GINEBRA (Noticias de la OIT) - En una alocución pronunciada hoy en Ginebra ante la Conferencia Internacional del Trabajo, la Sra. Ruth Dreifuss, Presidenta de la Confederación Helvética hizo un llamamiento a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para que vuelva a su función pionera y redefina el papel que le corresponde en la comunidad internacional, con miras a enfrentarse mejor a los retos sociales de la mundialización.
La Sra. Dreifuss aprovechó esta ocasión para anunciar que Suiza presentaría en un futuro próximo los instrumentos de ratificación del Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138), que «tiene que seguir siendo la referencia del futuro», al tiempo que exhortó a la ratificación y aplicación universales del nuevo Convenio sobre la prohibición y eliminación inmediata de las peores formas de trabajo infantil, que debería ser adoptado al término de la presente reunión de la Conferencia.
Dirigiéndose a los delegados de los 174 Estados Miembros de la OIT con ocasión de una sesión especial de la 87.ª reunión de la Conferencia, la Sra. Dreifuss recordó que la historia social de Suiza estaba íntimamente vinculada con la de la OIT, y añadió: «Esta interdependencia de la evolución nacional e internacional queda bien ilustrada por el hecho de que la protección de la maternidad, que en 1919 fue objeto de uno de los primeros convenios de la OIT, se inscribe otra vez en el orden del día de la presente reunión, precisamente en el mismo momento en que Suiza espera dotarse por fin de una legislación suficiente en ese ámbito.
Un año después de la creación de la OIT en 1919, su Secretaría (la Oficina Internacional del Trabajo - OIT) se instaló en Ginebra. «Suiza» - subrayó la Sra. Dreifuss - «no ha cesado de enorgullecerse de su presencia en su territorio. Como el Comité Internacional de la Cruz Roja, esta prestigiosa institución ha encendido en Ginebra el faro mundial de los derechos humanos y de la justicia social».
«Los resultados obtenidos desde 1919 confieren a la OIT una indiscutible legitimidad internacional para poner en práctica unas condiciones marco internacionales destinadas a establecer unas relaciones económicas y sociales equitativas en los países y entre los países». Estos instrumentos - ha declarado - «no han perdido nada de su validez y siguen contribuyendo a la paz».
Sin embargo, en adelante «nos esperan otros retos vinculados a la internacionalización y a la liberalización del comercio. Estos nuevos retos refuerzan de hecho la pertinencia de la OIT».
Ante la crisis económica y financiera que «ha tenido como consecuencia un claro retroceso del progreso social», por un malestar social e incluso por unos conflictos étnicos que «sumergen a poblaciones enteras en la marginación y el abandono», la OIT «valiéndose de su tradición tripartita, de su experiencia y de su competencia para captar las realidades diarias, debe volver a su función pionera. Tiene que desarrollar unas ideas nuevas y redefinir el papel que le corresponde en la comunidad internacional».
«Uno de los retos más importantes es ciertamente el del puesto que debe ocupar la OIT en el futuro dentro de la red de las organizaciones internacionales». La colaboración intergubernamental tiene que desarrollarse en diversos planos, «con la Organización Mundial del Comercio, con las instituciones de Bretton Woods y con el conjunto de las instituciones del sistema de las Naciones Unidas, pero todas ellas firmemente asentadas en los ideales de la Organización Internacional del Trabajo, que es la conciencia social del mundo».
Refiriéndose al «carácter evidentemente complementario de los objetivos del sistema comercial multilateral y de los de la OIT», la Sra. Dreifuss ha puesto de relieve que convenía asegurarse de que «la liberalización del comercio y la justicia social se estimulen mutuamente».
«La realización de este objetivo exige que actuemos de manera coherente, tanto en la OMC como en la OIT. Pero supone también el establecimiento de una eficaz colaboración entre ambas organizaciones. Esta aproximación debería permitir una discusión abierta sobre la interacción entre el comercio y las normas fundamentales del trabajo».
Sin embargo, advirtió que «no hay que confundir la defensa de la dignidad humana con el proteccionismo». «Aplicar unas medidas proteccionistas con el fin de promover el respeto de las normas del trabajo sería una estrategia contradictoria.»
La utilización de las normas del trabajo con fines proteccionistas fue decididamente rechazada por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en su Conferencia Ministerial de Singapur de diciembre de 1996. En aquella ocasión, los miembros de la OMC declararon que correspondía a la OIT promover las normas y los principios sociales fundamentales. «Por lo tanto, esos mismos miembros han de facilitar a la OIT los recursos jurídicos y financieros para que pueda cumplir este mandato. Sólo si la OIT (como las demás organizaciones del sistema de las Naciones Unidas) recibe los medios para elaborar soluciones a la dimensión social de la mundialización, el compromiso de Singapur responderá a las esperanzas que ha suscitado».
Refiriéndose a la complementariedad que existe también entre el Banco Mundial y la OIT, la Sra. Dreifuss declaró que era conveniente «aclarar mejor la interacción que existe entre las normas y la economía. Hemos de tender un puente entre los economistas y los defensores de los derechos humanos, para abrir una comunicación entre la economía y la política social». En ese contexto, resulta indispensable emprender una investigación de calidad para «mejor conocer las condiciones de sociedad, economía y política en las cuales puedan reforzarse mutuamente el crecimiento económico, progreso social y el fomento de la democracia y de los derechos humanos». Por esa razón, dijo, «Suiza apoya los estudios y los esfuerzos emprendidos en común por la OIT y por organizaciones como el Banco Mundial o la OMC».
«El objetivo consiste en asegurar a cada país que el respeto de los derechos sociales fundamentales constituye una ventaja comparativa que atestigua el buen funcionamiento de la economía nacional.» Pero la OIT tiene que reforzar además su cooperación con el conjunto de las instituciones del sistema de las Naciones Unidas. Tendrá buena ocasión para ello en la consulta internacional sobre el seguimiento de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), que se celebrará en Ginebra del 26 al 30 de junio de 2000. El objetivo de esta consulta, ha declarado la Sra. Dreifuss será «ofrecer a la comunidad de los Estados la mejor plataforma posible para permitirle resolver los problemas económicos y sociales del milenio próximo».
«Esperamos que la Ginebra del 2000 ponga el acento en la dimensión social de la mundialización. Para Suiza, las prioridades de la mencionada consulta sobre el seguimiento, deberían ser el desempleo y unas condiciones de trabajo equitativas. Con más de 150 millones de desempleados, con un fuerte desempleo de los jóvenes y una exclusión social sin precedentes, el mundo está sobre una bomba de relojería que convendría desactivar».
«Gran parte de la responsabilidad de proponer soluciones a esos problemas fundamentales corresponde a los que trabajan aquí, en esta casa. Es decir que traer la consulta sobre el seguimiento a su puerta es a la vez una oportunidad y una gran responsabilidad para la OIT».
Recordando que la crisis del decenio de 1930 había conducido al mundo al borde del precipicio, la Presidenta de la Confederación Helvética exhortó a la comunidad internacional a responder mejor a los retos que hoy se le presentan. «Junto con las instituciones de Bretton Woods y la OMC, la OIT es uno de los tres pilares de la cultura económica internacional; gracias a su gran competencia y a su autoridad moral, está en disposición de aportar una respuesta bien fundamentada a nuestras preguntas. A ella corresponde respetar la máxima inscrita en el antiguo edificio de la OIT, que alberga actualmente la sede de la OMC: Quien quiera la paz tiene que preparar la justicia», concluyó la Sra. Dreifuss.
La 87.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo se está celebrando en el Palacio de las Naciones de Ginebra, del 1.º al 17 de junio de 1999, bajo la presidencia del Sr. Alhaji Mohammad Mumuni, Ministro de Trabajo de la República de Ghana.


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