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Regreso a las aulas: En Kirguistán comienzan clases de recuperación para niños que trabajan

Se inician las tres clases de recuperación para niños y niñas que trabajan y que interrumpieron o abandonaron los estudios en la escuela secundaria núm. 94 en Bishkek, capital de Kirguistán.

Reportaje | 8 de octubre de 2016
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BISHKEK (OIT Noticias) – Las clases nocturnas de recuperación, equivalentes al curso octavo y décimo, ofrecen a miles de niños del país de Asia Central la posibilidad de retomar los estudios y completar la educación. Las clases se desarrollan en un proceso de escolarización formal con programas de estudio normalizados y certificados de estudios.

Según la Segunda Encuesta de Trabajo Infantil de Kirguistán realizada por la Comisión Nacional de Estadísticas en 2014 con la asistencia técnica y financiera de la OIT, de una cifra estimada de 580.565 niños ocupados, 414.246 (el 71,4 por ciento) ejercen el trabajo infantil. En la inmensa mayoría de los casos (el 95%) se trata de trabajadores familiares no remunerados, y casi uno de cada tres niños de entre 7 y 13 años de edad combina la escolarización con el trabajo infantil. No obstante, a muchos de estos niños les resulta imposible trabajar e ir al colegio, así que privilegian el trabajo a la enseñanza. La encuesta reveló que 28.364 niños en edades comprendidas entre los 7 y los 17 años de edad han dejado de estudiar, y que el 89,3% de ellos tienen entre 16 y 17 años.

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“Lo más importante es que las clases se financian totalmente con cargo al presupuesto local y hoy se enmarcan en el sistema de educación formal”, dijo Amina Kurbanova, coordinadora nacional de proyectos a cargo del Proyecto Combatir el trabajo infantil en Asia Central – Un compromiso en acción (PROACT-CAR Fase III). “Otras clases de recuperación similares financiadas con cargo al presupuesto local ya se imparten en la Municipalidad de Kara-Suu, al sur de Kirguistán. Ahora estamos ante el inicio de un proceso de alcance nacional.”

Al inicio de las clases de recuperación le precedieron tres años de intensos preparativos. Las clases se sometieron a prueba a modo experimental en el marco del proyecto PROACT CAR de la OIT y de Project One, de las Naciones Unidas). Al mismo tiempo, se hicieron esfuerzos tanto para armonizar la legislación, capacitar al personal docente y a los especialistas en enseñanza, como para sensibilizar y movilizar a las autoridades gubernamentales y al público. Kirguistán cuenta con un Sistema de Vigilancia del Trabajo Infantil, que ayuda a detectar a los niños que trabajan y a remitir a las clases de recuperación a quien lo necesita.

“Queda mucho por hacer para conseguir la operatividad total y efectiva del sistema a escala nacional, pero estos acontecimientos indican que el país ha adoptado un planteamiento sistémico para ocuparse del trabajo infantil”, dijo Snezhi Bedalli, Responsable para Europa, Asia Central y los Estados Árabes, Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, OIT Ginebra. “La OIT seguirá trabajando con los mandantes de Kirguisa para reintegrar a la escolarización a los niños y niñas de familias socialmente vulnerables que están trabajando. Las clases de recuperación que han comenzado en Kirguistán ofrecen a estos niños la posibilidad de un futuro digno.”