Para las 300 millones de personas que forman parte de los pueblos indígenas y tribales en más 70 países alrededor del mundo, el progreso supone muchas veces un conflicto entre tradición y modernidad. Sin embargo el pueblo Hmong, en el norte de Tailandia parece haber encontrado un equilibrio entre el fortalecimiento de su cultura ancestral y su capacidad de participar plenamente en la sociedad moderna, como lo explica este informe de la televisión de la OIT.
Un árbol cae en las colinas remotas de Tailandia y un espíritu atraviesa el paisaje. Miembros de la tribu Hmong velan a uno de los suyos. El árbol es un sacrificio a su memoria. Esta tradición los une a la tierra de sus ancestros pero muchos piensan que daña el medio ambiente. Más de 300 millones de personas en el mundo forman parte de los pueblos indígenas y tribales, situados muchas veces en la encrucijada o el fuego cruzado, entre la tradición y el progreso.
Hussein Polat, Experto en Pueblos indígenas, OIT
El problema es que los pueblos indígenas están discriminados de los planes de desarrollo o se resisten a que les impongan sin consulta programas o políticas.
El Convenio Internacional de la Organización Internacional del Trabajo, la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales es su única protección legal internacional. La OIT desarrolla un programa de trabajo decente y desarrollo sustentable basado en el sistema de cooperativas.
Katja Hemmerlich, Coordinadora OIT
La ventaja del sistema cooperativo es que se trata de un sistema de auto-ayuda, alejado de las soluciones impuestas que suelen no tomar en cuenta su identidad y cultura.
Para competir en pie de igualdad con sus pares nacionales al tiempo que fortalecen su cultura ancestral, estos niños Hmong, regulares como du maestros indígenas.
Pensamos que los valores de nuestra cultura son esenciales para hacer de estos niños hombres de bien, para cultivar las mejores virtudes y hacerles sentirse orgullosos de su pertenencia indígena.


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