Nuestro impacto, sus historias

Logré escaparme del trabajo infantil y ahora puedo ayudar a otros

En vísperas de la Semana internacional de las personas sordas, presentamos la historia de un hombre sordo de Zambia quien, con la ayuda de la OIT, pudo dejar atrás el trabajo infantil y lograr una gran trayectoria docente en los Estados Unidos.

Reportaje | 21 de septiembre de 2018
LUSAKA, Zambia (OIT Noticias) – Francis Phiri nació en un barrio muy pobre de Lusaka, la capital de Zambia. Junto a sus dos hermanos y dos hermanas, la única aspiración que tenían en la vida era encontrar los medios para subsistir.

A los 12 años, el joven contrajo malaria. Durante el tratamiento, se presentaron algunas complicaciones que le produjeron la pérdida gradual de la audición hasta quedar completamente sordo.

Después, cuando tenía 15 años, sus padres murieron. Está pérdida lo llevó a emprender un camino que lo condujo al trabajo infantil.

Francis Phiri
“Fui a vivir con mi tía en una granja en Nyimba en la provincia oriental de Zambia. Ya entonces, me gustaba mucho estudiar. Sin embargo, mi tía también murió cuando cursaba el segundo año del liceo. Su esposo me mandó a trabajar a una granja. A veces, trabajaba todo el día. Salía de casa a las cinco de la mañana y regresaba cerca de las cuatro de la tarde. A pesar del calor, no me daban nada de comer durante todo el día”, recordó.

Además de sus dificultades, también sufría discriminación por su discapacidad.

“Nadie creía que era capaz de estudiar y tener éxito en la vida porque había perdido la audición. Me trataban de manera diferente que a los otros niños. No era justa la cantidad de trabajo que debía realizar en la casa mientras que mis primos tenían la oportunidad de asistir a la escuela”, explicó.

Después de perder a sus padres y su tía, tuvo que hacer frente a la muerte de su hermano y hermana mayores. “Había perdido a mi familia y mi audición y me di cuenta que mis perspectivas de vida eran cada vez menos”, dijo.

De regreso a la escuela

No obstante, Francis Phiri estaba dispuesto a estudiar y progresar. En junio 2006, asistió a un evento que formaba parte de la campaña “Basta de trabajo infantil” junto a la Asociación de intérpretes de lengua de signos de Zambia. Allí conoció a Maria Theresa Milila de la OIT a quien le contó su historia y le preguntó si la OIT podía financiar los últimos dos años de sus estudios secundarios.

“No podía pagar los gastos escolares. Luego, la OIT me otorgó una beca de estudios completa por dos años y me ayudó a regresar a la escuela de sordos en Munali”.

Un año más tarde, la vida de Francis Phiri cambió cuando conoció a Frank Lester, un profesor estadounidense sordo que trabajaba como voluntario del Cuerpo de Paz. Frank Lester decidió llevar a Francis a Estados Unidos y financiarle sus estudios. Primero estudió en la facultad Ohlone de Fremont, en California, donde se graduó en Educación de sordos. Luego, obtuvo un segundo diploma en el Instituto de Tecnología de Rochester para sordos, en Nueva York.

Después de graduarse, Francis Phiri regresó a California para enseñar el lenguaje de señas en el liceo. Hoy día es un residente permanente de los Estados Unidos y vive en San Francisco con su esposa Kaci.

Defender a los otros

Sin embargo, ahora con 30 años, Francis no ha olvidado sus raíces. Recientemente viajó a Zambia y visitó la Oficina de la OIT en Lusaka. Francis recuerda que la OIT lo ayudó cuando nadie más quería hacerlo.

“La OIT me salvó de pasar el resto de mi vida trabajando en una granja. Si no hubiese salido de esa situación, probablemente no estaría donde me encuentro ahora”.

“Me gustaría ayudar a las comunidades de Zambia para acabar con el trabajo infantil, en particular cuando se trata de niños sordos, con problemas de audición o cualquier otra discapacidad y que están expuestos cada día a una gran vulnerabilidad”, agregó.

Francis Phiri creó su propia ONG para ayudar a los niños sordos de Zambia y colabora con diversas organizaciones.

“Siempre estoy dispuesto a compartir mi experiencia si puede ayudar a otros. Espero algún día poder visitar la sede de la OIT en Ginebra para seguir contando mi historia y contribuir a la lucha contra el trabajo infantil y contra la discriminación a personas con discapacidad”, concluyó Francis Phiri.

“La historia de Francis Phiri es un buen ejemplo que demuestra que, con el apoyo adecuado, es posible mantener a los niños en la escuela y ayudarlos a acceder a oportunidades de empleo para que puedan construir su propia vida, incluso las personas que viven con una discapacidad”, declaró Alexio Musindo, director de la Oficina de la OIT para Zambia, Malawi y Mozambique.

“Agradecemos su colaboración para transmitir nuestro mensaje. Sin duda, buscaremos la forma de seguir ayudándolo en el futuro”.