GINEBRA (Noticias de la OIT) - Los delegados asistentes a una
reunión tripartita convocada para examinar los efectos de la
mundialización en las industrias de los textiles, el vestido
y el calzado (empresas TVC), declararon que el surgimiento de
formas de explotación en el sector, así como de
problemas relacionados con las enfermedades profesionales en
algunos países, "es motivo de preocupación",
y advirtieron que la mundialización en el sector tal vez no
sea viable si dicho proceso no va aparejado con la justicia
social.
Asimismo, dijeron que habría que
"reforzar la lucha contra el trabajo clandestino" en el
sector de las empresas TVC, e hicieron notar que una
coordinación tripartita eficaz, tanto nacional como
internacional, de "la lucha contra la explotación
podría reducir la presión sobre los salarios y las
condiciones generales de trabajo que resultan de la competencia
desleal de las empresas que no cumplen sus obligaciones fiscales
y legales, explotan a los trabajadores y perturban el buen
funcionamiento del mercado".
Los delegados, que representaban a los
empleadores, los trabajadores y los gobiernos de màs de 30
países, llegaron a la conclusión de que la radical
transformación experimentada por el sector durante los
ùltimos 20 años "ha dado lugar a una nueva
distribución de la producción y el empleo en todo el
mundo, con pérdidas de puestos de trabajo y con la
creación de empleos en cierta medida inseguros, tanto en los
países desarrollados como en los que estàn en vías
de desarrollo". No obstante, pusieron de manifiesto que, en
general, los efectos de dicha transformación sobre el nivel
mundial del empleo han sido positivos.
En las conclusiones de la Reunión se
indica también que, en un medio caracterizado "por una
demanda relativamente estancada y una fuerte competencia entre
productores, minoristas y países", las empresas del
sector TVC tienen que "adaptarse para sobrevivir". Ello
supone introducir una indispensable "mayor
flexibilidad" en el funcionamiento de estas
empresas.
Los participantes en la Reunión
insistieron en que el "crecimiento económico sostenible
y la competitividad a largo plazo de las empresas TVC"
debían ir a la par con el progreso social, y que era
necesario contar con relaciones de trabajo apropiadas y sistemas
de consulta bipartitos y tripartitos de probada eficacia.
En lo que atañe a las zonas francas de
exportación (ZFE), los delegados concluyeron que había
que prestar una atención especial al establecimiento de
vínculos de interacción entre dichas zonas de
producción y el resto de la economía nacional, así
como al respeto en éstas de los derechos humanos
bàsicos en el trabajo, a fin de evitar que la actividad de
las ZFE dé origen a un modelo de crecimiento basado en
"enclaves" económicos. También hicieron
hincapié en que "la legislación nacional del
trabajo debería regir en las ZFE", y que en tales zonas
deberían "aplicarse [...] las normas del trabajo
fundamentales de la OIT". Dijeron ademàs que "en
las ZFE ya establecidas se deberían crear comités
consultivos tripartitos en materia de relaciones
laborales".
En otra de sus conclusiones, los delegados
señalaron que "las organizaciones de empleadores y de
trabajadores deberían cooperar para reducir los costos no
laborales", procurando evitar que las medidas que se tomen
con tal fin tengan efectos negativos en el nivel de los salarios
y las prestaciones sociales. Al respecto, citaron como ejemplo la
puesta en pràctica de "programas de gestión
moderna de la seguridad y la salud", que "podrían
limitar los casos de enfermedades profesionales y accidentes del
trabajo, con la consiguiente reducción de estos
costos".
Ademàs, los delegados llegaron a la
conclusión de que una "condición previa" para
lograr el "respeto efectivo de los derechos humanos
fundamentales y del trabajador", así como para
"mantener y mejorar las condiciones de trabajo",
consiste en asegurar que, en todos los países, se hagan
cumplir todas las leyes laborales que rigen para las empresas, y
que en ellos exista y se aplique la legislación apropiada en
materia de enseíanza obligatoria.
Por otra parte, los delegados aprobaron una
resolución en la que piden que los Estados Miembros de la
OIT "con caràcter prioritario, ratifiquen y apliquen
plenamente la Convención de las Naciones Unidas sobre los
Derechos del Niño, el Convenio de la OIT sobre la edad
mínima, 1973 (nùm. 138), el Convenio sobre el trabajo
forzoso, 1930 (nùm. 29) y el Convenio sobre la
abolición del trabajo forzoso, 1957 (nùm.
105)".
También piden a los Estados Miembros
que "hagan un llamamiento a todos los empleadores, las
organizaciones de empleadores, los mercaderes y los comerciantes
al por menor de productos de la industria del calzado, los
textiles y el vestido para que [...] sigan políticas y
adopten directrices voluntarias para eliminar la
utilización, directa o indirecta, de trabajo infantil en las
manufacturas, la comercialización o la venta al por menor de
sus productos".
En otra resolución, los delegados
invitaron a la OIT a que "se asegure de que las industrias
del calzado, los textiles y el vestido sigan recibiendo la debida
atención y los recursos necesarios para mejorar los niveles
de cooperación técnica e
investigación".
La Reunión, organizada por el
Departamento de Actividades Sectoriales de la OIT, tuvo lugar en
Ginebra, del 28 de octubre al 1 de noviembre. La OIT fue fundada
en 1919 para promover la justicia social en el lugar de trabajo,
y la integran hoy ciento setenta y cuatro (174) Estados
Miembros.