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Better Work Vietnam desafía el acoso sexual en las fábricas

Dado que el nivel de denuncia de este problema sigue siendo muy bajo en el país, el programa conjunto de la OIT y la Corporación Financiera Internacional (CFI) arroja luz sobre la naturaleza del acoso en el lugar de trabajo y las maneras de enfrentarlo.

Reportaje | 14 de septiembre de 2018
© Better Work
HO CHI MINH City (OIT Noticias) – Emergiendo de un pasado de guerra y de dificultades económicas, hoy día Vietnam es un centro manufacturero mundial que navega con seguridad en el comercio internacional.

Con una de las tasas de crecimiento económico más fuertes de Asia, y aproximadamente la mitad de sus 92 millones de habitantes en edad de trabajar, la expansión del país parece no tener límites.

La transformación social le sigue de cerca. Los foros de discusión en Internet, sitios web y blogs se han convertido en canales que permiten a los jóvenes discutir sobre el cambio social, la orientación sexual y uno de los mayores desafíos del país: el acoso sexual.

Si bien el desarrollo económico ha revolucionado las normas de tres generaciones viviendo bajo el mismo techo, algunos problemas persisten, que se reflejan en proverbios vietnamitas muy conocidos, como: “Las flores existen para ser recolectadas, las mujeres están hechas para ser traicionadas por los hombres.”

Afirmaciones peligrosas que señalan a las mujeres como objetivos naturales y legítimos de atenciones sexuales indeseadas siguen siendo comunes en toda la sociedad, mientras que las víctimas sufren de una cultura de la culpa.

El acoso sexual está difundido

Aunque no se dispone de cifras oficiales sobre el acoso sexual en el ámbito laboral en Vietnam, según una encuesta realizada por la oficina de la OIT en el país en 2015, hasta el 17 por ciento de los 150 trabajadores entrevistados, en la mitad de su carrera profesional, declararon que a ellos o a alguien conocido en el lugar de trabajo le habían sido pedidos “favores sexuales por un superior a cambio de alguna ventaja profesional”.

CARE, una organización internacional que trabaja para poner fin a la violencia basada en el género en Hanoi, afirma que el 78 por ciento de las víctimas de acoso sexual en el trabajo son mujeres.

Llamadas telefónicas obscenas, mensajes pornográficos, comentarios sexuales, atención sexual no deseada, miradas insistentes, propuestas directas para hacer sexo en el trabajo o fuera, y el acecho son algunas de las formas en que las trabajadoras son acosadas constantemente.

El sector de la confección no es una excepción.

Los fabricantes locales y extranjeros hacen grandes inversiones en la industria textil local, el segundo más grande exportador hacia Estados Unidos, después de China. Gracias a su sólida reputación de eficiencia, unas 6.000 fábricas de Vietnam cuentan con sistemas de producción consolidados y un personal con muy buen rendimiento.

Pero, en este sector de cerca de 3,5 millones de trabajadores en su mayoría mujeres, donde pocas de ellas ocupan cargos directivos, las quejas de acoso sexual siguen siendo raras.

Un estudio sobre acoso sexual en el lugar de trabajo realizado por el Ministerio de Trabajo, Inválidos y Asuntos Sociales de Vietnam y la OIT constató que el miedo a las represalias impide que las víctimas hablen abiertamente, menos aún que denuncien los casos de manera oficial.

“Nuestro equipo escucha muchas historias durante la formación que impartimos en las fábricas, pero los trabajadores tienen miedo de denunciarlas”, explicó David Williams, responsable técnico de Better Work Vietnam. “Las mujeres desconocen sus derechos y los procedimientos que tienen que seguir para que sus casos sean abordados.”

Desde su creación, Better Work Vietnam ha abarcado más de 530 fábricas con una fuerza de trabajo de 738.000 trabajadores, más de una cuarta parte del total de la industria. El ochenta por ciento de los trabajadores son mujeres. Si bien la mayoría de las fábricas que trabajan con Better Work disponen de políticas y procedimientos sobre el acoso sexual, con frecuencia se quedan en el papel, mientras que los trabajadores, hasta los directivos de alto nivel, ignoran su existencia.

Una definición jurídica vaga del acoso sexual complica aún más la cuestión. A fin de darles a los empleadores una oportunidad para comprender mejor el problema y aplicar más políticas prácticas, la OIT y otras instituciones internacionales están ejerciendo presión para que se defina de manera más precisa en el Código de Trabajo.

Directrices en el lugar del trabajo

“Better Work Vietnam, junto a otros programas de la OIT y nuestros socios nacionales, elaboró unas directrices en el lugar de trabajo sobre acoso sexual dirigidas a los empleadores”, explicó Nguyen Hong Ha, director del programa Better Work Vietnam. “Lo que necesitamos ahora es trabajar con las fábricas a fin de convertir estas directrices en políticas prácticas y acciones concretas y, a la vez, empoderar a los trabajadores para que conozcan sus derechos y hagan escuchar su voz si son víctimas de acoso.”

Better Work recientemente ha encontrado un número de casos de acoso en los cuales los colegas superiores eran los abusadores, un fenómeno que según estudios internacionales es común en el sector.

En una fábrica, una trabajadora acusó a su supervisor de producción de haberla tocado y de hacerle comentarios inapropiados.

Ella, con una actitud poco habitual, decidió dar seguimiento a la cuestión con el departamento de recursos humanos y el sindicato de la fábrica. Al final, a la trabajadora la cambiaron de sección, mientras que el transgresor conservó su puesto y quedó impune. Poco después, otra trabajadora fue su víctima, pero ella temiendo que le negaran su solicitud de vacaciones anuales o un mal informe de su trabajo, no presentó la queja.

En otro caso, un supervisor aprovechó el turno de noche para tocar a las compañeras. Tras la queja de diversas trabajadoras, la dirección de la fábrica despidió al supervisor.

El programa, basándose en algunos de estos ejemplos, realizó una animación informativa de tres minutos, una serie de carteles fáciles de comprender para las paredes de las fábricas, y elaboró un curso sobre prevención del acoso sexual abierto a todas las fábricas.

Pero “los participantes por lo general son supervisores o personal de recursos humanos y responsables de la conformidad”, señaló David Williams. “No asisten muchos trabajadores o altos directivos. Hay un vacío que tenemos que llenar si queremos cambiar las actitudes en toda la fábrica.”

Uno de los participantes al curso, un responsable de recursos humanos en una fábrica de Ho Chi Minh City socia de Better Work, dijo que el curso le había enseñado a comportarse de manera apropiada con las personas que lo rodean, una lección que comenzó a compartir con sus compañeros.

En la misma fábrica, que emplea a 1.028 trabajadores, un trabajador dijo que la formación lo ayudó a comprender mejor la magnitud del problema.

“Ahora me siento más preparado para hacer frente a los casos si ocurren en mi fábrica”, señaló. “Me di cuenta que a veces, sin querer, nuestras bromas pueden ser consideradas una forma de acoso sexual. Soy mucho más consciente de lo que es una conducta apropiada.”

Better Work, una iniciativa conjunta de la Organización Internacional del Trabajo y la Corporación Financiera Internacional, miembro del Grupo del Banco Mundial, lanzó en enero de 2018 una estrategia mundial para la igualdad de género, de cinco años, a fin de empoderar a las mujeres, reducir el acoso sexual y eliminar la diferencia de retribución entre hombres y mujeres en la industria mundial de la confección.

La nueva estrategia tiene el objetivo de promover el empoderamiento económico de las mujeres a través de iniciativas específicas en las fábricas de la confección, y gracias al fortalecimiento de las políticas y prácticas a nivel nacional, regional e internacional.