Combatir el trabajo en servidumbre en el Pakistán rural
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Combatir el trabajo en servidumbre en el Pakistán rural

La servidumbre por deudas y unas condiciones de vida análogas a la esclavitud es lo que espera los muchos trabajadores que en todo el mundo caen atrapados en las coercitivas prácticas de contratación vigentes en las zonas rurales, sobre todo en las plantaciones agrícolas y en las faenas domésticas. Sin embargo, en países como India, Nepal y Pakistán, el combate contra el trabajo en servidumbre ya arroja resultados. Patrick Daru y Caroline O'Reilly, ambos funcionarios de la OIT, informan desde la ciudad pakistaní de Hyderabad acerca de un fructuoso programa de la OIT.

Artículo | 14 de septiembre de 2004

HYDERABAD, Pakistan – Meni y su familia pertenecen a una casta baja de la comunidad Hindú restante en Pakistán después de la separación. Hará unos diez años, emigraron del desierto de Thar, colindante con la India, al distrito de Umerkot, al sur de la provincia de Sindh. Un miembro del clan les ayudó a encontrar trabajo como aparceros en los campos de un destacado terrateniente. El acuerdo duró ocho años.

Como sus magras retribuciones no les permitían cubrir sus necesidades, tomaron prestadas de su terrateniente pequeñas cantidades de dinero a fin de procurarse alimentos, medicamentos y enseres. En cada época de cosecha concebían la esperanza de poder saldar sus deudas, pero una sucesión de temporadas de sequía y cosechas escasas les impidieron devolver cuanto habían tomado a préstamo. Por si ello fuera poco, su prestamista les exigió unos intereses exorbitantes, por lo que en vez de disminuir, la deuda fue en aumento. Meni, que era analfabeta, no tenía capacidad para cuestionar la manera en que el terrateniente gestionaba el préstamo y su familia se sumió muy pronto en un endeudamiento profundo.

Además, el terrateniente sometió a la familia de Meni a una vigilancia constante, temeroso de que se le escapase, y se negó a abonarle la menor cantidad de dinero, diciéndole que bastaría que trabajase para ganarse el sustento. Meni y su familia sufrieron múltiples humillaciones y amenazas. Todos ellos, con la salvedad del hijo menor, debían trabajar en el campo de sol a sol.

En 1999, la familia de Meni pudo contactar, gracias a unos parientes, con la Comisión de Derecho Humanos de Pakistán (HRPC), que le ayudó a liberarse del yugo de la servidumbre a finales del mismo año. Lo primero que hizo fue migrar al campamento de Matli, a más de cien kilómetros, donde se instaló con otras familias que también habían conocido la esclavitud. La familia se puso entonces a trabajar por un jornal que no llegaba ni a un dólar de los Estados Unidos, hasta que los terratenientes saquearon el campamento y retuvieron a varias familias, a las que sometieron nuevamente al régimen de servidumbre. Meni logró sin embargo escapar con su familia que, amedrentada ante la perspectiva de permanecer en Matli, se trasladó al campamento de Hoosri, cercano a Hyderabad, donde la vida también le resultó sumamente ardua porque carecía de ingresos estables. Cada rupia que ganaba servía para sufragar los gastos ordinarios, de forma que en caso de enfermedad o de surgir alguna otra necesidad inesperada no les quedaba más remedio que pedir dinero prestado.

En 2002, la OIT empezó a trabajar con el programa nacional de apoyo rural (NRSP); prestó asistencia práctica a las familias de libertos asentadas en seis de los campamentos cercanos a la ciudad de Hyderabad, en la provincia de Sindh. Meni asistió a las reuniones en que los organizadores sociales del proyecto OIT/NRSP acuñaron el concepto de grupos de autoayuda. Al considerar esta idea sumamente interesante, Meni la comentó con sus vecinos con la esperanza de que les permitiese brindar a sus hijos un futuro mejor.

El 17 de septiembre de 2002, formó con otras seis mujeres un grupo de autoayuda denominado Seeta Ram, cuyos miembros suscribieron un plan de ahorro y empezaron a ingresar periódicamente pequeñas cantidades en la correspondiente cuenta. Aunque hubo un tiempo que Meni tuvo que vivir ocasionalmente de la caridad, su familia y los vecinos del campamento tampoco pudieron beneficiarse de los principales programas de mitigación de la pobreza, al constituir, según los criterios de estos últimos, un colectivo con el que resultaba demasiado difícil trabajar.

Aunque la familia no necesitaba unos ahorros considerables, éstos, una vez sumados, formaron una masa suficiente que al cabo de cierto tiempo le ayudó a paliar urgencias menores. Meni ya no necesitaba pedir ayuda a los prestamistas cada vez que alguno de sus hijos se enfermaba. Además, se le dio una hucha para que pudiese materializar sus economías a diario, y no sólo la víspera de la reunión del grupo. Esta medida tuvo unos efectos positivos e importantes; su marido se sumó a este esfuerzo de ahorro y ambos pudieron migrar para realizar trabajos estacionales y seguir ahorrando.

Meni y su marido buscaron con sumo detenimiento la mejor manera de incrementar los ingresos familiares y llegaron a la conclusión de que lo mejor sería comprar una cabra para ordeñarla. Así, pues, en una de las reuniones del grupo de autoayuda, Meni pidió un préstamo de 3.000 rupias, que le fue concedido gracias a una fianza colectiva prestada por todos los miembros del grupo. Tras recibir el préstamo, Meni compró la cabra, gracias a la cual pudo rembolsar su empréstito y abrir una pequeña tienda donde vende golosinas, lentejas, harina y otros productos de primera necesidad en pequeñas cantidades. Los ingresos que le reporta el negocio son de hecho inferiores a su jornal, pero tienen la ventaja de ser estables y constantes incluso en temporada baja, cuando la agricultura no tiene trabajo que ofrecer.

Al igual que otras 751 familias hari de antiguos trabajadores en servidumbre (aparceros) instaladas en siete campamentos y alrededor de la ciudad de Hyderabad, Meni se beneficia también de varios servicios complementarios que ofrece el proyecto. Tiene acceso a médicos dos veces por semana, cada vez que éstos visitan el campamento, y puede participar en cursos de sanidad para adquirir conocimientos sobre la salud y la higiene, las medidas sanitarias de carácter preventivo, la planificación familiar y otras cuestiones relacionadas con la salud. También tiene acceso a un agua potable segura de las bombas manuales que se instalaron gracias al proyecto y con la participación de las comunidades.

Sus hijos acuden, al igual que otros 430 alumnos, a uno de los doce centros de enseñanza primaria extraescolar. Son los propios miembros de la comunidad los que, con el apoyo técnico del proyecto OIT/NRSP, dirigen dichos centros, que cuentan con unos profesores retribuidos con unos honorarios mínimos. Meni asiste también a clases de formación adaptadas a su necesidades, para adquirir conocimientos e incluso cualificaciones profesionales en ámbitos como la contaduría, la contabilidad y la gestión de los recursos naturales, además de las tradicionales aptitudes de comadrona.

Todas estas actividades tienen por objeto ofrecer a estas paupérrimas familias libertas un impulso inicial en términos de ingresos, confianza en sí mismas y cualificaciones básicas, a fin de que adquieran un nivel de conocimientos que les permita integrarse en programas de mitigación de la pobreza de mayor duración.

Otro problema que deben afrontar la mayoría de las familias destinatarias del proyecto es la carencia de documentación nacional de identidad, que les impide disfrutar de una protección jurídica plena. Los miembros de la comunidad consideran su solución como una prioridad absoluta. El NSRP procedió pues a la compra de las tierras a fin de que las familias pudieran asentarse en ellas con carácter permanente, y de hecho ya las están adquiriendo a su vez, gracias unos planes de préstamo subvencionados. En cuanto tengan domicilio fijo, estarán legitimados para solicitar sus documentos nacionales de identidad y podrán ejercer todos los derechos derivados de esta nueva situación.

El proyecto respalda los esfuerzos del Gobierno de Pakistán para cumplir de diversas maneras el plan nacional de acción destinado a la abolición del trabajo en servidumbre. Se emprendieron rápidas valoraciones del trabajo en servidumbre en diez sectores (que abarcan desde la agricultura hasta el servicio doméstico). El Departamento de trabajo de la administración provincial de Sindh llevó a cabo una campaña de información pública con carteles con el fin de aumentar sensibilizar a los órganos locales electos y a las partes interesados en la cuestión del trabajo en servidumbre. La Comisión de derechos humanos de Pakistán ayudan a los abogados para que lleven ante los tribunales los casos de trabajo en servidumbre.

Los Comités de vigilancia, oficialmente constituidos en cumplimiento de la ley de 1992 sobre la abolición del sistema de trabajo en servidumbre, reciben formación sobre el cometido que les corresponde, así como los métodos de reconocimiento de dicho tipo de trabajo, liberación del mismo y reinserción de sus víctimas.

Si bien es cierto que Meni y su familia pueden albergar hoy la esperanza de haberse librado definitivamente de la servidumbre, no lo es menos que aún queda mucho camino por andar hasta que el trabajo decente sea una realidad para todos.

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