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“Hoy día, tengo mi propio negocio y sé cómo protegerme de la infección por el VIH”

En Tanzania, un proyecto de la OIT ayuda a las mujeres a conquistar su independencia económica y al mismo tiempo les ofrece formación sobre prevención del VIH.

Reportaje | 23 de julio de 2018
KYELA, Tanzania (OIT Noticias) – A los 18 años, apenas terminada la escuela secundaria, Angel Banda ya sabía lo que no quería. Ella había visto a muchas de sus compañeras de clase establecer relaciones con hombres mayores, que podían pagar sus gastos de vivienda o su matrícula escolar, o simplemente darles la sensación de seguridad y estabilidad. Un gran número de estas relaciones exponen a las muchachas a un alto riesgo de violencia e infecciones, como la del VIH.

Sin embargo, Banda no se veía a sí misma trabajando como criada de un hombre que podría hacerle propuestas sexuales. De hecho, no quería depender de un hombre para nada.

¿Pero qué otra cosa podía hacer? Su aldea natal le ofrecía pocas opciones, así que se mudó a Kyela, un distrito a cerca de 500 kilómetros de distancia al extremo sur de Tanzania. Quizás allí, podría perseguir su sueño de ser una peluquera.

“Daba vueltas como cualquier otra muchacha que ha perdido su rumbo”, recuerda Angel Banda.

Fue entonces cuando se enteró de una formación dirigida al empoderamiento de la mujer organizada por el programa Inicie y mejore su negocio de la OIT y Jhpiego, una organización de salud sin fines de lucro.

Hoy día, tengo mi propio negocio, conozco mi estado de salud y sé cómo protegerme de la infección por el VIH."

Angel Banda
Algunas semanas más tarde, se inscribió en un programa de formación sobre iniciativa empresarial y prevención del VIH y el SIDA. Allí perfeccionó sus capacidades y conocimientos empresariales y de comercialización, gestión financiera, cuestiones de género y técnicas eficaces de comunicación. Al mismo tiempo, aprendió sobre prevención del VIH y violencia de género.

Angel Banda se asoció con otras mujeres de su edad para constituir un grupo de ahorro y empezar a asumir el control económico de su vida. Todas las semanas, cada miembro contribuía con 1.000 chelines, cerca de 50 centavos de dólar.

La formación le permitió comprender que deseaba convertirse en una emprendedora. Fortalecida con sus nuevos conocimientos comerciales, Angel además se benefició de un préstamo rotatorio de la OIT, que obtuvo en el marco de la iniciativa Fondo de desarrollo para los jóvenes y las mujeres, un programa gubernamental dirigido a ayudar a los jóvenes, las mujeres y las personas con discapacidad.

Gracias a esto, logró abrir su propia peluquería en la aldea y ahora vive de manera independiente en Kyela.

“Hoy día, tengo mi propio negocio, conozco mi estado de salud y sé cómo protegerme de la infección por el VIH. Soy capaz de administrar mi empresa. Esto ha sido posible gracias a la formación que recibí”, declaró.

35.000 beneficiarias

“Al igual que Angel Banda, más de 35.000 mujeres en tres regiones de Tanzania han recibido formación en empoderamiento económico y el VIH y el SIDA para asumir el control de sus vidas. Esto es el resultado de una acción combinada del Programa VIH y SIDA de la OIT, en el marco del Programa común de las Naciones Unidas sobre el empleo juvenil financiado por Suecia y otros socios”, explicó Getrude Sima, Coordinadora nacional de la OIT del proyecto para el VIH y el SIDA en el trabajo en Tanzania.

Getrude Sima considera que un proyecto de este tipo sobre el empoderamiento económico de las mujeres, asociado a la prevención del VIH, tiene todo el potencial de ser replicado en otras regiones del país.

Así como en muchos otros países de África Subsahariana, en Tanzania un gran número de jóvenes tienen dificultades para acceder a los servicios de salud, una situación que con frecuencia es exacerbada por las malas condiciones sociales y económicas.

Según la Encuesta 2016-2017 de indicadores del VIH en Tanzania, sólo 52,2 por ciento de las personas que viven con el VIH entre 15 y 64 años en el país conocen su estado serológico positivo. Tanzania lanzó recientemente una campaña nacional de pruebas del VIH, que durará seis meses, dirigida a estimular a todos los ciudadanos – sobre todo los hombres y los jóvenes – a realizar una prueba y comenzar el tratamiento lo antes posible si resultan VIH positivos.

“La OIT contribuirá con esta iniciativa nacional de detección del VIH al promover las pruebas del VIH entre los trabajadores difíciles de alcanzar en la economía informal, los trabajadores itinerantes y migrantes, en el marco de su programa VCT@WORK”, concluyó Getrude Sima.

La OIT promueve el asesoramiento y las pruebas voluntarias a través de su iniciativa VCT@WORK con el fin de permitir que los trabajadores hagan una prueba precoz, conozcan su estatus serológico y comiencen el tratamiento a tiempo, si es necesario. Esta iniciativa es especialmente útil porque el último informe de la OIT – El impacto del VIH y el SIDA en el mundo del trabajo: Estimaciones mundiales – mostró que la mortalidad más alta de los trabajadores a causa del sida concierne a los que tienen entre los 30 y 39 años, cuando su productividad es más alta.