Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

IIIa Conferencia Global sobre el Trabajo Infantil

El Director General de la OIT pide intensificar los esfuerzos contra el trabajo infantil

“Hemos constatado una mayor comprensión de la necesidad de que los adultos y los jóvenes en edad de trabajar se beneficien de un empleo decente si queremos garantizar que los ingresos de las familias no dependan del trabajo infantil y, a la vez, que el trabajo infantil socave las condiciones de trabajo y de salario decentes de los trabajadores adultos”, declaró Guy Ryder en la apertura de la Tercera Conferencia Global sobre el Trabajo Infantil.

Noticia | 8 de octubre de 2013
Highlights of the opening ceremony of the III Global Child Labour Conference - Brasilia
BRASILIA (OIT Noticias) – El Director General de la OIT, Guy Ryder, instó a los delegados presentes en la Tercera Conferencia Global sobre el Trabajo Infantil a redoblar sus esfuerzos de manera que la comunidad internacional pueda alcanzar el objetivo que ella misma estableció de erradicar las peores formas de trabajo infantil para 2016.

Las últimas estimaciones mundiales de la OIT sobre trabajo infantil muestran que, desde 2010, el número de niños y niñas trabajadores se redujo en un tercio para situarse en 168 millones. Si bien la disminución del número es una buena noticia, el Director General de la OIT advirtió que todavía es una cifra muy elevada, sólo 27 millones menos que toda la población de Brasil.

“Estos niños representan 168 millones de razones que justifican nuestra presencia aquí hoy”, agregó Ryder.

La Conferencia evaluará los progresos alcanzados desde la segunda conferencia mundial, que tuvo lugar en La Haya en 2010.

Ryder previno que el ritmo de avance no es lo suficientemente rápido.

“Seamos claros. No alcanzaremos el objetivo de 2016 y esto sería un fracaso político colectivo. Es necesario hacer más”.

El Director General de la OIT Guy Ryder (izquierda) y la Presidenta de Brasil Dilma Roussef (derecha) inauguraron la IIIa Conferencia mundial sobre el trabajo infantil.
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Ryder inauguró la conferencia junto a la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien declaró: “Debemos a todos los niños un futuro sin violencia, sin miedo y sin explotación”.

Rousseff agregó que “la erradicación del trabajo infantil requiere del compromiso de todos los países y sólo será posible con políticas y acciones claramente coordinadas e integradas por parte de todos los sectores representados en la Conferencia: los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y la sociedad civil”.

Ryder destacó que el trabajo infantil no es un sólo problema de las economías pobres o en desarrollo, sino que afecta a todos los países. Y urgió a los participantes a dirigir sus esfuerzos hacia políticas y acciones que han demostrado su eficacia.

“Hemos constatado que las preocupaciones sobre el trabajo infantil están siendo integradas a las políticas públicas en diversos ámbitos pertinentes. Observamos una mayor claridad de la necesidad de una mejor transición de la escuela al trabajo, y de la correspondencia de las calificaciones a las demandas del mercado laboral. Hemos logrado un nuevo consenso mundial sobre la necesidad de garantizar pisos de protección social para todas las personas”, afirmó Ryder.

“Cada vez es más evidente la necesidad de garantizar trabajo decente a los adultos y a los jóvenes en edad de trabajar si queremos estar seguros de que los ingresos de las familias no dependan del trabajo infantil, y también que el trabajo infantil socave el trabajo decente y los salarios decentes de los trabajadores adultos”.

Según las estimaciones mundiales más recientes, el trabajo infantil predomina en la agricultura, tanto formal como informal, y en otros sectores de la economía informal. El Director de la OIT destacó el desafío que las empresas y los sindicatos están enfrentando en la economía informal: el sindicalismo está creciendo entre los trabajadores de la economía informal y las empresas discuten con los sindicatos cómo sanear las cadenas de valor, proteger y respetar los derechos humanos en el trabajo y subsanar las violaciones.

Pero Ryder también advirtió que existe el riesgo de que a medida que la “larga marcha” contra el trabajo infantil parece entrar en su fase final, la comunidad internacional aleje su atención de la lucha contra este flagelo.

“Esto sería trágico y no debe suceder. El llamado de Brasilia debe ser a favor de un nuevo esfuerzo colectivo”.