Día Mundial de los Refugiados

Las mujeres sirias y jordanas gustan el dulce sabor del éxito gracias a un proyecto de formación y empleo

La flexibilidad de los horarios de trabajo es una de las medidas que pueden contribuir a impulsar el empleo de las mujeres sirias y jordanas en el sector de la confitería.

Reportaje | 30 de mayo de 2017
IRBID, Jordania (OIT Noticias) – Hannah, para escapar del conflicto en Siria, se fue a vivir a la Irbid, una ciudad al norte de Jordania en 2014.

Desde entonces, esta refugiada madre de un hijo, ha tenido que luchar para subsistir. Hace poco, Hannah comenzó a trabajar en una empresa, propiedad de un sirio, decorando y empaquetando dulces. Este trabajo la ayuda a pagar el alquiler y otros gastos.

“Antes de trabajar aquí, no había tenido ningún empleo”, afirmó Hannah. “Nuestra situación era muy difícil, así que tuve que trabajar para mantener a mi familia.”

Su trabajo forma parte de una iniciativa piloto de la OIT que ofrece a Hannah y a otras mujeres la oportunidad de adquirir nuevas competencias y ganar el tan necesario ingreso para mantener a sus familias.

Jordania ha recibido a unos 1.266 millones de sirios, de los cuales 657.000 están registrados como refugiados en el ACNUR. La gran mayoría vive fuera de los campos de refugiados, en las zonas urbanas.

Con la adopción del Pacto de Jordania en 2016, el gobierno aceptó admitir a un cierto número de sirios en el mercado de trabajo, a cambio de un mejor acceso al mercado europeo, mayores inversiones y créditos blandos.

Sin embargo, una reciente investigación de la OIT constató que, a pesar de las medidas adoptadas por el gobierno, el número de mujeres en el mercado de trabajo sigue siendo muy bajo. Para algunas mujeres, las responsabilidades familiares les dificultan abandonar el hogar durante muchas horas, mientras que otras no tienen las competencias requeridas por los empleadores.


“A través de conversaciones con grupos de mujeres jordanas y sirias, constatamos que las mujeres de ambas comunidades enfrentan desafíos similares que les dificultan el acceso al mercado de trabajo”, declaró Maha Kattaa, Coordinadora de la OIT para la Respuesta a la crisis de los refugiados sirios en Jordania.

“Es importante tratar de mejorar la tasa de participación femenina en la fuerza de trabajo a través de empleos que puedan ser atractivos para ellas, así como a través de programas de formación”, agregó Maha Kattaa. “Le preguntamos a las mujeres qué competencias les gustaría adquirir, y la mayoría expresó interés por la preparación de dulces.”

En consecuencia, la OIT se asoció con la pastelería Obido en Irbid a fin de formar a 33 mujeres jordanas y sirias en la preparación, decoración y embalaje de dulces.

“La OIT nos explicó que muchas mujeres no tenían ninguna experiencia o formación pero estaban interesadas en trabajar en nuestra actividad”, declaró el propietario de la tienda, Mazen Obido, sirio él también, quien fue a vivir a Jordania un año después que estalló el conflicto, y progresivamente ha creado una cadena de cinco tiendas. “Aceptamos formar a las mujeres gratuitamente, para ayudarlas a ser trabajadoras productivas en el futuro.”

La formación en el trabajo, que tuvo lugar en la cocina ubicada detrás de la tienda, duró dos meses y medio, e incluyó sesiones sobre la comercialización de los productos.

“Aprendí a preparar Basbousa y Lenza (pasteles típicos del Oriente Medio), también a presentar las magdalenas. Aprendí muchas cosas interesantes aquí”, afirmó Um Yazan, jordana. “Quiero ayudar a mi esposo. Tenemos hijos y la vida es cara.”

Las mujeres participarán además en un programa de aprendizaje en línea de la OIT dirigido a los refugiados sirios en Jordania que explica los derechos y responsabilidades en el marco de la ley del trabajo del país.

Horarios de trabajo flexibles

Después de la formación, Obido ofreció a algunas mujeres la oportunidad de trabajar en su empresa empaquetando los dulces. Sin embargo, no fue fácil convencerlas a aceptar un trabajo fuera del hogar.

“La mayoría de las mujeres manifestaron dudas sobre el horario de trabajo prolongado debido a sus responsabilidades familiares”, explicó Maha Kattaa. “Por lo tanto, le sugerimos al empleador que implementara la reglamentación sobre la flexibilidad del horario de trabajo adoptada hace poco en Jordania.”

La nueva norma reduce la duración del trabajo para quienes tienen responsabilidades familiares, como las mujeres que tienen niños pequeños.

“Trabajo aquí cinco horas al día en la tarde”, explicó Hannah. “Estoy segura que hay otros empleos en otras partes, pero el ambiente de trabajo aquí es agradable y seguro. Somos como una familia y más.”

Mariam Ramadan, siria, es la única que mantiene económicamente a su familia. Con dos hijas muy pequeñas a su cargo, ella dijo que prefería trabajar en su hogar. Después de terminar la formación, Mariam Ramadan comenzó a vender sus dulces hechos en casa a sus vecinos y amigos. Pero sus principales clientes son los jóvenes que estudian en una universidad cercana.

“Participé en la formación con muy buenos resultados”, dijo Mariam Ramadan. “Actualmente, preparo dulces en mi casa. Las personas me conocen y conocen la calidad de mis productos. Gracias a mi trabajo, hoy día puedo garantizar un ingreso para mi familia.”

La OIT busca extender su programa piloto a través de asociaciones con empleadores en otros sectores para formar y emplear a más mujeres.

Estos esfuerzos forman parte de una respuesta más amplia de la OIT a la crisis de refugiados sirios en Jordania, dirigida a los jordanos y a los sirios. Estas iniciativas consisten en abogar ante el gobierno para facilitar el acceso de los refugiados sirios al trabajo y a los medios de vida otorgándoles el permiso de trabajo en determinados sectores, en conformidad con la reglamentación del trabajo de Jordania. La OIT además ha realizado campañas de sensibilización dirigidas a las mujeres sirias empleadas en el sector agrícola para convencerlas a incorporarse legalmente al mercado laboral al obtener el permiso de trabajo.