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Droits fondamentaux au Myanmar

El proceso de reformas en Myanmar es irreversible, dice experto de la OIT

Mientras que el Presidente de EE.UU. Barack Obama se dirige hacia Myanmar, el funcionario de enlace de la OIT en Yangón analiza los diversos cambios que este país del sudeste asiático está atravesando.

Noticia | 16 de noviembre de 2012
GINEBRA (OIT Noticias) – El proceso de transición democrática de Myanmar aún se encuentra en su primera etapa, pero no existen dudas sobre el compromiso del Gobierno hacia las reformas, después de medio siglo de régimen militar, declaró Steve Marshall, funcionario de enlace de la OIT en Yangón.

Aún queda mucho por hacer, pero la decisión del Gobierno de poner fin al trabajo forzoso así como la proliferación de sindicatos son algunos de los más importantes cambios que el país ha experimentado desde que el Presidente Thein Sein asumió el cargo en marzo 2011.

La visita del Presidente de EE.UU.

La decisión del Presidente Obama de visitar Myanmar es en sí misma una demostración de cuántas cosas han cambiado, afirmó Marshall, quien desempeña un papel activo en ayudar el Gobierno a llevar a cabo las reformas.

"Hace sólo dos años ni siquiera era posible imaginar la posibilidad de que un presidente estadounidense visitara Myanmar. Nadie habría tan sólo pensado en ello. Éste es un claro indicio, en primer lugar del movimiento que tiene lugar en Myanmar, y creo que es una señal evidente de la aceptación por parte de la comunidad internacional del compromiso que el gobierno ha asumido a favor del cambio".


El compromiso de llevar a cabo las reformas

Para Marshall, es evidente que el Gobierno está determinado a continuar por la ruta de las reformas, aunque se presenten obstáculos en el camino.

"Creo que ellos están comprometidos de manera definitiva. Básicamente, el proceso comenzó en marzo del año pasado y ha atravesado todos los ámbitos. Y ha llegado a una fase en la cual podría ir más despacio, pero la sociedad ha avanzado y se encuentra en una fase desde donde no es posible volver atrás. Existe un alto nivel de compromiso, en particular por parte del presidente y de su grupo de apoyo de alto nivel".


El problema del trabajo forzoso


El simple hecho que las autoridades hayan admitido que existe un problema de trabajo forzoso, incluyendo el uso de niños por las fuerzas armadas, representa en sí mismo un cambio de rumbo en relación a las prácticas pasadas, señaló Marshall.

"En primer lugar, nos hemos alejado completamente de la fase de negación, que es un paso muy importante. En la actualidad, se admite que ha habido y sigue habiendo un problema que debe ser enfrentado. El Gobierno emprendió un importante plan de acción para hacer frente a todas las diversas formas de trabajo forzoso".(...)

"Tradicionalmente, en la mayoría de los países del mundo el trabajo forzoso es sobre todo un fenómeno del sector privado. La diferencia que ha sido el problema en Myanmar es que de hecho ha sido un asunto de Estado donde los culpables han sido en gran parte los militares, pero también el gobierno civil. En este contexto, el trabajo forzoso era impuesto a los ciudadanos en una gran diversidad de áreas".


Niños soldados

De acuerdo con Marshall, se estima que hay hasta 5.000 niños soldados en Myanmar, pero el proceso de liberación parece estar cobrando ímpetu.

"Comenzamos en 2007 con el mecanismo de reclamaciones, y entre 2007 y 2011 obtuvimos que aproximadamente 260 niños fuesen dados de baja por el ejército. En lo que va de este año, son cerca de 60, de manera que está incrementando". (...)

"El más joven tenía 16 años, en lo que se refiere al ejército oficial. La gran parte de las reclamaciones se encuentran en el grupo de entre 14 y 16 años".


Libertad sindical

En términos de libertad de asociación – la cual simplemente no existía durante las cinco décadas de régimen militar – los cambios han sido drásticos, dijo Marshall.

"En 2007, cinco hombres jóvenes que celebraron una reunión el 1° de mayo fueron detenidos por un número de cargos y recibieron sentencias de entre 25 y 27 años cada uno. En marzo de este año, la formación de sindicatos y sus actividades fueron completamente legitimadas. Un cambio drástico. Por supuesto, aún es demasiado pronto".


Es indispensable el apoyo internacional

No todo es tan fácil y aún queda mucho trabajo por hacer, agregó Marshall. El apoyo de la comunidad internacional sigue siendo fundamental.

"Es interesante porque se trata realmente del comienzo de una transición. En la parte superior tenemos el compromiso del Gobierno, que hace lo correcto, dice las palabras apropiadas, elabora nuevas leyes, nuevas políticas y establece nuevas instituciones. Por debajo de este nivel están las personas que aún tienen que asimilar la nueva situación, sin saber exactamente cómo comportarse. Existen algunas contradicciones, y por algún tiempo las habrá.
En la parte inferior, todavía hay muchas personas que todavía no perciben muchos cambios porque los beneficios del sistema demoran en llegar. Esto coloca mucha presión sobre la comunidad internacional en términos de apoyo al Gobierno, no sólo en la parte superior, sino también la emanciapación de las personas que se encuentran en la parte inferior".


Myanmar y la OIT