Importancia y aplicaciones

Los datos sobre las ganancias son muy útiles para la medición de los indicadores económicos. El concepto de ganancias guarda relación con los ingresos devengados por los trabajadores. Por ejemplo, los datos sobre las ganancias semanales medias son valiosos indicadores económicos que, cuando son deflactados con un índice de precios adecuado, pueden mostrar en términos generales la situación promedio de los asalariados en toda la economía. Estos datos son útiles para un amplio abanico de usuarios del sector público, incluidos los planificadores, responsables de las políticas, empleadores y grupos de trabajadores, y permiten disponer de información respecto de distintas categorías de trabajadores (por ejemplo, trabajadores contratados a tiempo completo y a tiempo parcial, mujeres y hombres, grupos de edad, grupos ocupacionales, trabajadores de la industria y de los sectores público y privado), así como sobre la ubicación y tamaño de los lugares de trabajo. Considerados individualmente, los trabajadores tienden a examinar las cifras de las ganancias desde el punto de vista de la persona que obtiene ingresos, y desean saber cuál es su lugar en este panorama general y comparar su situación con respecto a la de otros. Ahora bien, las estadísticas compiladas por la mayoría de los países son promedios, es decir, tienen una escasa utilidad para el trabajador a título individual, o incluso para grupos de trabajadores. Las economías están formadas por múltiples y diferentes categorías de asalariados, que tienen diversas ocupaciones, horarios de trabajo, tasas de salario, prestaciones, regímenes de seguridad social, etc., y que operan en diferentes actividades económicas y distintas zonas de un país. Por consiguiente, quizás no sea muy provechoso representar a un asalariado "medio" en relación a estas "ganancias medias". Muchos trabajadores tal vez no logren determinar a qué nivel de las estadísticas oficiales del ingreso corresponde su propia situación, debido a que los datos que se les presentan son promedios calculados sobre la base de las ganancias de todos los trabajadores de un grupo determinado, una parte de los cuales puede haber ganado mucho más que el promedio, y otra parte mucho menos que dicho promedio. En otras palabras, la dispersión real de las ganancias con respecto al promedio puede ser muy importante.

Por tal motivo, cada vez que sea posible, se procurará disponer de información útil sobre la distribución de las ganancias, indicando los valores extremos (las mayores y las menores ganancias registradas), los cuartiles (las ganancias del 25 por ciento inferior y del 25 por ciento superior de los trabajadores comprendidos en la distribución), la mediana (las ganancias de los trabajadores que se encuentran en el punto medio de la distribución) y el modo (el valor de las ganancias que ocurre con mayor frecuencia en la distribución).

Para comprender el nivel de las ganancias netas en un país, es esencial disponer de información sobre los tipos de prestaciones que los trabajadores reciben (gratuitas o subvencionadas) por medio de los regímenes de seguridad social y sobre la tributación de los ingresos. Forman parte de las prestaciones de seguridad social las asignaciones familiares, las licencias pagadas por enfermedad o maternidad, las pensiones, los servicios de enseñanza, los servicios médicos, el transporte, etc. Las prácticas nacionales en esta materia difieren considerablemente según el país; también son diversos los tipos de regímenes de seguridad social en vigor (tanto obligatorios como voluntarios), los niveles de cotización, las tasas del impuesto sobre la renta y otros factores.

Los datos sobre el costo de la mano de obra revisten un gran valor para muchas finalidades y para diferentes categorías de usuarios: copartícipes sociales - gobiernos, empleadores y sindicatos -, público en general, investigadores y otras entidades. En un contexto nacional, el nivel de costo de la mano de obra y su evolución pueden ser factores centrales en las negociaciones salariales y en la formulación de las políticas sobre empleo, remuneraciones y otros temas. A nivel internacional, la comparación de los costos de la mano de obras es un indicador fundamental de la capacidad competitiva de las empresas y los países. En estos ámbitos, el costo de la mano de obra debería presentarse desglosado en componentes, disociando en particular las contribuciones de los empleadores a los regímenes de seguridad social, que en algunos países pueden ser sustanciales. Las diferencias en los niveles de los diversos componentes reflejarán las diferencias existentes en el plano de la legislación y la práctica nacionales, y en particular con respecto a los regímenes de seguridad social respectivos. En los casos en que la seguridad social se financia en gran medida con una tributación general elevada, las contribuciones de los empleadores sólo representan un pequeño porcentaje del costo total de la mano de obra. Otros países pueden optar por reducir el impuesto sobre la renta, lo que tiene por consecuencia que el mayor peso de la financiación de la seguridad social recae sobre los empleadores o, como ocurre en muchos otros países, sobre los trabajadores. La formación profesional puede ser financiada directamente por los empleadores, por medio de subsidios y contribuciones del Estado o por mecanismos que combinen ambas fuentes de financiación. En algunos países se gravan el empleo o las nóminas de pago como medida de equilibrio destinada a moderar el aumento del ingreso. En otros, el Estado otorga a los empleadores algunos beneficios, como la reducción de los impuestos, los subsidios salariales y la reducción o la exención del pago de contribuciones a la seguridad social, etc. Se trata principalmente de promover el empleo en sectores específicos de la economía o el empleo de algunas categorías de trabajadores, como los trabajadores jóvenes o las personas desempleadas durante largos períodos.