Informe sobre el sector de la pesca

Atrapados en el mar: la lucha contra el trabajo forzoso en la industria pesquera

En muchos países, el sector de la pesca es una fuente importante de empleo, alimentos y de ingresos para muchos países. Sin embargo, existen casos graves de abusos en algunas pesquerías y barcos de pesca, que implican trabajo forzoso y trata de seres humanos. Por Beate Andrees, directora del Programa Especial de Acción para combatir el trabajo forzoso de la OIT.

Opinión | 31 de mayo de 2013
En muchos países, el sector de la pesca no sólo es una fuente importante de empleo y de ingresos para las familias, además desempeña un papel relevante en garantizar la seguridad alimentaria y en la economía en general. La mayor parte de la industria pesquera practica condiciones de trabajo y de vida decentes para los pescadores.

Sin embargo, existen casos graves de abusos en algunas pesquerías y barcos de pesca, que implican trabajo forzoso y trata de seres humanos. Aunque no representan las condiciones de trabajo generales en la industria, estas prácticas criminales, que perjudican no sólo a los mismos pescadores sino también empañan la imagen del sector, deben ser abordadas con urgencia. Este es el mensaje principal de un nuevo informe de la OIT titulado Caught at sea: Forced labour and trafficking in fisheries (Atrapados en el mar. La lucha contra el trabajo forzoso en la industria pesquera) publicado hace poco por la OIT.

El informe destaca además la necesidad de investigar más a fin de evaluar la extensión y la prevalencia del trabajo forzoso en la industria. Sin embargo la evidencia disponible sugiere que las deficiencias en la legislación y en su aplicación son aprovechadas por intermediarios sin escrúpulos y por los operadores de los barcos de pesca. Por ejemplo, un nuevo estudio sobre las condiciones de trabajo en la industria pesquera de Tailandia, realizado por la OIT en colaboración con sus mandantes**, constató que alrededor de 5 por ciento de los pescadores entrevistados no podían abandonar su trabajo debido a las amenazas de violencia o de ser denunciados a las autoridades, o a través la retención de documentos o recursos. La gran mayoría de ellos provenía de Myanmar. Estas prácticas abusivas también han sido notificadas en otras regiones del mundo, señala el informe.

Las tendencias actuales en el sector de la pesca, que incluyen la pesca excesiva, la pesca ilegal y el uso creciente de trabajadores provenientes de los países en desarrollo, significan que un número creciente de trabajadores migrantes está llegando a la industria pesquera. Una formación deficiente, el acceso insuficiente a los mecanismos de denuncia y la falta de cumplimiento de las normas laborales y de seguridad, hacen que estos pescadores sean particularmente vulnerables al trabajo forzoso y a la trata de seres humanos.

Si bien la mayoría de los países, incluso Tailandia, está comprometida con la lucha contra el trabajo forzoso y la trata, las actividades en el mar pueden ser difíciles de controlar debido al aislamiento. Los océanos del mundo están sujetos a regímenes jurisdiccionales diferentes a los de la tierra. En particular, existen graves deficiencias en lo que refiere a la prevención, la protección de las víctimas y la indemnización.

Son necesarias asociaciones y normas


Existe la necesidad urgente de coordinación entre los inspectores y el cumplimiento de la ley dentro de los Estados y a través de las fronteras. Lo mismo puede decirse de las agencias internacionales, los gobiernos, las organizaciones de trabajadores y empleadores, y las organizaciones de la sociedad civil.

Un ejemplo de este tipo de asociación lo constituye el proyecto TRIANGLE en la Subregión del Gran Mekong. Este es un proyecto de cooperación entre la OIT, sus mandantes y la sociedad civil en Camboya, la República Democrática Popular Lao, Malasia, Myanmar, Tailandia y Vietnam, cuyo objetivo es reducir la explotación del trabajo de los migrantes al mejorar las políticas y las prácticas de contratación y protección laboral.

El proyecto trabaja con el Gobierno Real de Tailandia y la Asociación Nacional de Pesquerías, entre otros, en un número de intervenciones dirigidas a mejorar las condiciones de los trabajadores migrantes, por ejemplo instaurando centros de coordinación del trabajo para el sector de la pesca en siete provincias del país. Estos centros buscan facilitar la contratación de los trabajadores migrantes y ofrecer formación y apoyo.
Una mejor reglamentación y la implementación de normas laborales y de seguridad pueden desempeñar un papel esencial para prevenir las prácticas abusivas en la industria.

La OIT y la Organización Marítima Internacional (OMI) establecieron un número de instrumentos jurídicos vinculantes para mejorar la seguridad y las condiciones de trabajo de los pescadores: el Convenio de la OIT sobre le Trabajo en la Pesca, 2007 (núm. 188), el Protocolo de Torremolinos de la OMI y el Convenio de la OMI sobre normas de formación, titulación y guardia para la gente de mar (Convenio STCW-F), así como recomendaciones y códigos no vinculantes, algunos de los cuales fueron desarrollados conjuntamente por la OIT, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la OMI.

Ninguno de estos instrumentos jurídicos está vigente, a excepción del STCW-F, que entró en vigor en marzo 2013. El ritmo lento de ratificación de los convenios inhibe el control eficaz de las normas de seguridad y del trabajo en el sector de la pesquería, y socava importantes oportunidades para prevenir y detectar los casos de abusos a bordo.

La carencia de marcos jurídicos vinculantes también genera una falta de transparencia con respecto a la información sobre la identidad de los buques, propiedad y movimiento. Esto obstaculiza la investigación y enjuiciamiento de los criminales. El nuevo informe de la OIT, sin embargo, destaca que la gran mayoría de los Estados, incluyendo gran parte de los Estados de abanderamiento, están comprometidos con la lucha contra el trabajo forzoso y la trata de seres humanos ya que han ratificado el Convenio núm. 29 de la OIT, 1930 y el Protocolo de la ONU para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas. Este compromiso se extiende a la protección de los trabajadores a bordo de buques que enarbolen su pabellón.

El informe identifica además las oportunidades de cooperación con agencias que enfrentan el crimen en las pesquerías, como la Interpol y la ONUDD.

Foro de la OIT


El informe sobre trabajo forzoso y trata de seres humanos en el sector de la pesca, así como el trabajo en curso del proyecto TRIANGLE, fueron presentados en una reunión informativa que se llevó a cabo durante el Foro de diálogo mundial para la promoción del Convenio sobre el trabajo en la pesca, 2007 (núm. 188). El foro tripartito discutió maneras para promover el Convenio y su contribución para superar los desafíos de la industria. Entre otras cosas, reconoció que los procedimientos de supervisión y aplicación del Convenio núm. 188 pueden ayudar a prevenir el trabajo forzoso y la trata de personas en este sector. El informe de la discusión y los puntos de consenso del foro serán presentados al Consejo de Administración de la OIT. Esto ayudará a configurar los esfuerzos de la OIT y sus mandantes a fin de mejorar las condiciones de trabajo y de vida a bordo de los buques de pesca.

La OIT publicó además un breve video "Ensuring decent work for fishers: ILO's Work in Fishing Convention", 2007, disponible en You Tube a través del siguiente enlace -http://www.youtube.com/watch?v=1UIdDeugSyM.