Transcripción:
No muy lejos de Buenos Aires, Mar del Plata es famosa por sus hermosas playas. Hubo una época en que esta ciudad también albergaba el principal astillero argentino. No obstante, hasta hace poco, sólo se veía en el puerto una hilera de viejos barcos oxidados, junto a la colonia de leones marinos. Pero la corriente de marea parece estar invirtiéndose...
Florencia Garrido, Directora de la Cámara de la Industria Naval
A partir del año 2002 comienza una reactivación del sector con una ventaja competitiva de cambio a nivel internacional, lo que incrementa la actividad pesquera y la industria naval.
Después de haber estado al borde del colapso económico en 2001, la Argentina logró recuperarse en parte porque supo utilizar las capacidades y los conocimientos disponibles a nivel local, como, por ejemplo, los de José Fernando Jotta.
Este hombre de 67 años acumuló una experiencia de más de 30 años en el astillero, pero esto no le exime de tener sorpresas de vez en cuando.
José Fernando Jotta, jefe de equipo, Astillero SPI
No sé... cuando yo vine acá, lo que menos pensé fue que iba a tener a una mujer soldando. Después de 36 años en esta profesión, esto nunca lo hubiera podido imaginar.
Mónica, una madre de cinco hijos, adquirió sus competencias en soldadura en la escuela profesional local.
Mónica Morán, soldadora, Astillero SPI
Las mujeres logran tantas cosas hoy en día… se lanzan a la política y ejercen todo tipo de profesiones, entonces yo también puedo hacer este trabajo.
Con el asesoramiento de la Organización Internacional del Trabajo y el aporte financiero del gobierno italiano, el programa AREA implementado por el Ministerio de Trabajo permitió a los sindicatos y empleadores de Mar del Plata diseñar un plan de formación profesional y capacitación en nuevas competencias laborales.
Esto fue el comienzo de una nueva vida para Mónica y otras personas como ella. Una vida que, hasta entonces, sólo parecía posible en las películas.
Mónica Morán
Si, esa película de Flashdance me han hablado muchísimas veces, inclusive mis propios compañeros me han cargado muchas veces. Mi familia también me dicen: te falta que te pongas a bailar, nada más.
Sin perder tiempo, Mónica ya comenzó a aprender la técnica del baile... y ¡cómo disfruta!


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