Día Mundial contra la Trata de Personas

Jordania: los trabajadores migrantes encuentran formas de acceder a la justicia

En Jordania, la combinación de procedimientos eficaces de presentación de quejas y de la acción realizada por un Centro de Trabajadores a la vanguardia contribuye a poner fin a la explotación laboral de los trabajadores migrantes.

Reportaje | 30 de julio de 2018

AMMAN (OIT Noticias) – El Centro de Trabajadores Al Hassan en Jordania es un lugar seguro para los miles de los migrantes que trabajan en el sector de la confección en la zona industrial circundante, algunos de los cuales pueden ser muy vulnerables a los abusos.

Creado en 2013 por los empleadores y los sindicatos de la industria textil, el Gobierno de Jordania y la Organización Internacional del Trabajo, el Centro ofrece una serie de servicios, incluidos el asesoramiento jurídico, la formación profesional y la orientación psicológica.

Para un grupo de 100 trabajadores migrantes provenientes de Asia Meridional para trabajar en una pequeña fábrica de la confección en la zona industrial, el Centro de Trabajadores fue también el lugar que los ayudó a liberarse de la esclavitud moderna.

Su empleador, violando la ley jordana y las normas internacional del trabajo, les había confiscado sus pasaportes cuando llegaron y nunca obtuvieron los permisos de trabajo ni de residencia, como requerido por las autoridades.

Esto significaba que los migrantes trabajaban ilegalmente. Cuando las autoridades lo descubrieron, les impusieron una multa de más de dos dólares al día. Ellos tenían que pagar esa cifra antes de que pudiesen trabajar en cualquier otro lugar o regresar a su país de origen, Atrapados en este limbo y con una deuda que aumentaba día tras día, su desesperación también creció.

El acceso a la justicia

La OIT estima que, en el mundo, 150 millones de trabajadores migrantes son vulnerables a los abusos y la explotación por parte de los empleadores, los intermediarios y otros, y algunos terminan en situaciones de trabajo forzoso. Las diferencias culturales, las barreras lingüísticas y la falta de dinero hacen que muchos de ellos se sientan ciudadanos de segunda clase. Con frecuencia las leyes y la protección de las que se benefician los ciudadanos no los incluyen.

La mayoría de los migrantes que son víctimas de abusos no acuden a los tribunales porque los procesos legales con frecuencia son largos y complicados. Sin embargo el Centro de Trabajadores Al Hassan ayudó a los trabajadores migrantes del sur de Asia a encontrar un camino alternativo a la justicia.

Dado que los trabajadores se habían afiliado al sindicato de trabajadores de la confección de Jordania cuando llegaron al país, estaban cubiertos por un convenio colectivo sectorial que incluye una cláusula de procedimiento de reclamación. Junto a un representante del sindicato, miembro del personal, el Centro de Trabajadores desempeñó un papel determinante, en representación de los trabajadores, estimulándolos a ejercer sus derechos y beneficiarse del convenio colectivo, e impulsando el proceso hasta su conclusión.

Además, el personal del Centro se puso en contacto con el Ministerio de Trabajo y al cabo de un tiempo cerró la fábrica. Los trabajadores no tuvieron que pagar la multa y le ofrecieron la posibilidad de trabajar en otra fábrica o de regresar a su país de origen, sin costo alguno. La unidad anti trata del gobierno presentó una demanda judicial contra el dueño de la fábrica, con la acusa de trata de seres humanos. El caso sigue pendiente en los tribunales.

“Los procedimientos de reclamación eficaces puede ofrecer a los trabajadores migrantes una vía de acceso adicional a la justicia y un camino más rápido a la reparación. La indemnización puede ser particularmente veloz cuando un representante sindical, que cuenta con la confianza y el respeto de los trabajadores y de la dirección, representa a los trabajadores en el proceso”, explicó Phillip Fishman, Consejero técnico principal del Servicio de Principios y derechos fundamentales en el trabajo de la OIT.

“Esto es especialmente importante porque aún en los países que disponen de las leyes y las protecciones apropiadas, los procesos jurídicos son con frecuencia lentos y complicados. Muchos migrantes temen que su caso demorará años antes de ser examinado por un tribunal y que tienen pocas probabilidades de ganar. Existen también consideraciones prácticas, por ejemplo, cómo encontrar dinero para los alimentos y la vivienda mientras se libra una batalla legal”, agregó.

Este año, abrirá el segundo Centro de los Trabajadores en otra zona industrial de Jordania. Además, la OIT está considerando reproducir este modelo en otros países.

El Protocolo sobre trabajo forzoso

El acceso a la justicia es uno de los cinco puntales del Protocolo sobre trabajo forzoso de la OIT.

Los países que lo han ratificado se comprometen a:
  • Adoptar medidas eficaces para identificar, liberar y proteger a las víctimas y permitir su recuperación y readaptación
  • Garantizar que las víctimas tengan un acceso efectivo a acciones jurídicas y de reparación apropiadas y eficaces, tales como una indemnización, independientemente de su situación jurídica o de que se encuentren o no en el país.
  • Velar para que no sean impuestas sanciones a las víctimas por su participación en actividades ilícitas que se han visto obligadas a cometer mientras estaban en situación de trabajo forzoso.