o dichos contratos colectivos o laudos arbitrales.
Cuando las “horas normales de trabajo” no estén fijadas por la legislación, por contratos colectivos o laudos arbitrales, o en aplicación de dicha legislación, dichos contratos colectivos o laudos arbitrales, significarán el número de horas, por día, semana u otro período cualquiera, en exceso del cual todo trabajo se remunera con arreglo a la tasa de las horas extraordinarias o constituye una excepción a las reglas o usos de la empresa concernientes a las categorías de obreros interesados.

Posteriormente, en la Recomendación sobre la reducción del tiempo de trabajo se adoptaron definiciones similares . La definición internacional actualmente en vigor tiene una redacción similar.