La protección social se expande a pesar de la crisis, afirma el informe OIT-Banco Mundial

Un nuevo informe y una base de datos OIT-Banco Mundial presentados a la 101.a Conferencia Internacional del Trabajo muestran que los sistemas de protección social existentes se han ampliado en muchas partes del mundo entre 2008 y 2010.

Noticia | 7 de junio de 2012
GINEBRA (Noticias de la OIT) – Los programas de seguridad social, confrontados con las necesidades cada vez mayores generadas por la crisis económica, se han extendido en un gran número de países. Esta es una de las principales tendencias identificadas por el informe conjunto OIT-Banco Mundial “Inventory of Policy Responses to the Financial and Economic Crisis” (Inventario de respuestas políticas a la crisis financiera y económica mundial).

“El estudio está acompañado por una nueva base de datos que comprende el primer inventario exhaustivo de las respuestas políticas adoptadas por los países en materia de empleo frente a la reciente crisis mundial. El inventario puede ser consultado por las autoridades ejecutivas y los investigadores de todas partes del mundo”, explicó la economista principal de la OIT, Catherine Saget.

El informe señala que 69 de los 77 países de los cuales se dispone de datos expandieron sus programas de seguridad social y asistencia social, mientras que sólo tres países adoptaron medidas de austeridad. La mayoría de los países ampliaron sus sistemas existentes, mientras que otros introdujeron nuevos sistemas. Muchos países adoptaron políticas que garantizan una seguridad de ingresos básicos y acceso a la atención médica esencial, lo que demuestra la importancia de los pisos de protección social. El estudio también muestra la distribución de las respuestas en materia de protección social por ramas de la seguridad social entre 2008 y 2010.

Distribución de las respuestas en materia de protección social por ramas de seguridad social (2008-10)
Los países que disponían de pocos programas de protección social antes de la crisis, tenían menos opciones cuando se enfrentaron con un repentino incremento en la necesidad de protección social. Estos países, con frecuencia, introdujeron subsidios alimentarios y tarjetas de alimentación (Bangladesh, Paraguay, Pakistán). En menor medida, los programas de empleo público también se convirtieron en una opción ya que puede ser establecidos con rapidez.

Otra conclusión es que muchos países de altos ingresos enmendaron sus sistemas de prestaciones por desempleo. La mayoría de los países de medios ingresos, al carecer de sistemas de planes de desempleo, extendieron los programas de transferencia monetaria y de empleo público. En los países de bajos ingresos, los subsidios alimentarios, y en menor extensión, los programas de empleo público, fueron opciones comunes.

Aunque los esfuerzos proporcionaron una mayor seguridad social para muchas personas que buscan trabajo y familias de bajos ingresos, la crisis también puso de manifiesto que algunos de estos programas de asistencia social son fragmentados y no siempre bien coordinados.

Muchos países han introducido o fortalecido los regímenes de pensión no contributivos. Panamá implementó un programa de apoyo a los ingresos para personas mayores de 70 años que no recibían ninguna pensión de ancianidad. Uganda adoptó un plan piloto de pensión de ancianidad. Francia introdujo una pensión mínima de ancianidad para los agricultores, y Rumanía estableció una pensión de ancianidad no contributiva.

En cuanto a los sistemas de salud, el informe menciona el ejemplo de Ghana, donde cerca de 30.000 hogares constatan que el gobierno se hace cargo del pago de la prima de seguro de enfermedad.

Por último, un número de países revocaron, total o parcialmente, las reformas de pensiones de los años 1990 o de los primeros años de 2000, que habían intentado a privatizar una parte de los regímenes de pensiones de seguridad social.