Recuperación económica en Ucrania

Más y mejores empleos es clave para la recuperación de Ucrania

Lea sobre el impacto que el conflicto en Ucrania tiene sobre la situación económica y laboral local y sobre los esfuerzos de la OIT para ayudar al país a en su recuperación.

Opinión | 20 de agosto de 2015
Por Antonio Graziosi, Director del Equipo de Trabajo Decente y de la Oficina Subregional de la OIT para Europa Central y Oriental

Antonio Graziosi, Director del Equipo de Trabajo Decente y de la Oficina Subregional de la OIT para Europa Central y Oriental
Tras los profundos cambios políticos de finales de 2013 y el estallido de una crisis militar en la zona oriental del país a principios de 2014, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha tenido una intervención activa en la estrategia de respuesta de las Naciones Unidas en Ucrania.

En los años recientes, la atención internacional se ha centrado en los aspectos políticos y de seguridad de la crisis ucraniana. Sin embargo, las consecuencias económicas y sociales revisten igual importancia y gravedad, y merecen la participación firme de los asociados internacionales.

Históricamente, Ucrania no ha sufrido tasas de desempleo muy elevadas, aunque la escasez de oportunidades de empleo decente se manifestaría en forma de tasas de actividad bajas, gran volumen de empleo informal y de emigración.

Ahora bien, según el Servicio Público de Estadística de Ucrania, el Producto Interior Bruto (PIB) se redujo en un 6,8 por ciento en 2014, y en un 17,2 por ciento en el primer trimestre de 2015. A resultas de ello, la tasa de desempleo en el país trepó del 7,6 por ciento en el primer trimestre de 2014 al 9,6 por ciento al año siguiente. En las regiones directamente afectadas por la crisis militar, la tasa de desempleo aumentó del 9,1 al 14,4 por ciento en Donetsk Oblast, y del 8,4 al 15,3 por ciento en Lugansk Oblast. En total, se estima que se han perdido hasta dos millones de puestos de trabajo desde el inicio de la crisis.

La repercusión inmediata de la crisis sobre los modelos de empleo se ha vinculado al gran volumen y aumento del flujo interno de personas que abandonan la zona de combate y que necesitan encontrar un nuevo trabajo y actividades generadoras de empleo en otro lugar del país. Las estimaciones más recientes indican que hay al menos 1,3 millones de personas desplazadas internamente, una cuarta parte de las cuales está en edad de trabajar.

Además, la migración de la población en edad de trabajar hacia otros países se ha acelerado desde la crisis. Ante esta situación, la OIT movilizó rápidamente recursos y especialistas que prestarían asesoramiento y asistencia técnica en materia de políticas, sobre todo a los Servicios Públicos de Empleo, en cuanto al diseño y la ejecución de programas activos del mercado laboral destinados a los trabajadores desplazados y las comunidades afectadas.

Asimismo, Ucrania está en proceso de introducir reformas con arreglo al acuerdo de asociación suscrito con la Unión Europea, y como parte de los acuerdos con las instituciones financieras internacionales encaminados a la consolidación fiscal y las reformas económicas y sociales.

La recesión económica y las relaciones de tensión con la Federación de Rusia afectaron sobre todo a la industria pesada, mientras que otros sectores, como la agricultura y la industria liviana, han mostrado un nivel mayor de resistencia.

En consecuencia, Ucrania no solo está debatiéndose con una recesión económica general, sino también con un proceso de transformación económica. Ambos elementos han provocado un desequilibrio del mercado de trabajo que ha agudizado el desempleo, y ha causado mayores tasas de inactividad y crecientes disparidades cualitativas y cuantitativas respecto de la oferta y la demanda de empleo.

Dada la situación, la OIT opina que las políticas activas del mercado de trabajo, la mejora de la información sobre el mercado laboral, la adecuación de las competencias profesionales, y la mediación laboral debieran complementarse con mayor atención al impacto general de las reformas económicas y fiscales sobre la cantidad y la calidad de los empleos.

Esta preocupación tiene dos dimensiones. Por un lado, deben anticiparse y abordarse las repercusiones de la consolidación fiscal y de la reestructuración productiva sobre el empleo. Por el otro, varias instituciones financieras internacionales están planeando aumentar sus carteras de préstamos e inversiones para apoyar el proceso de reforma en Ucrania. La OIT considera imprescindible que las decisiones en materia de inversiones se adopten sobre la base de una minuciosa evaluación de la cantidad y el tipo de puestos de trabajo que generarán estas inversiones.

En el transcurso de los años, la OIT ha adquirido un nivel de especialización reconocido, y ha elaborado herramientas eficaces que potencian la incidencia de las inversiones sobre un empleo de más calidad y más equitativo. Ha logrado demostrar que la creación de empleo varía mucho en función de las opciones en cuanto al sector y las tecnologías y, en particular, a la utilización de las competencias profesionales disponibles en el lugar, la tecnología apropiada, y los métodos de trabajo.

Tras el éxito de una experiencia de cooperación con el Banco Europeo de Inversiones sobre la evaluación de la repercusión de las operaciones de préstamo del Banco sobre el empleo en el África Septentrional, las dos instituciones iniciaron un diálogo sobre la posible repetición de esta experiencia en otros países, comenzando por Ucrania.

La OIT espera que otros asociados e instituciones financieras internacionales se sumen a esta iniciativa estratégica. Estamos convencidos de que contar con más y mejores empleos será un elemento fundamental para el éxito de las actividades de recuperación y reforma en Ucrania.