Cómo salir del pozo: Polonia frente a la globalización y el ingreso a la UE
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Cómo salir del pozo: Polonia frente a la globalización y el ingreso a la UE

Polonia y otros nuevos miembros de la Unión Europea están abordando un tren de alta velocidad. ¿Podrán lograrlo también otros países en proceso de incorporación? Ese fue uno de los temas de un encuentro de empleadores, trabajadores y gobiernos de los países nórdicos y bálticos y Polonia realizado el 14 de mayo en Vilnius, convocado para hablar sobre globalización y los desafíos de la integración. En este artículo, el economista polaco Piotr Zeydler revisa la situación de su país tras la incorporación a la UE.

Artículo | 28 de mayo de 2004

VARSOVIA (OIT EnLínea) – Las calles de la capital de Polonia fueron escenario el 29 de abril, en ocasión de la Cumbre Económica Europea, de una serie de manifestaciones pacíficas que enarbolaban consignas en contra del rumbo de la globalización, en medio de las cuales un grupo de personas parecían fuera de lugar.

Llevaban un gran letrero donde estaba escrito "Comité para la defensa de los pozos mineros de los pobres". Un nombre complicado, para un problema complejo. El Comité fue creado en Walbrzych, al suroeste de Polonia, por un grupo de personas pobres y desempleadas quienes en busca de nuevas oportunidades se han dedicado a la minería ilegal de carbón o de polvo de carbón.

Estos improvisados mineros reabren minas antiguas que han sido cerradas, o excavan otras nuevas. Algunos de ellos han encontrado la muerte porque el trabajo es peligroso, pero los miembros del Comité aseguran que no tienen otra alternativa.

Y tienen argumentos. El desempleo en la región de donde provienen es de 30 por ciento, superior a la tasa nacional de 20,5 por ciento. Sólo una de cada seis de estas personas que en su mayor parte han estado desempleadas durante largo tiempo es elegible para obtener beneficios sociales. El gobierno y las autoridades locales han tratado de ayudarlos, en algunos casos recurriendo a asistencia de la UE, pero en vista de la magnitud del problema los resultados son modestos.

Tras el ingreso de Polonia a la UE, este tipo de situaciones encabezan la lista de preocupaciones de los habitantes de este país. En una encuesta solicitada recientemente por el diario Gazeta Wyborcza, Radio ZET y la televisora TVN, 37 por ciento de los entrevistados manifestaron esperanza cuando se les preguntó sobre su actitud frente a la nueva relación con la Unión Europea, y 50 por ciento dijeron que les provocaba ansiedad, mientras 25 por ciento se mostró temeroso.

De acuerdo con el estudio muchas personas temen quedar fuera desplazados por otros con mayores recursos y mejor capacitación que podrían aprovechar mejor los beneficios del ingreso a la UE. La misma encuesta reveló que mientras algunas de las personas mejor preparadas y con mayor educación ya sienten los primeros beneficios de la integración, una mayoría se considera marginada, desilusionada e indefensa.

Esta situación contrasta con la notable tasa de crecimiento del PIB en Polonia, que fue de 3,7 por ciento el año pasado, y podría llegar hasta 5 por ciento este año. La tasa de inflación ha bajado hasta 1,9 por ciento, y la productividad experimentó un aumento de 20 por ciento en el primer trimestre de 2004 comparada con el mismo período del año pasado.

Después de 15 años de transformaciones socioeconómicas, en Polonia es posible comprar en cadenas de supermercados occidentales, usar ropa proveniente de tiendas que son similares a las de cualquier capital del mundo industrializado, amoblar las casas con objetos de alta calidad y marcas reconocidas, consumir comida rápida y acceder a automóviles de producción masiva, como cualquier otro habitante europeo. Y las compañías que producen estos bienes también ayudan a generar empleo.

La Agencia Polaca de Información e Inversión Extranjera estima que la inversión extranjera directa acumulada fue de 72.000 millones de dólares a fines de 2003, la mayor en la región, y produjo cerca de 1 millón de puestos de trabajo. De acuerdo con el Índice de Confianza 2003 de FDI, Polonia se ha convertido en el cuarto destino preferido por las inversiones a nivel mundial, y en el más atractivo dentro de Europa.

El mayor problema será transformar esas tendencias económicas positivas en mejorías visibles para los pobres y los desempleados. Será difícil lograrlo en el corto plazo. El ingreso a la UE va a acelerar el ritmo de las reformas en sectores como agricultura y minería, y aunque seguramente habrá recursos disponibles para hacerlas menos traumáticas, va a resultar muy complicado evitar los resultados negativos. El déficit presupuestario puede llegar a 5,9 por ciento del PIB este año, y se presume que aún no se verá una baja en el desempleo.

A pesar de las dificultados muchos polacos son optimistas. Más allá de los efectos sociales o económicos, el ingreso a la UE tiene una gran importancia sicológica para esta nación. El 1 de mayo de 2004 marcó el final de la división europea. En Polonia, los veteranos del sindicato "Solidaridad" con seguridad pueden estar orgullosos del proceso que iniciaron hace 24 años.

Estos temas fueron parte de la agenda de una Conferencia de trabajadores, empleadores y gobiernos, que asistieron en Vilnius al primero de una serie de encuentros de seguimiento del informe de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, publicado en febrero de 2004. El documento ( Nota 1) llama a realizar un "replanteamiento urgente" de las políticas e instituciones relacionadas con la gobernanza de la globalización, y aborda algunos de los temas que preocupan a los trabajadores polacos y a los de otros países que también han ingresado a la UE.

El informe afirma que los cambios a la globalización deben comenzar en casa. Agrega que sus beneficios sólo podrán ser compartidos entre los países y dentro de ellos si se logra controlar en forma exitosa sus efectos adversos, y si son respetados los principios básicos de democracia, equidad social, derechos humanos y apego a la ley. Instituciones sólidas y estados más eficientes también son necesarios para mejorar las posibilidades de las personas y las empresas y para proveer una protección social adecuada. Pero a la élite política polaca, así como a sus contrapartes en las instituciones europeas y en las agencias económicas internacionales, no les será fácil alcanzar estos objetivos.

Muchas personas han perdido la confienza en la integridad de esta élite. El nuevo gobierno que acaba de formarse deberá trabajar duro para recuperar esa confianza. La Conferencia de Vilnius consideró que un buen comienzo sería concentrarse en las políticas económicas y sociales, como la reforma de las finanzas públicas, teniendo como meta lograr un trabajo decente para todos, como lo planteó el informe de la Comisión Mundial. Pero tal vez esto va a demorar un poco en el caso de los mineros de Walbrzych.


Nota 1 - Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización.

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