La necesidad de la justicia social

La búsqueda de justicia social, que ofrece a cada hombre y a cada mujer en el trabajo la posibilidad de reivindicar libremente y en igualdad de oportunidades su justa participación en las riquezas que han contribuido a crear, tiene hoy tanta fuerza como cuando la OIT fue creada en 1919. La economía global ha crecido a una escala que carece de precedentes históricos. Con la ayuda de las nuevas tecnologías, las personas, los capitales y las mercancías se mueven entre los países con una facilidad y una rapidez tales que han creado una red económica global interdependiente que repercute prácticamente en todos los habitantes del planeta.

La globalización ha brindado oportunidades y beneficios a muchas personas, pero al mismo tiempo millones de trabajadores y de empleadores de todo el mundo han tenido que hacer frente a nuevos desafíos. La economía globalizada ha desplazado a trabajadores y empresas a nuevos destinos, ha traído consigo repentinas acumulaciones o transferencias de capitales, y ha ocasionado inestabilidad financiera, todo lo cual contribuyó a provocar la crisis económica mundial de 2008. A pesar de sus beneficios innegables, la globalización no se tradujo en una nueva era de prosperidad para todos. En efecto, a pesar de un fuerte crecimiento económico que había generado millones de nuevos empleos desde principios de los años 90 hasta la crisis de 2008, las desigualdades en el ingreso también aumentaron radicalmente en la mayoría de las regiones del mundo. La distribución individual de los salarios se ha vuelto aún más desigual con una creciente brecha entre el 10 por ciento de los trabajadores que reciben los salarios más elevados y el 10 por ciento de aquellos que reciben los salarios más bajos. (Nota 1) Más aún, seis años después de la crisis económica y social de 2008, la situación del empleo mundial sigue siendo dispar: si algunas economías avanzadas han logrado recuperar parte de los empleos perdidos, otras economías aún están enfrentadas con desafíos significativos respecto a su mercado de trabajo y las perspectivas sociales siguen deteriorándose. Desde un punto de vista económico, los indicadores muestran que la rentabilidad y los mercados de valores se han recuperado en la mayoría de los países. Los salarios de los ejecutivos están también aumentando después de que se estancaran a consecuencia de la crisis. Por lo tanto, la pregunta crucial es cómo lograr que los beneficios den como resultado inversión productiva (Nota 2). Se necesitan aún más de 30 millones de puestos de trabajo para que el empleo vuelva a los niveles anteriores a la crisis (Nota 3). Las repercusiones negativas de la crisis mundial en los mercados de trabajo y la incerteza y elusividad de la recuperación plantean la necesidad de un crecimiento inclusivo.

En vista de que la desigualdad no sólo conduce a una disminución de la productividad sino que también engendra la pobreza, la inestabilidad social e incluso el conflicto, la comunidad internacional ha reconocido la necesidad de establecer algunas reglas básicas del juego para garantizar que la globalización ofrezca oportunidades justas de prosperidad para todos.

Tanto la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa de 2008 destacó la pertinencia del mandato de la OIT para promover la justicia social utilizando los medios de los que dispone la Organización, comprendida la promoción de las normas internacionales del trabajo.

La función de las normas internacionales del trabajo

En 1919, las naciones signatarias del Tratado de Versailles crearon la Organización Internacional del Trabajo (OIT), reconociendo el hecho de que "existen condiciones de trabajo que entrañan tal grado de injusticia, miseria y privaciones para gran número de seres humanos, que el descontento causado constituye una amenaza para la paz y armonía universales". Para hacer frente a este problema, la nueva Organización estableció un sistema de normas internacionales del trabajo - convenios y recomendaciones internacionales preparados por representantes de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores de todo el mundo- que abarca todos los temas relacionados con el trabajo. Los fundadores de la OIT reconocieron en 1919 que la economía global necesitaba reglas claras para garantizar que el progreso económico estuviese en sintonía con la justicia social, la prosperidad y la paz para todos.

La Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa, adoptada por los Gobiernos, los Trabajadores y los Empleadores en junio de 2008, tiene por objeto, en particular, fortalecer la capacidad de la OIT para promover el Programa de Trabajo Decente y ofrecer una respuesta eficaz a los crecientes desafíos que plantea constantemente la globalización. El Programa de Trabajo Decente, que abarcó un gran número de desafíos a los que la OIT ya se vio confrontada en el momento de su creación, tiene por objeto permitir a todas las personas la obtención de un trabajo decente, favoreciendo el diálogo social, la protección social y la creación de empleos, así como el respeto de las normas internacionales del trabajo.

Por otro lado, las normas internacionales del trabajo se desarrollaron con el fin de constituir un sistema global de instrumentos relativos al trabajo y a la política social, sostenido a su vez por un sistema de control que permite abordar todos los tipos de problemas que plantea su aplicación a escala nacional. Las normas internacionales del trabajo constituyen el componente jurídico de la estrategia que adoptó la OIT para administrar la globalización, promover el desarrollo durable, erradicar la pobreza y hacer lo posible para que todos gocen de condiciones de trabajo dignas y seguras. La Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa destaca que, para lograr los objetivos de la OIT en el contexto de la globalización, la Organización debe « promover la política normativa de la OIT como piedra angular de sus actividades realzando su pertinencia para el mundo del trabajo, y garantizar la función de las normas como medio útil para alcanzar los objetivos constitucionales de la Organización».

Nota 1 - Informe mundial sobre salarios 2012/13: Los salarios y el crecimiento equitativo, OIT, Ginebra, 2013
Nota 2
- World of Work Report 2013: Repairing the economic and social fabric, Instituto Internacional de Estudios Laborales, OIT, Ginebra, 2013
Nota 3
- Ibidem.