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En Zimbabue, las empresarias luchan por lograr un futuro mejor

Una nueva generación de empresarias africanas está surgiendo en todo el continente. En Zimbabue, un proyecto de la OIT mejora las condiciones de vida de las mujeres y de sus familias en las zonas rurales a través de la promoción de la iniciativa empresarial.

Reportaje | 19 de abril de 2017
Harare (OIT Noticias) – El futuro luce más brillante para Mary Tarudana, del distrito Nyanga en la provincia oriental de Manicaland.

Ella pasó de ser considerada con lástima en su comunidad, y se ha convertido en una empresaria exitosa, admirada por todos. Compró un pequeño ganado, puede pagar los estudios de sus hijos sin tener que pedir dinero prestado y en su casa le instalaron electricidad.

Mary Tarudana es una de las beneficiarias del Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre igualdad de género. Ella recibió ayuda de una parte del proyecto patrocinada por la OIT y financiada por el Gobierno de Suecia.

Cuando inició el proyecto en 2014, Tarudana, que proviene de una familia muy pobre, fue seleccionada para participar. Si bien su familia se las arreglaba para ganarse la vida a duras penas, ella no podía ofrecerles a sus hijos y a su esposo la vida que ella pensaba se merecían. Su familia se había atrasado con el pago de la matrícula escolar y además debía dinero a la comunidad.

La cosecha de cebolla de María Tarudana
Junto a otras 60 mujeres, Tarudana participó en un curso de formación de dos semanas sobre producción hortícola (papas, judías y cebollas). Aprendió a reconocer los tipos de suelo, las principales enfermedades que afectan los cultivos, a cosechar y almacenar los productos, y a usar los fertilizantes adecuados. El curso comprendía un componente de igualdad de género para ayudar a las mujeres a sentirse más respetadas en sus comunidades.

Tarudana comenzó a cultivar cebollas y con su primera cosecha pudo cancelar sus deudas. Ahora, una nueva vida en la cual ella contaría con el dinero suficiente para mantener a su familia era posible.

Después de la primera cosecha, Tarudana invirtió parte de las ganancias para comprar una cantidad mayor de semillas de cebolla e incrementar su producción. A partir del segundo cultivo, cosechó más de 4.000 kg de cebollas, con un precio de mercado de 5$ el saco de 22 kg. Ella obtuvo ganancias por 1.100 $, que utilizó en gran parte para satisfacer las necesidades de su familia.

Este nuevo ingreso le permitió beneficiarse de un proyecto de electrificación rural y tener corriente eléctrica en su casa.

“Ahora cuando dejo la sede del proyecto, que es mi lugar de trabajo, sé que no tengo que preocuparme de buscar leña para encender el fuego. Puedo llegar a mi casa y simplemente encender el interruptor”, declaró orgullosa.

290 personas se han beneficiado directamente del proyecto, mientras que ha tenido un impacto positivo sobre 2.400 personas"

Hopolang Phororo, Directora de la Oficina de la OIT para Zimbabue y Namibia

Esto también tuvo efectos positivos para su hija. “Ella ya no tiene que ir sola a recoger leña en lugares aislados de las zonas boscosas, lo cual es mejor para su seguridad. Además ese tiempo ahora lo puede utilizar para hacer sus deberes escolares”, agregó.

Además, todos sus hijos pueden leer sus libros escolares sin tener que forzar la vista con la luz de las velas.

Tarudana también señaló que tener electricidad en casa ha contribuido a reducir las influencias negativas sobre sus hijos.

De la agricultura de subsistencia a la iniciativa empresarial

“Sabía que mis hijos algunas veces pasaban por las tiendas o se asomaban a los bares que tienen televisión. Una de mis mayores preocupaciones era que se sintieran a gusto en ese ambiente y entonces estar expuestos a abusos. Ahora, estoy pensando en comprar un televisor para mi familia y así reducir los riesgos”.

La participación en el proyecto le ofreció a Tarudana oportunidades que ella nunca había imaginado. La familia ya no depende del cultivo de subsistencia o del dinero ganado haciendo trabajo ocasional en el vecindario.

“Un total de 290 personas se han beneficiado directamente del proyecto, mientras que ha tenido un impacto positivo sobre 2.400 personas en los cinco distritos de Gutu, Chivi, Murewa, Mutoko y Nyanga”, declaró Hopolang Phororo, Directora de la Oficina de la OIT para Zimbabue y Namibia.

“La OIT está implementando el tercer pilar del proyecto, centrado en el empoderamiento económico de la mujer y la creación de mejores condiciones de trabajo y de vida para las comunidades. Este es un componente esencial para alcanzar el objetivo general de promover el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género en Zimbabue”, concluyó.