Asbesto en el lugar de trabajo: un difícil legado

Objeto en su momento de una utilización universal debido a sus cualidades ignífugas, el asbesto, y los trastornos que provoca, se han convertido en un grave problema para los sectores que lo emplearon y produjeron, así como para las personas que contrajeron diversas enfermedades, entre las que figura el cáncer, como resultado de la exposición a este material en el lugar de trabajo. El periodista Andrew Bibby examina la situación actual de los litigios en torno al amianto, además del modo en que trabajadores y empleadores afrontan el problema.

HEBDEN BRIDGE, Inglaterra. Esta pequeña localidad ubicada en las colinas del norte de Inglaterra se ha convertido actualmente en un popular destino turístico. En tiempos, formó parte del núcleo de la revolución industrial, atestada de fábricas productoras de tejidos de lana y algodón.

Desgraciadamente para algunos, en Hebden Bridge se situó asimismo una fábrica manufacturera de productos de asbesto. Aunque cerró hace tiempo, su legado persiste en los vertederos de este material, ahora sellados y abandonados, así como en el deficiente estado de salud de muchos de los ciudadanos de esta población.

Un diario local publica periódicamente relatos de antiguos empleados que han fallecido por causas relacionadas con el asbesto, entre las que se cuenta el cáncer denominado mesotelioma ( Nota 1).

Tal espectro no se da únicamente en este idílico pueblo inglés, y acecha en otras partes del mundo. En Eslovenia, Nova Gorica (al igual que Hebden Bridge, una pintoresca localidad de montaña) fue el centro de la industria yugoslava del asbesto durante más de 70 años. Sus residentes, preocupados por el creciente número de enfermedades relacionadas con el asbesto, organizaron el pasado año una conferencia internacional sobre esta cuestión.

En otras regiones del mundo, las condiciones generadas durante el apogeo del sector del amianto son igualmente sombrías. Fred Higgs, Secretario General de la Federación Sindical Internacional del sector químico, ICEM, ha llamado la atención respecto a la situación en Sudáfrica, donde, según afirma el Sr. Higgs, "los niños fueron empleados en las tareas manuales más peligrosas de clasificación del asbesto, sin protección en las manos, pisando el material con sus pies descalzos".

Un difícil legado

En su momento, el asbesto fue considerado el "mineral milagroso" del siglo XX, siendo utilizado casi universalmente por sus cualidades ignífugas. Sin embargo, como se sabe actualmente, la exposición a este material puede dar lugar a la enfermedad y la muerte. El mesotelioma, un tumor cancerígeno en las membranas de los pulmones, se caracteriza por un desarrollo lento (habitualmente, de 30 a 40 años tras la exposición a las fibras de asbesto), pero mortal, que actúa con rapidez cuando se manifiesta. Otros cánceres, como el de pulmón, se asocian a la exposición al asbesto, también después de un prolongado período de latencia, así como otras enfermedades, como la asbestosis, que provoca graves dificultades de respiración y puede resultar igualmente fatal.

La OIT ha estimado que, al menos, 100.000 personas han fallecido en todo el mundo a causa de la exposición al asbesto. Actualmente, el mesotelioma acaba anualmente con la vida de unas 3.000 personas en Estados Unidos y, quizás, 5.000 en Europa, y se prevé un incremento de estas cifras en los próximos años. En todo el mundo, es posible que la salud de cientos de miles de personas se haya visto afectada por lo que se denomina la "epidemia del asbesto".

La cuestión de la atribución de responsabilidades plantea por su parte una crisis propiamente dicha. En muchos países, las víctimas y sus familias han acudido a los tribunales para exigir indemnizaciones, a menudo teniendo que asumir el pago de elevadas costas procesales.

En Estados Unidos, el último intento de reunir a empresas y aseguradoras, con el apoyo de sindicatos e instancias políticas, con el fin de establecer un fondo fiduciario dotado de los recursos adecuados y administrado por un "tribunal de reclamaciones relativas al asbesto", parece haber fracasado en lo que se refiere a la consecución de un consenso sobre la situación.

Las aseguradoras y las compañías de Estados Unidos convinieron el año pasado en aportar conjuntamente 114.000 millones de dólares a un fondo de indemnización. No obstante, tal cifra distaba unos 40.000 millones de dólares de la establecida durante los debates sobre un proyecto de ley en el Senado de Estados Unidos, y fue criticada de inmediato por los sindicatos de este país.

Un futuro incierto

Por tanto, en un futuro previsible, las indemnizaciones vinculadas al asbesto en Estados Unidos seguirán siendo objeto de litigio, una situación aplicable igualmente en otros países. En el Reino Unido, la incertidumbre pareció atenuarse en alguna medida en 2002, con una sentencia en la que se rechaza el argumento de que las empresas podrían eludir la asunción de responsabilidades debido al hecho de que los trabajadores se expusieron al asbesto de más de un empleador.

Tal sentencia fue recibida como una victoria por los pacientes de enfermedades asociadas al asbesto, y se estima que su coste para las aseguradoras oscila entre 6.000 y 8.000 millones de libras (de 10.000 a 14.000 millones de dólares). No obstante, desde entonces, las aseguradoras han regresado a los tribunales, abogando por una reducción proporcional de los daños y perjuicios en aquellos casos en los que los empleados trabajaron durante cierto período para empleadores cuyas empresas han desaparecido o se declaran insolventes.

Los problemas de insolvencia de las compañías son muy importantes y han sido un factor determinante en la respuesta dada a las cuestiones del asbesto. Precisamente el temor a la insolvencia empresarial fue uno de los factores que motivaron que las partes en un caso acontecido en Sudáfrica alcanzaran un acuerdo extrajudicial con un productor con sede en el Reino Unido. En los Países Bajos, la cooperación de empleadores, aseguradoras y el gobierno dio lugar a la creación de un instituto para las víctimas del asbesto, que actúa como mediador entre empresas y trabajadores basándose en la determinación de importes fijos en concepto de daños y perjuicios. En Australia, se emprendió una iniciativa similar, consistente en la creación por parte de la principal compañía especializada en el asbesto de un fondo para reclamantes en casos relacionados con este material. Con todo, esta solución ha suscitado polémica, y se ha alegado recientemente que existe la posibilidad de que el fondo no pueda cubrir los costes de indemnización definitivos.

Debido al prolongado período de latencia de las enfermedades relacionadas con el asbesto, pasarán muchos años antes de que se resuelvan todas las reclamaciones de indemnización planteadas. Pero la historia no acaba aquí. El asbesto blanco sigue utilizándose en numerosas regiones del mundo. Además, el Convenio sobre utilización del asbesto en condiciones de seguridad, 1968 (núm. 162) de la OIT, prohíbe únicamente ciertos tipos de asbesto, y ha sido ratificado por 27 de los 177 Estados miembros de la OIT . Ésto significa que, a pesar de los conocidos riesgos para la salud de dicho material, ciertas personas siguen trabajando con materiales cuyo efecto sólo se pondrá de manifiesto dentro de muchos años.

La OIT trabaja para promover el uso de sus instrumentos internacionales (el Convenio (núm. 162) y la Recomendación (núm. 172)) por sus Estados miembros, con el fin de elevar la protección de los trabajadores frente a la exposición al asbesto. El objetivo es salvaguardar a los trabajadores y prevenir el desarrollo de enfermedades relacionadas con dicho material, que dan lugar al sufrimiento humano y al planteamiento de litigios. Numerosos pleitos se deben a casos de exposición previa, cuando los instrumentos de la OIT no se aplicaban debidamente y la protección era inadecuada. El empleo de tales instrumentos y de los planteamientos de la OIT respecto a la prevención y el control de la exposición al asbesto, combinado con las políticas nacionales, potenciará los esfuerzos preventivos y mitigará los efectos de dicha exposición.



Preocupadas por la utilización continua y generalizada del asbesto en el mundo, la UE y la OIT convocaron la Conferencia Europea sobre el Asbesto en septiembre de 2003 en Dresde, Alemania. Gerd Albracht, que presidió la Conferencia, subrayó que "millones de trabajadores y consumidores se han expuesto al polvo de asbesto. Cada año, se registran 20.000 casos de cáncer de pulmón y 10.000 mesoteliomas relacionados con el asbesto únicamente en el conjunto de la población de Europa occidental, Escandinavia, América del Norte y Australia, pero los países en desarrollo presentan riesgos de exposición mucho más elevados. En estos países, el asbesto es una bomba de relojería que parece dispuesta para provocar un incremento explosivo de las enfermedades y las muertes vinculadas al asbesto en los próximos 20 a 30 años."

"Debido a las sólidas iniciativas emprendidas en los ámbitos nacional, europeo e internacional, numerosos países han prohibido las importaciones y el manejo de asbesto, y otros preparan medidas de prohibición. La producción mundial total ha descendido desde la década de 1970 en más de un 50%. A pesar de ello, siguen obteniéndose dos millones de toneladas cada año, y es precisamente en los países en desarrollo donde se registra un alza del consumo."

La Conferencia adoptó la "Declaración de Dresde sobre la protección de los trabajadores contra el amianto", cuyo texto completo puede encontrarse en varios idiomas en www.asbestkonferenz2003.de/. El informe final de la conferencia se publicará en breve en el mismo sitio web. Pueden consultarse otros datos técnicos y actividades relacionadas con la OIT en la presentación inicial de la conferencia pronunciada por el Dr. Jukka Takala, Director del Programa InFocus de la OIT de Seguridad y Salud en el Trabajo y Medio Ambiente (SafeWork), a la que puede accederse en /public/english/protection/safework/accidis/asbestos-dresden1.pdf.


Nota 1: Véase "The Killing Mill", 31 de octubre de 2003, en www.halifaxtoday.co.uk