Calculador de costos de pisos de protección social de la OIT

La protección social es asequible, incluso en la mayoría de los países de bajos ingresos

La OIT publicó una serie de herramientas y guías fáciles de usar dirigidas a promover el diálogo social nacional a fin de extender la protección social.

Noticia | 13 de diciembre de 2017
© Sharada Prasad CS
GINEBRA (OIT Noticias) - Aún los países más pobres disponen de los medios para extender la protección social para todos sus ciudadanos, sostiene la OIT en su reciente Informe Mundial sobre la Protección Social 2017-2019.

Por ejemplo, la cobertura universal de las pensiones de ancianidad fue alcanzada por más de 20 países, incluidos Bolivia, Botsuana, Brasil, Cabo Verde, China, Lesoto, Mauricio, Mongolia, Namibia, Sudáfrica, Timor Oriental, Trinidad y Tobago y Zanzíbar.

En general, los países logran la cobertura universal a través de una combinación de la seguridad social contributiva y asistencia social basada en los impuestos, o los pisos de protección social.

Es fácil calcular cuánto cuestan los pisos de protección social, gracias a un nuevo calculador de la OIT. El Calculador de costos de pisos de protección social de la OIT permite estimar el costo de las asignaciones por hijos a cargo, las prestaciones por orfandad, las prestaciones por maternidad, los programas públicos de empleo para los desempleados, las personas con discapacidad y las pensiones de ancianidad. El Calculador está disponible en inglés, español y francés.

Los resultados pueden ser consultados en el documento de trabajo “Pisos de protección social universal. Estimación de costos y asequibilidad en 57 países de bajos ingresos”, recién publicado por la OIT.

El costo de las prestaciones universales para 364 millones de niños, 81 millones de mujeres embarazadas, 103 millones de personas con discapacidad grave y 153 millones de ancianos va desde 0,3 por ciento del PIB en Mongolia a 9,8 por ciento del PIB en Sierra Leona, con un costo promedio estimado en 4,2 por ciento del PIB en 57 países con bajos ingresos.

“A nivel global, sería necesario sólo 0,23 por ciento del PIB mundial para financiar estas prestaciones que pueden cambiar la vida de 700 millones de personas, alrededor de 10 por ciento de la población mundial. Esto representa apenas el 1,1 por ciento de lo que los países del G20 gastaron para rescatar el sistema financiero en 2009. Es una cuestión de prioridades”, señaló Isabel Ortiz, Directora del Departamento de protección social de la OIT.

Mientras que algunos países disponen del espacio fiscal para desarrollar pisos de protección social, otros tendrán que extender gradualmente la cobertura y las prestaciones en función de su capacidad presupuestaria, junto a regímenes de seguridad social contributivos.

“Es imperativo que los gobiernos analicen todas las alternativas posibles de financiamiento a fin de promover el desarrollo socioeconómico a través del empleo y la protección social”, agregó Isabel Ortiz.

Existe una gran diversidad de opciones para generar los recursos necesarios destinados a la protección social, como la reasignación del gasto público, el aumento del ingreso tributario, la ampliación de la recaudación de la seguridad social, la movilización a favor de la ayuda y las transferencias, la eliminación de los flujos financieros ilícitos, y la gestión de la deuda, entre otros.

Otra publicación OIT-UNICEF y ONU Mujeres de 2017, “Espacio fiscal para la protección social y los ODS. Alternativas para ampliar la inversión social en 187 países” ofrece orientación sobre las múltiples opciones que tienen los gobiernos para hacer realidad la protección social (disponible en inglés, español y francés).

Por ejemplo, Indonesia, Ghana y otros países en desarrollo están utilizando los subsidios a los combustibles para desarrollar la protección social. Argentina, Brasil, Túnez y Uruguay, entre otros, ampliaron la cobertura de la seguridad social gracias a la formalización de los trabajadores de la economía informal. Más de 60 países renegociaron exitosamente su deuda destinando los ahorros del servicio de la deuda a programas sociales. Brasil aplicó un impuesto a las transacciones financieras para ampliar la cobertura de la protección social. Bolivia, Mongolia y Zambia están financiando las pensiones universales para las personas mayores y las prestaciones por hijos y otros sistemas con los impuestos a la minería y el gas.

La extensión de los sistemas nacionales de protección social, incluidos los pisos (meta 1.3 de los ODS) precisa de consultas nacionales para establecer las prioridades nacionales, identificar los programas que permiten reducir las deficiencias en materia de protección social, instaurar niveles de prestaciones adecuados, y estimar el costo y las posibles fuentes de financiamiento en función de las circunstancias nacionales.

El diálogo social nacional con los sindicatos, los empleadores, las organizaciones de las Naciones Unidas y de la sociedad civil es con frecuencia una Respuesta conjunta de las Naciones Unidas para implementar los pisos de protección social. El diálogo social nacional es fundamental para generar la voluntad política y para explorar las alternativas de espacio fiscal en un país, al articular soluciones óptimas para promover el empleo y la protección social.