Trabajo forzoso y infantil

Grandes progresos en materia de trabajo forzoso y de trabajo infantil en los campos de algodón de Uzbekistán

Los supervisores de la Organización Internacional del Trabajo afirmaron que el trabajo forzoso durante la cosecha de algodón en Uzbekistán se ha reducido de manera significativa. Al igual que en años anteriores, el trabajo infantil ya no es motivo de preocupación.

Noticia | 22 de noviembre de 2018
Una recolectora de algodón de la provincia de Syrdarya, octubre 2018
TASHKENT (OIT Noticias) – La gran parte del trabajo forzoso ha desaparecido de los campos de algodón de Uzbekistán, según los supervisores de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De los trabajadores que participaron en la cosecha de algodón de 2018, 93 por ciento lo hizo voluntariamente. La contratación sistemática de estudiantes, docentes, doctores y enfermeros fue erradicada.

Sin embargo, de acuerdo con los supervisores, en algunas zonas persiste la contratación de recolectores por parte de instituciones, agencias y empresas públicas.

El trabajo infantil, que antes era un problema grave durante la época de la cosecha, ya no es motivo de preocupación.

“En muchos sentidos, la cosecha de algodón de 2018 fue una verdadera prueba para Uzbekistán”, declaró Beate Andrees, Jefa del Servicio Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de la OIT. “Hace un año, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Presidente Mirziyoyev comprometió su gobierno a colaborar con la OIT y el Banco Mundial a fin de erradicar el trabajo infantil y el trabajo forzoso de la cosecha. A este compromiso político, siguieron un número de cambios estructurales y reformas en las prácticas de contratación. Los supervisores de la OIT observaron que estas medidas están dando resultados y que las personas en el terreno pueden ver la diferencia”.

Durante la cosecha de algodón de Uzbekistán, se realiza la contratación más grande del mundo con unos 2,6 millones de trabajadores temporales todos los años. El terreno destinado al cultivo de algodón ha sido reducido, pero su cosecha sigue siendo una fuente importante de ingresos, sobre todo para las mujeres que viven en las zonas rurales.

Seguimiento a cargo de terceros

La OIT ha supervisado la cosecha de algodón para identificar el trabajo infantil desde 2013, gracias a un acuerdo con el Gobierno, los empleadores y los sindicatos de Uzbekistán. En 2015, en el marco de un acuerdo con el Banco Mundial, comenzó a supervisar el uso del trabajo forzoso y el trabajo infantil durante la cosecha.

Los expertos de la OIT realizaron 11 000 entrevistas imprevistas e individuales a los recolectores de algodón y otras personas involucradas en la cosecha en todas las provincias del país, para conocer la situación en el terreno.

Este año, los activistas en defensa de los derechos humanos participaron en un número de entrevistas de campo, campañas de sensibilización y análisis de los casos recogidos a través de una línea directa gubernamental destinada a recibir las quejas y las preguntas.

Ningún representante del Gobierno participó en la supervisión. Además, a fin de garantizar el mayor nivel de integridad, las coordenadas GPS eran generadas aleatoriamente y solo dadas a conocer a los expertos internacionales de la OIT justo antes de su salida hacia el próximo destino.

Si bien en 2018 la gran mayoría de los recolectores de algodón participaron voluntariamente en la cosecha, algunos recolectores de las instituciones, empresas y agencias públicas declararon que hubiesen preferido no participar en la cosecha pero no querían tener problemas con su empleador. Otros, en esta misma categoría, declararon que recogían algodón de manera voluntaria debido a las mejores tasas de remuneración y las primas.

Reformas gubernamentales

En el marco de una serie de reformas, el Gobierno de Uzbekistán aumentó los salarios e introdujo una escala salarial diferenciada, de manera que los recolectores recibieran una mayor retribución por kilogramo de algodón hacia el final de la cosecha, cuando las condiciones son menos favorables y hay menos algodón. En 2018, la estructura salarial fue perfeccionada para estimular la movilidad al recompensar a aquellos que deseen recolectar en los distritos menos poblados y de menor rendimiento.

Incremento de los salarios de los recolectores de algodón
En 2018, las líneas telefónicas directas del gobierno atendieron a más de 2500 casos. En varios casos, los “hokims” (alcaldes) locales y los jefes de instituciones fueron sancionados por violar los derechos de los trabajadores. Las medidas disciplinares incluyeron despidos, descensos y multas.

Uzbekistán comenzó a procesar el algodón crudo y se está posicionando como fabricante de textiles y prendas de vestir.

“Estas son evoluciones positivas”, afirmó Beate Andrees. “Crear empleos decentes de tiempo completo en el sector manufacturero seguramente contribuirá a reducir los picos estacionales de demanda de mano de obra, que con frecuencia incentivan las prácticas de contratación injustas”.

“En muchos partes, hemos constatado que las empresas internacionales de la confección pueden desempeñar un papel decisivo en la promoción de normas del trabajo de calidad al exigir normas de alto nivel y aplicar las mejores prácticas internacionales. No hay ningún motivo para que esto no pueda suceder también en Uzbekistán”.

“Todavía queda camino por recorrer, pero Uzbekistán ha demostrado que merece el total apoyo de la comunidad internacional, incluidos los gobiernos, los inversionistas, la industria textil y de la confección, y la sociedad civil para llevar a cabo la próxima fase de su ambiciosa agenda de reforma. La OIT está lista para facilitar este proceso”.

La OIT implementa un Programa de Trabajo Decente por País en Uzbekistán desde 2014. Además de la industria del algodón, abarca las políticas de empleo y de contratación, la inspección y la administración del trabajo, la legislación laboral, la seguridad y salud en el trabajo, el diálogo social y el fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores y de empleadores.

El proyecto de seguimiento a cargo de terceros de la OIT es financiado por un fondo de múltiples donantes cuyas principales contribuciones las aportan la Unión Europea, Suiza y Estados Unidos.