Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2016: Tendencias del empleo juvenil

El desempleo juvenil está aumentando de nuevo en el mundo

Una investigación de la OIT muestra que tras varios años de mejoras, el desempleo juvenil aumentará en 2016 y que la pobreza laboral afecta de manera desproporcionada a los jóvenes.

Comunicado de prensa | 24 de agosto de 2016
Vídeo: El informe de la OIT en breve
GINEBRA (OIT Noticias) – La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la tasa mundial de desempleo juvenil alcance el 13,1 por ciento en 2016 y permanecerá en ese nivel durante 2017 (frente a 12, 9 por ciento en 2015).

El informe de la OIT Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2016: Tendencias del empleo juvenil muestra que el número de jóvenes desempleados aumentará este año de medio millón hasta alcanzar los 71 millones (cuadro 1), el primer incremento de este tipo en tres años.

Despierta aún mayor preocupación la proporción y el número de jóvenes, con frecuencia en los países emergentes y en desarrollo, que viven en pobreza extrema o moderada a pesar de tener un trabajo. De hecho, 156 millones o el 37,7 por ciento de los trabajadores jóvenes se encuentran en una situación de pobreza extrema o moderada (frente a 26 por ciento de los trabajadores adultos).

Cuadro 1. Tendencias y proyecciones del desempleo y de la pobreza laboral de los jóvenes hasta 2017
Nota: La tasa de trabajadores pobres es definida como la proporción de empleados en situación de pobreza moderada o extrema, es decir con un ingreso per cápita o de consumo inferior a 3,10 dólares diarios. Los jóvenes se definen como aquellos de edades comprendidas entre 15 y 24 años. Fuente: World Employment and Social Outlook 2016: Trends for Youth.

“El alarmante incremento del desempleo juvenil y los altos niveles, igualmente preocupantes, de jóvenes que trabajan pero siguen viviendo en la pobreza muestran lo difícil que será lograr el objetivo mundial de poner fin a la pobreza de aquí a 2030 si no redoblamos nuestros esfuerzos para alcanzar un crecimiento económico sostenible y el trabajo decente. Esta investigación además pone de manifiesto las grandes disparidades entre las mujeres jóvenes y los hombres jóvenes en el mercado laboral que los Estados miembros de la OIT y los interlocutores sociales deben abordar con urgencia”, declaró Deborah Greenfield, Directora General Adjunta de Políticas de la OIT.

Desigualdad de oportunidades

A través de la mayoría de los indicadores del mercado laboral, se constataron grandes disparidades entre las mujeres y los hombres jóvenes, que refuerzan y alimentan un incremento de las desigualdades durante la transición hacia la edad adulta. En 2016, por ejemplo, la tasa de participación en la fuerza de trabajo para los hombres jóvenes se sitúa en un 53,9 por ciento, frente al 37,3 por ciento para las mujeres jóvenes, lo cual representa una disparidad de 16,6 puntos porcentuales.

El problema es particularmente grave en Asia Meridional, en los Estados Árabes y en África del Norte donde las tasas de participación de las mujeres jóvenes son, respectivamente de 32,9, 32,3 y 30,2 puntos porcentuales inferiores a las de los hombres jóvenes en 2016.

El aumento del desempleo es provocado por la desaceleración de las economías emergentes

Para 2016, el crecimiento económico mundial se estima en 3,2 por ciento, 0,4 puntos porcentuales por debajo de la cifra prevista a finales de 2015.

“Esto se explica por una recesión más profunda de la esperada en algunos de los más importantes países emergentes exportadores de materias primas y por el estancamiento del crecimiento en algunos países desarrollados”, declaró Steven Tobin, economista principal de la OIT y principal autor del informe. “El incremento de las tasas de desempleo juvenil es particularmente pronunciado en algunos países emergentes.”

En los países emergentes, se espera que la tasa de desempleo aumente del 13,3 por ciento en 2015 al 13,7 por ciento en 2017 (una cifra que corresponde a 53,5 millones de desempleados en 2017 frente a 52,9 millones en 2015). En América Latina y el Caribe, por ejemplo, se prevé que la tasa de desempleo pase de 15,7 por ciento en 2015 a 17,1 por ciento en 2017; de 16,6 a 17,5 por ciento en Asia Central y Occidental; de 12,4 a 13,6 por ciento en Asia Sudoriental y el Pacífico (cuadro 2).

Cuadro 2. Tendencias y proyecciones para 2017, por región
Fuente: World Employment and Social Outlook 2016: Trends for Youth.

Los trabajadores pobres

La mala calidad del empleo sigue afectando a los jóvenes de manera desproporcionada, si bien con diferencias regionales considerables. Por ejemplo, África Subsahariana sigue registrando las tasas más altas del mundo de trabajadores pobres entre los jóvenes, en casi 70 por ciento. Las tasas de trabajadores pobres entre los jóvenes también son elevadas en los Estados Árabes (39 por ciento) y Asia Meridional (49 por ciento).

En las economías desarrolladas, son cada vez más numerosos los indicios de un cambio en la distribución por edad de la pobreza, los jóvenes toman el lugar de los ancianos como el grupo que corre el mayor riesgo de pobreza (definida para las economías desarrolladas como ingresos inferiores al 60 por ciento del ingreso mediano). Por ejemplo, en 2014, la proporción de trabajadores jóvenes en la UE-28 calificados como expuestos a un mayor riesgo de pobreza era de 12,9 por ciento frente a 9,6 por ciento de los trabajadores adultos (entre 25-54 años). El problema es particularmente grave en algunos países donde el riesgo de pobreza para los trabajadores jóvenes supera el 20 por ciento.

Deseos de migrar

Entre los numerosos motivos para migrar (conflictos armados, catástrofes naturales, etc.), una tasa elevada de desempleo, una mayor propensión a la pobreza laboral y una carencia de oportunidades de empleos de calidad son factores clave que conducen a la decisión de migrar al exterior de manera definitiva.

A nivel mundial, la proporción de jóvenes entre 15 y 29 años que desean migrar a otro país de manera permanente se situó en un 20 por ciento en 2015. La mayor propensión a migrar al exterior, en un 38 por ciento, se registró en África Subsahariana y en América Latina y el Caribe, seguidas de cerca por Europa Oriental (en un 37 por ciento).