1. OIT en línea: ¿Qué resultados
está teniendo el nuevo enfoque de la
pensión pública en América Latina?
Fabio Bertranou: La reforma de las
pensiones es uno de los principales cambios
económicos y sociales que han experimentado
varios países de la región en un
período de 20 años; sin embargo, dicha
reforma ha resultado costosa desde el punto de
vista fiscal y sólo ha beneficiado a una
pequeña parte de la fuerza de trabajo, en su
mayoría a aquellos que ya gozaban de una mejor
situación en el mercado laboral. Tras dos
decenios de reforma "estructural" de las
pensiones en la región, se ha acumulado una
amplia gama de experiencias con resultados muy
diversos.
Sin embargo, hay también experiencias interesantes de reformas no estructurales, las denominadas reformas "paramétricas", como es el caso del Brasil, el país más extenso y poblado de América Latina. Si bien las reformas paramétricas han mejorado la situación financiera de los sistemas de pensiones a largo plazo, la privatización ha creado problemas fiscales a corto plazo porque muchos gobiernos no han sido capaces de lograr un superávit fiscal para compensar la pérdida de las cotizaciones destinadas a las cuentas privadas.
La otra variable importante que es necesario considerar es la cobertura. La situación al respecto no ha cambiado. Aun cuando uno de las premisas más blandidas a favor de las reformas se basó en que el vínculo existente entre las cotizaciones y las prestaciones sería un acicate para una mayor formalización de la fuerza de trabajo y un mayor cumplimiento del pago de las cotizaciones, los resultados han sido desalentadores.
2. OIT en línea: ¿Los cambios
introducidos en los países que han aplicado
reformas han mejorado la situación
económica de los trabajadores y de sus
familias?
Fabio Bertranou: Los resultados son
diversos. Los trabajadores que tienen una carrera
profesional estable y ganan unos ingresos
relativamente elevados se desenvolverán
satisfactoriamente, e incluso mejorarán su
situación económica porque las reformas
han introducido también un pilar voluntario
que goza de incentivos fiscales. Otros
trabajadores, con carreras profesionales menos
estables, se habrían beneficiado más de
los antiguos sistemas de pensiones porque los
requisitos para tener derecho a prestaciones eran
más flexibles.
Además, los trabajadores que perciben ingresos bajos y cuentan con un historial de empleo muy inestable tendrán enormes dificultades para obtener una pensión decente e incluso cualquier tipo de pensión. Se pueden beneficiar de una pensión social si las instancias sociales públicas de estos países pueden hacer frente a gastos de asistencia social más elevados.
3. OIT en línea: ¿Por qué no
brindar a las personas que se incorporan a la
fuerza de trabajo la posibilidad de elegir entre un
sistema público y un sistema privado?
Fabio Bertranou: En realidad, hay
países que ya brindan esa posibilidad, y se
han experimentado sistemas mixtos. Sin embargo, en
mi opinión, dejar elegir entre sistemas
públicos y privados no es la solución al
"problema de las pensiones". La
posibilidad de elección podría fragmentar
todavía más los sistemas existentes, lo
cual se trata de evitar con las reformas. Las
alternativas que presentan países como
Argentina, Uruguay y Costa Rica son bastante
interesantes, aunque en apariencia no son
experiencias exitosas porque otros factores han
arrastrado a sus economías, y con ellas a sus
sistemas de pensiones, a una crisis.
4. OIT en línea: ¿Qué sucede con
los costos de transición que entraña la
reforma de las pensiones? ¿Compensan las
reformas?
Fabio Bertranou: Esta es una
cuestión fundamental que se plantea en
cualquier reforma estructural de las pensiones. La
mayoría de los estudios anteriores a la
aplicación de las reformas subestiman y
calculan mal las consecuencias fiscales de este
tipo de reformas. Yo diría más bien que
la reforma de las pensiones parece funcionar bien
en Chile no porque la reforma estuviera bien
concebida sino porque el proceso de reforma estuvo
bien dirigido y acompañado de un crecimiento
económico, estabilidad política y una
capacidad institucional suficiente.
5. OIT en línea: ¿Qué
cambiaría de los sistemas de pensiones
privados en Chile o en otros países de
América Latina?
Fabio Bertranou: Mi principal
objeción al nuevo sistema de pensiones y
proceso de reforma es que se prestó demasiada
atención en las políticas públicas
al segundo pilar privado, pero se descuidó en
muchos países el primer pilar público que
constituye la base de cualquier sistema de
protección social de las personas de edad.
Por ejemplo, en Chile, existe una pensión mínima pero sólo para aquellos que han cotizado durante 20 años como mínimo y han acumulado pocos recursos en sus cuentas individuales. Existe también una pensión de asistencia social o pensión social que paga una prestación muy modesta. Aunque Chile registra los mejores resultados de América Latina en lo que respecta a las cotizaciones de la fuerza de trabajo al sistema de pensiones, el Estado paga un número elevado de pensiones de asistencia social. De hecho, las altas tasas de cobertura de las pensiones de vejez en Chile se deben al aumento continuo de las prestaciones de las pensiones sociales pero la cobertura a través de los regímenes contributivos, públicos y privados, se ha mantenido al mismo nivel o ha disminuido.
6. OIT en línea: ¿Qué hay de los
riesgos que presentan los planes de jubilación
privados?
Fabio Bertranou: Los planes privados son
costosos y esto debería compensarse con altas
tasas de rendimiento. Este ha sido el caso para la
mayoría de los países de América
Latina en los últimos años pero es poco
probable que esta situación pueda mantenerse a
largo plazo. Sin embargo, el principal riesgo son
las inversiones elevadas en bonos públicos
porque los gobiernos no sólo tuvieron que
financiar la transición sino también una
mala gestión de su política fiscal. En
este contexto, los gobiernos estaban impacientes
por conseguir recursos para financiar el
déficit fiscal, que obtuvieron de los fondos
de pensiones de la seguridad social.
Lo sorprendente es que se suponía que la privatización aislaría los sistemas de cualquier injerencia política y de los efectos de los ciclos económicos que normalmente afectan a la financiación de los regímenes públicos, pero dichos sistemas siguen expuestos a un gran riesgo por el mismo comportamiento del sector público. Esta es una de las principales enseñanzas que pueden extraerse de la experiencia de América Latina: es imposible aislar un régimen privado de pensiones de las políticas gubernamentales, la agitación política y económica o las crisis externas.
7. OIT en línea: ¿Quién se
beneficia más desde el punto de vista
financiero del sistema chileno: las personas o las
administradoras de fondos privados?
Fabio Bertranou: La administración
privada de los fondos de pensiones es una actividad
lucrativa en la mayoría de los países de
América Latina, que han introducido las
denominadas "AFPs" (Administradoras de
Fondos de Pensiones). En Chile, la gente en general
se ha beneficiado de los efectos
macroeconómicos de esta reforma, pues
contribuyó a desarrollar los mercados de
capital, el sector de los seguros y
proporcionó recursos para financiar la
expansión del mercado del crédito
hipotecario de vivienda.
Sin embargo, lo que me preocupa es la distribución de los beneficios. Como dije anteriormente, las personas que están dentro del sistema y tienen carreras profesionales estables son las que más se benefician de este nuevo orden. Según las estimaciones, sólo el 50 por ciento de los contribuyentes actuales habrán cotizado lo suficiente para financiar o tener derecho a una pensión mínima. La tasa de sustitución media que ofrece el nuevo sistema es también muy modesta: aproximadamente entre un ¡45 y un 48 por ciento!
Otros países de América Latina tienen que hacer frente a problemas incluso más graves: la mayor parte de la fuerza del trabajo no está cubierta ni por los sistemas antiguos ni por los nuevos: por ejemplo, en Argentina, la cobertura apenas supera el 30 por ciento, en Perú se sitúa en un 15 por ciento y en Bolivia en un 10 por ciento. Esto significa que las reformas no se concibieron para que fueran más integradoras, lo que generará nuevas formas de desigualdad y agravará las que ya existen en el mercado de trabajo.
8. OIT en línea: ¿Cómo se pueden
mejorar, en última instancia, los sistemas de
pensiones en América Latina? ¿Cuál
es su opinión?
Fabio Bertranou: El caso de Chile
muestra la necesidad de contar con "sistemas
mixtos" y no exclusivamente privados. El
Estado no sólo reglamenta y controla el
componente del sistema de pensiones que se
administra de forma privada, sino que también
financia las pensiones mínimas y las pensiones
sociales o de asistencia social. Ante todo, es
necesario mejorar la cobertura de los sistemas de
pensiones. Los sistemas deberían adaptar sus
componentes contributivos para que resulten
más interesantes para los trabajadores y los
empleadores.
Los sistemas deberían estar legitimados por consenso social, en particular mediante el diálogo tripartito sobre estas cuestiones entre el gobierno, los trabajadores y los empleadores. América Latina es la región del mundo en la que hay más desigualdades en lo que se refiere a la distribución de los ingresos. Hay una enorme cantidad de trabajadores que no tienen ninguna capacidad de cotización porque trabajan en formas atípicas de empleo o simplemente porque son muy pobres. En tales circunstancias, el instrumento de la seguridad social es un sistema no contributivo que tiene por objetivo luchar contra la pobreza.
Otros aspectos respecto de los cuales se podrían introducir mejoras son la unificación de regímenes fragmentados y la supresión de privilegios, la eliminación de las desigualdades de género dentro de los regímenes y el fortalecimiento de las capacidades institucionales de los regímenes para tratar de forma eficaz la administración, la reglamentación y el control.


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