Los aumentos de la productividad del sector minero menoscabados por los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales
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Los aumentos de la productividad del sector minero menoscabados por los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales

GINEBRA (Noticias de la OIT) - Según un informe de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), la producción de mineral aumenta mientras que el empleo en la minería disminuye sin cesar; sólo en los cinco últimos años, se han perdido más de 3 millones de puestos de trabajo en esa industria.

Comunicado de prensa | 7 de octubre de 2002

GINEBRA (Noticias de la OIT) - Según un informe * de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), la producción de mineral aumenta mientras que el empleo en la minería disminuye sin cesar; sólo en los cinco últimos años, se han perdido más de 3 millones de puestos de trabajo en esa industria.

Elaborado por una reunión tripartita de expertos en la industria minera celebrada del 7 al 11 de octubre de 2002 en la sede de la OIT en Ginebra, el informe señala que, aunque el empleo en la minería se ha estabilizado en algunas regiones e incluso ha aumentado en otras, la tendencia a la pérdida de empleos continuará y advierte que «es probable que se produzcan nuevas reducciones de la fuerza de trabajo en los próximos cinco o diez años».

En opinión del Sr. Norman Jennings, autor del informe y experto en la industria minera, se observa en este sector una tendencia hacia una utilización mucho más intensiva del capital y un mayor nivel de capacitación de los mineros, que trabajan un mayor número de horas.

Aunque la que fuera en su día una industria con una alta densidad de mano de obra ahora emplea a bastante menos del 1 por ciento de la fuerza de trabajo mundial, los productores siguen satisfaciendo a un mercado ávido de minerales, en buena parte gracias a la apertura de minas nuevas y altamente rentables (por lo general, en los países en desarrollo) y al logro de importantes mejoras en la productividad de las minas existentes mediante turnos de trabajo flexibles e intensivos con trabajadores altamente cualificados.

Por ejemplo, en los últimos años, la productividad en las minas de carbón aumentó en más de un 100 por ciento en Canadá, India y los Estados Unidos y en más de un 200 por ciento en Australia. En Polonia, donde la producción de carbón disminuyó en casi un 60 por ciento en cinco años, el empleo acusó una caída aún mayor, pues se redujo en más de un 70 por ciento. En cuanto a Sudáfrica, el valor de la producción minera aumentó más de un 250 por ciento entre 1985 y 2000, mientras que el empleo disminuyó en un 50 por ciento.

La competencia mundial y los avances de la tecnología están creando economías de escala que recrudecen aún más la presión sobre las viejas explotaciones de los centros mineros tradicionales, como son los de Europa Central y Oriental y los de la antigua Unión Soviética, obligando a la racionalización o al cierre de las mismas.

La necesidad de proporcionar conocimientos técnicos adecuados a la mano de obra existente y a las personas recién contratadas para que la industria pueda hacer frente a los nuevos retos que se le plantean, así como la necesidad de formar a los mineros afectados por los recortes de plantilla, cuyas perspectivas laborales determinan a veces el futuro de comunidades enteras de regiones mineras, y encontrar un nuevo empleo para ellos, son dos cuestiones que probablemente ocuparán un lugar destacado en el orden del día de la reunión tripartita. Está previsto que participen en la reunión más de 70 delegados de 43 países distintos, entre los que habrá representantes de 8 de los 10 principales países productores de mineral del mundo.

Los mineros y los operarios de esa industria se enfrentan además a muchos otros problemas, como el envejecimiento de la fuerza de trabajo, las cuestiones relativas a la salud y la seguridad en el trabajo (incluidas las consecuencias de la fatiga y el error humano provocados por turnos de trabajo más largos, poco estudiados) y la alarmante propagación del VIH/SIDA, cada vez más prevalente en determinados sectores de la mano de obra minera.

En ese sentido, el informe hace notar que «los mineros, sus familias, sus comunidades y sus compañías mineras, en especial en el Africa Subsahariana, se ven particularmente afectados por la pandemia del VIH/SIDA».

Asimismo, el informe señala que «en algunos países, la proporción de los trabajadores mineros que son seropositivos es considerablemente superior a la correspondiente a la población en su totalidad (por ejemplo, del 20 al 30 por ciento entre los mineros frente al 12 por ciento entre la población de Sudáfrica en general)». Dependiendo del grado de densidad de la mano de la obra, «se ha estimado que el VIH/SIDA aumenta entre un 4 y un 5 por ciento los costos laborales de las compañías mineras». Pese a los costos y la complejidad de abordar un problema como ese, el informe considera que «la industria minera (...) del Africa Meridional se encuentra a la vanguardia de los esfuerzos por reconocer y enfrentar el problema del VIH/SIDA», incluso mediante los tratamientos para los trabajadores infectados y sus familiares a cargo.

Para muchos mineros, la fatiga y las consecuencias de los errores humanos se perfilan como uno de los principales riesgos laborales provocados por el aumento de los turnos y del número de horas de trabajo. La actividad en las minas se organiza cada vez más en torno a un funcionamiento ininterrumpido, por lo que los mineros cumplen turnos de trabajo más largos a los que siguen períodos mayores. No obstante, según el informe de la OIT, las consecuencias de esas prácticas aún no están claras.

«Los efectos combinados del trabajo por turnos y el entorno de trabajo en las minas, como por ejemplo el ruido, el calor, el polvo, el trabajo físico arduo, las cuestiones ergonómicas y el efecto de cada uno de estos factores, exigen al parecer un estudio más detenido. Esto parecería ser especialmente pertinente cuando se trata de turnos prolongados o cuando se realizan muchos turnos seguidos.»

El informe advierte que la fatiga y el error humano se deben principalmente a esas prácticas inadecuadas. Los sistemas de trabajo actuales pueden tener más efectos perjudiciales en la capacidad de discernimiento y las aptitudes de lo que se cree, sobre todo en una actividad intrínsecamente peligrosa como es la minería.

El informe señala también que, a la hora de realizar un trabajo, la fatiga puede ser tan perjudicial como el consumo abusivo de drogas o alcohol. «En general, se prohíbe trabajar a los trabajadores que sobrepasan los límites prescritos de consumo de alcohol, mientras que el trabajador que ha estado despierto durante 18 horas o más muestra los mismos síntomas pero no se enfrenta a estos obstáculos.» Como hace notar el informe de la OIT, las voladuras, las perforaciones y el aburrimiento en entornos inhóspitos, a veces a más de mil quinientos metros bajo tierra, y las enormes y caras máquinas de alta tecnología hacen que las prácticas de trabajo intensivo suelan resultar «perjudiciales para los trabajadores, sus familias, la industria minera y la sociedad en general en los años venideros».

* « La evolución del empleo, el tiempo de trabajo y la formación en la industria minera », documento TMMI/2002, Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 2002. ISBN 92-2-313223-1. Precio: 17,50 francos suizos.

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