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Una nueva visión circular de la electrónica

Debemos luchar contra el tsunami de desperdicios electrónicos, dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder, y el Secretario General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, Houlin Zhao, en un blog conjunto.

Opinión | 24 de enero de 2019
Por Guy Ryder, Director General de la OIT, y Houlin Zhao, Secretario General de la UIT

Guy Ryder and ​​​​​​​​​​Houlin Zhao
Si bien la multiplicación de dispositivos electrónicos es parte del problema, también forma parte de la solución. Un mundo digital e interconectado contribuirá a acelerar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, lo que ofrece oportunidades sin precedentes para las economías emergentes.

Si hacemos lo correcto, veremos que menos minerales preciosos, metales y recursos botados terminarán en la basura. Los beneficios para la industria y los trabajadores, así como para la salud de las personas y del medio ambiente, pueden ser enormes. Es vital que adoptemos con rapidez una visión más circular en este sector.

Esta es la razón por la cual abordar este problema de manera directa es una tarea crucial para una serie de agencias internacionales, como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y los otros miembros de la Coalición sobre residuos electrónicos. Los Estados miembros de la UIT, por ejemplo, establecieron hace poco una meta a fin de incrementar la tasa de reciclaje de los desechos electrónicos a 30 por ciento.

Los argumentos económicos son fuertes. Si consideramos el valor material de nuestros dispositivos fuera de uso a nivel mundial, esto equivale a 62.500 millones de dólares, tres veces más que la producción de las minas de plata del mundo, según datos del Informe del Observatorio mundial de los residuos electrónicos. Más de 120 países tienen un PIB anual inferior al valor de nuestra creciente montaña global de residuos electrónicos.

Si aprovechamos este valioso recurso, veremos que las emisiones de dióxido de carbono serían sustancialmente inferiores comparadas con la extracción de nuevos minerales de la corteza terrestre. Esto tiene sentido: hay 100 veces más oro en una tonelada de teléfonos móviles que en una tonelada de mineral de oro.

© Fairphone
Prolongar la vida de los productos electrónicos y reutilizar los componentes eléctricos reporta un beneficio económico aún mayor, ya que los dispositivos en funcionamiento tienen un valor superior que los materiales que contienen. Un sistema circular para la electrónica, en el cual los recursos no son extraídos, utilizados y desechados, sino reutilizados de otras maneras, permite crear empleos decentes y sostenibles y mantiene más valor en la industria.

Si el plástico en los océanos fue uno de los principales desafíos ambientales del que finalmente nos percatamos en 2018, la opinión pública fluctuante podría y debería dirigirse hacia los residuos electrónicos en 2019. Las cifras son asombrosas: 50 millones de toneladas de desechos electrónicos se producen cada año. Si no es controlada, esta cantidad podría más que duplicarse de aquí a 2050 y llegaría a 120 millones de toneladas.

Es difícil imaginar 50 millones de toneladas, su peso equivalen a toda la flota aérea comercial construida a lo largo de la historia o a 4.500 torres Eiffel, suficiente para cubrir una superficie de las dimensiones de Manhattan. Esto corresponde a los residuos electrónicos que producimos solo en un año.

Esta montaña de residuos compuesta de pantallas, cables, chips y placas madres se alimenta de nuestro deseo de tener dispositivos electrónicos, muchos conectados a Internet. Actualmente, superan el número de seres humanos en el planeta, y se estima que crecerán de 25.000 a 50.000 millones para 2020, lo que refleja la caída de los precios y el aumento de la demanda.

Solo 20 por ciento de los residuos electrónicos del mundo se reciclan formalmente. La gran mayoría, 80 por ciento, con frecuencia es quemada o termina en un vertedero. Los trabajadores más pobres del mundo son los que se encargan de desmantelar o quemar las miles de toneladas de residuos electrónicos en el mundo. Esta actividad rudimentaria de minería urbana impacta sobre el bienestar de las personas y genera una contaminación incalculable.

Nosotros ya conocemos las soluciones. Solo hay que implementarlas efectivamente. En primer lugar, mejores estrategias de gestión de los residuos electrónicos y normas ecológicas pueden contribuir a enfrentar este desafío.

Si todos contribuimos a nivel mundial, podemos crear una industria sostenible que genere menos desechos, una donde nuestros dispositivos sean reutilizados y reciclados con métodos innovadores. Esto además creará nuevas formas de empleo, actividad económica, educación y comercio.

Hasta ahora 67 países han promulgado leyes para regular los residuos electrónicos que generamos. Apple, Samsung y muchas otras marcas han establecido objetivos ambiciosos para el reciclaje y la utilización de materiales reciclados y renovables.

Es hora de desmaterializar la industria electrónica. El desarrollo de modelos de empresas “dispositivo como servicio” podría ser un camino. Estos son una extensión de los actuales modelos de alquiler, que permiten que los consumidores tengan acceso a la tecnología más reciente sin tener que pagar altos costos iniciales. Gracias a nuevos modelos de propiedad, el fabricante tiene un incentivo para garantizar que todos los recursos sean utilizados de manera óptima a lo largo del ciclo de vida de un dispositivo.

Los cambios tecnológicos como la computación en la nube y el Internet de las cosas pueden contribuir a la desmaterialización. Mejores sistemas de trazabilidad del producto y de restitución, que cuenten con la confianza de los consumidores, también constituyen un primer paso importante hacia las cadenas de valor circulares a escala mundial.

Cambiar la dirección del modelo lineal predominante “extraer, fabricar, consumir, desechar” es un primer paso hacia la economía circular que deseamos ver en el futuro. Sin embargo, esto precisa de medidas audaces, competencia técnica, incentivos y políticas, ahora.

Empresarios, inversionistas, académicos, empresas, dirigentes de empresas y de sindicatos, y legisladores, todos serán necesarios para que la economía circular funcione. Empresas innovadoras, cadenas de suministro inversas, modelos circulares, seguridad para los recolectores de los residuos electrónicos, maneras para formalizar y empoderar a los recolectores informales de residuos electrónicos, todos son parte de esta visión. Hay que actuar ahora.

No queremos que los metales y los minerales preciosos se conviertan en el nuevo plástico. No es contaminación, no son desechos. Es un recurso vital que apenas estamos comenzando a valorizar plenamente.


Este artículo es parte de la serie “A New Circular Vision for Electronics, Time for a Global Reboot”.