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Entra en vigor el Convenio de la OITsobre las peores formas de trabajo infantil

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La campaña mundial contra las peores formas de trabajo infantil recibe un nuevo y poderoso impulso el domingo 19 de noviembre, fecha en la que entra en vigor, como ley internacional, el Convenio núm. 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Comunicado de prensa | 17 de noviembre de 2000

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La campaña mundial contra las peores formas de trabajo infantil recibe un nuevo y poderoso impulso el domingo 19 de noviembre, fecha en la que entra en vigor, como ley internacional, el Convenio núm. 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Ratificado ya formalmente por casi el 30% de los 175 Estados Miembros de la OIT, la entrada en vigor del Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil significa que sus signatarios deben adoptar medidas inmediatas y eficaces para conseguir la prohibición y la eliminación de estas formas de trabajo infantil, que incluyen la prostitución, la pornografía, el reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados y el empleo de menores de 18 años para la realización de actividades ilícitas o peligrosas.

Más aún: a partir de este momento, los Estados Miembros de la OIT que aún no hayan ratificado el Convenio núm. 182, si bien no están obligados por todas y cada una de sus disposiciones, deberán ya orientar sus acciones con la mira puesta en la abolición eficaz del trabajo infantil.

Todos los Estados Miembros de la OIT estarán legalmente obligados a informar anualmente a la Organización de sus esfuerzos en la lucha contra las peores formas de trabajo infantil y en materia del trabajo infantil en general, tal como se define en el otro instrumento legal de la Organización que contempla el trabajo de los niños: el Convenio sobre la edad mínima ( núm. 138).

"Ésta es una demostración clara de la rapidez con que se está desarrollando el movimiento para erradicar lo antes posible la explotación abusiva de los niños", ha afirmado Juan Somavia, el Director General de la OIT. "Con el Convenio núm. 182, el mundo declara que todas estas formas de trabajo infantil son moralmente rechazables en cualquier sociedad, cualesquiera que sean su etapa de desarrollo o sus tradiciones culturales."

La OIT calcula que en todo el mundo hay hoy unos 250 millones de niños, de edades comprendidas entre los 5-14 años, ocupados en actividades laborales, y que la mitad de ellos trabajan jornadas completas. Decenas de millones de estos niños son víctimas de las peores formas de trabajo infantil.

Hasta el día de hoy son casi 50 * los Estados Miembros de la OIT - lo que equivale a un 30% de los 175 países que componen la Organización - que han ratificado el Convenio núm. 182. Este número de ratificaciones es el mayor que ha registrado cualquier otro Convenio, en un tiempo comparable, en los 81 años de historia de la Organización.

Entrada en vigor del Convenio núm. 182: su significado

El Convenio núm. 182 define las peores formas de trabajo infantil como esclavitud, servidumbre por deudas, prostitución, pornografía, reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, utilización de niños para el tráfico de estupefacientes y otras actividades ilícitas, y para cualquier otro trabajo que dañe o ponga en peligro la salud, la seguridad o moralidad de niñas y niños menores de 18 años.

El Convenio fue adoptado unánimemente por la Conferencia Internacional del Trabajo el 17 de junio de 1999. La primera ratificación del Convenio la presentó Seychelles el 28 de septiembre de 1999, y la segunda Malawi, el 19 de noviembre de 1999. La fecha del 19 de noviembre de 2000 se señala así como fecha de su entrada en vigor, puesto que el propio Convenio prevé que tendrá efecto doce meses después de la fecha de la segunda ratificación.

Es importante distinguir entre el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil y el otro Convenio de la OIT que contempla el trabajo de los niños, el Convenio sobre la edad mínima. Este último fue adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1973 y entró en vigor en 1976. Apunta a la completa erradicación del trabajo infantil, más que centrarse en sus peores formas, y estipula que la edad mínima para ser admitido al empleo no deberá ser menor que la edad de finalización de la escolaridad obligatoria.

La reciente mobilización mundial para eliminar el trabajo infantil se ha reflejado en un notable aumento del ritmo de ratificación del citado Convenio sobre la edad mínima, que ha aumentado rápidamente este año con relación al pequeño número de ratificaciones que se daban a principios de la década de 1990. A finales de octubre de 2000 son ya 102 los Estados Miembros de la OIT que han ratificado el Convenio núm. 138.

El texto del Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil ha venido influyendo desde que fue adoptado hace un año: los Estados Miembros tenían libertad para actuar conforme a sus disposiciones. Sin embargo, ahora que está "en vigor" como ley internacional, todo Estado Miembro de la OIT que haya ratificado el Convenio núm. 182 y para el cual entre en vigor (es decir, a los 12 meses de haber sido ratificado por ese Estado), queda obligado por la legislación internacional a acomodar su legislación nacional y su práctica a la normativa del Convenio.

Además, cualquier Estado Miembro que haya ratificado el Convenio debe informar regularmente a la OIT acerca de su aplicación y se hace responsable de las violaciones que puedan alegarse. Por otra parte, el progreso de las ratificaciones será seguido de cerca por el Consejo de Administración de la OIT, como parte de la campaña de ratificación de los Convenios fundamentales de la OIT que la Oficina viene realizado desde 1995 a raíz de la Cumbre Social de Copenhague.

Conforme a la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo , adoptada en 1998, los Estados Miembros que no hayan ratificado el Convenio serán requeridos por primera vez en 2001 a informar acerca de su situación con respecto al principio de la abolición de las peores formas de trabajo infantil y acerca de los esfuerzos realizados para la consecución de este objetivo. Se les dará la oportunidad de solicitar asistencia técnica de la OIT.

Impacto del Convenio núm. 182

Desde la adopción del Convenio núm. 182 se ha producido un espectacular aumento de actividad, no sólo en la lucha contra el trabajo infantil en sus peores formas, sino también contra su práctica, en general. Ha aumentado significativamente, por ejemplo, el número de países que colaboran en el Programa Internacional de la OIT para la Eliminación del Trabajo Infantil (IPEC). En junio de 1999, el IPEC contaba con 37 países participantes, que habían firmado un Memorándum de Intenciones (MOU) y con unos 30 países más implicados en el programa pero sin un compromiso tan formal. Hoy son 51 los países que han suscrito el MOU, y 23 los asociados con el IPEC.

En todo el mundo pueden encontrarse ya ejemplos del impacto del IPEC. Por citar unos pocos, en Bangladesh la Academia Nacional para la Enseñanza Primaria ha introducido, como materia regular en el curso de formación para todos los funcionarios del departamento de educación, el tema del trabajo infantil. En Sudáfrica está en marcha el desarrollo de un Plan de Acción Nacional para la erradicación de las peores formas de trabajo infantil. En Turquía se han aprobado el proyecto de un Plan Quinquenal de Desarrollo Nacional (2001-2005) y un programa ampliamente integrado con destino a las pequeñas industrias de Esmirna (Izmir), que apuntan a la eliminación de las peores formas de trabajo infantil para el año 2004.

Con objetivos semejantes, en los países de América Central se están desarrollando nuevos proyectos de amplia escala en los sectores de la agricultura comercial y de la producción de material pirotécnico. En los países de América del Sur, encontramos ya en marcha amplios proyectos sobre el servicio doméstico, la prostitución infantil, el trabajo en la minería y los niños soldados. En Chile, por ejemplo, se han creado cinco comités con la misión de desarrollar los componentes básicos de un Plan Nacional de Acción sobre el trabajo infantil, recientemente formulado. En Brasil, el gobierno federal anunció un programa valorado en 500 millones de dólares para rescatar, para fines de 2002, a 866.000 niños de las peores formas de trabajo infantil. En El Salvador, Nepal y Tanzanía se están poniendo en práctica programas de duración limitada para eliminar las peores formas de trabajo infantil en un plazo de tiempo definido.

En el terreno legal hay otras actividades en marcha. En Kenya se trabaja en la armonización de la legislación laboral y la relativa a la infancia, así como en el desarrollo de una política nacional sobre el trabajo infantil. En Senegal se está procediendo a adaptar la legislación nacional y la normativa laboral a las disposiciones del Convenio núm. 182, a la vez que se refuerzan las leyes internas sobre la explotación sexual y la violencia contra los menores. Tanzanía está revisando y actualizando su legislación laboral. Y también Uganda revisa y enmienda sus normas laborales y leyes para armonizarlas con los Convenios de la OIT núms. 138 y 182.

Un ejemplo del impacto del Convenio núm. 182 llega de Indonesia, donde se ha reducido notablemente una forma particularmente peligrosa de trabajo infantil en Jermals o plataformas pesqueras. En el espacio de unos pocos meses después de haber sido adoptado el Convenio, y antes incluso de haberlo ratificado, Indonesia se ha convertido en uno de los primeros países que han tomado medidas con plazos marcados para acabar con el empleo de niños en tales plataformas pesqueras. A finales de 2001, 1.900 niños que trabajaban en el sector pesquero en zonas elegidas del Norte de Sumatra habrán sido rescatados sistemáticamente de un trabajo peligroso y explotador.

Nepal ofrece otro ejemplo, que tiene que ver con la proscripción del sistema Kamaiya de trabajo forzoso, en el que estaban implicados por un igual niños y adultos. La decisión siguió a compromiso del propio gobierno, anunciado en mayo, de erradicar el trabajo obligatorio de niños en un determinado plazo. La OIT está trabajando con el gobierno para garantizar que esa erradicación sea sostenible.

* Barbados, Belarús, Belice, Botswana, Brasil, Bulgaria, Canadá, República Centroafricana, Chad, Chile, Dinamarca, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Eslovaquia, Estados Unidos, Finlandia, Ghana, Hungría, Indonesia, Irlanda, Islandia, Italia, Jordania, Kuwait, Jamahiriya Árabe Libia, Malasia, Malawi, Malí, Mauricio, México, Namibia, Nicaragua, Níger, Panamá, Papua Nueva Guinea, Portugal, Qatar, Reino Unido, Rwanda, Saint Kitts y Nevis, San Marino, Senegal, Seychelles, Sudáfrica, Suiza, Togo, Túnez, Yemen.