Cooperativas

Las cooperativas entran en la economía del cuidado

Una entrevista a Lenore Matthew de la Unidad de Cooperativas (COOP) y del Servicio de género, igualdad y diversidad (GED) de la OIT, quien presentó un nuevo estudio que muestra cómo las cooperativas se están dedicando cada vez más a proporcionar cuidado a las personas mayores, las personas con discapacidad y los niños.

Reportaje | 26 de octubre de 2015
(left) Claudia Fiaschi, Vice-President, Coopermondo and Confcooperative, with Lenore Matthew, ILO’s Cooperatives Unit (right)
1) Las cooperativas cada vez más se dedican a los servicios de cuidado, ¿es una tendencia mundial?

La iniciativa de la OIT a la cual participo consiste en trazar un mapa mundial de los cuidados suministrados por las cooperativas. Contribuí en las fases de investigación del proyecto, que implicó un análisis de las publicaciones existentes, una encuesta en línea y entrevistas a a actores y especialistas en la materia. Esta investigación sustentará los próximos pasos: la difusión y una serie de iniciativas políticas y programas en los países piloto.

El objetivo de esta cartografía mundial es identificar las manera en que las cooperativas suministran servicios de cuidado en todo el mundo, y comprender el papel y el potencial de las cooperativas en calidad de empleadores en la economía del cuidado. Conversamos con más de 210 especialistas y partes interesadas del movimiento de las cooperativas y del sector del cuidado, y constatamos que la participación de las cooperativas en este sector está creciendo a nivel mundial y que además lo están haciendo de maneras innovadoras desde el punto de vista social y organizativo. Si bien las cooperativas en sectores como la agricultura, la finanza y la vivienda son más conocidas, observamos que las cooperativas están cobrando cada vez mayor importancia en el sector del cuidado para responder a las necesidades de grupos específicos de la población como los ancianos, las personas con discapacidad y los niños.

En algunos casos, las cooperativas trabajan en colaboración con, o como parte de, cooperativas consolidadas. Por ejemplo, las cooperativas de viviendas introducen nuevos servicios como las guarderías infantiles para satisfacer las necesidades de sus miembros. Los participantes en el estudio pusieron de manifiesto que, gracias a su naturaleza democrática e inclusiva, las cooperativas suministran cuidados de una manera diferente, centrada en la interdependencia, en vez que en la dependencia.

2) ¿Porqué y cuándo sucedió esto?

Esta cuestión tiene diversos niveles, las razones son múltiples. Una es la austeridad, o la retirada del Estado del bienestar en el sector de los servicios públicos de cuidado. En Italia, las cooperativas en el sector del cuidado fueron creadas tan pronto como en los años 1970, cuando las cooperativas comenzaron a llenar el vacío, debido a la falta de recursos públicos invertidos en este ámbito.

Otra razón es la inaccesibilidad, los costos elevados o simplemente la ausencia de otras ofertas por parte del sector privado.

De manera que, en muchos casos, las cooperativas son creadas como un tercera vía que se abre camino en el vacío que dejan los sectores privado y público.

La evolución de las características demográficas y de la población también desempeña un papel importante. El crecimiento rápido y sin precedentes de la población de edad avanzada en casi todas las regiones del mundo es un factor, así como lo son otros como el incremento de las enfermedades no transmisibles. En definitiva, las necesidades de cuidado y las maneras de suministrarlo han cambiado de manera drástica y seguirán cambiando a lo largo de las próximas décadas. Todo esto requiere maneras innovadoras para hacer frente a las nuevas necesidades en materia de cuidado.

3) ¿Cuál es la participación de las cooperativas en la economía del cuidado?

Creo que aún no podemos evaluar el lugar exacto que ocupan las cooperativas en la economía del cuidado, pero las respuestas de nuestra encuesta indican que está creciendo y que tienen un gran potencial. Treinta y siete por ciento de las personas encuestadas respondieron que el número de cooperativas que proporcionan cuidado aumentó a lo largo de la última década y 40 por ciento estima que el número de personas que se benefician de los servicios de cuidado de las cooperativas aumentó durante el mismo período.

Estos son buenos indicadores. Pero, como señalaron muchos de nuestros entrevistados, son necesarios más datos y de mejor calidad para avanzar. Necesitamos estudios de caso cualitativos y de hechos concretos, como la contribución económica de las cooperativas de cuidado a la creación de empleo y a la economía. Estos datos son decisivos para mostrar a los patrocinadores, a los gobiernos y otras partes interesadas porqué deberían invertir en este ámbito. En la OIT, está en curso otra iniciativa que trabaja con los Estados miembros y con el movimiento de cooperativas para mejorar los sistemas de recolección de datos y de análisis sobre cooperativas, en el marco de una resolución adoptada en la 19.a Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo en 2013.

Italia está a la vanguardia en el suministro de cuidado a través de las cooperativas y posee un sistema avanzado de recolección de datos. Claudia Fiaschi, vicepresidente de Coopermondo y Confcooperative, presentó en la OIT la experiencia de las cooperativas del sector del cuidado en Italia. Ella explicó que GM, que cuenta con 840 socios y es el mayor consorcio de empresas y cooperativas en Italia, beneficia a 700.000 usuarios, emplea a 41.400 trabajadores y cuentan con 15.850 voluntarios. Su facturación anual es de 1.300 millones de dólares.

4) Esto nos sugiere la próxima pregunta: ¿Cuál es el valor añadido de las cooperativas que suministran servicios de cuidado?

El valor añadido es doble, ya que beneficia tanto a los trabajadores de las cooperativas como a las personas que reciben los servicios de cuidado.

A nivel mundial, el personal del cuidado está compuesto en su mayoría por mujeres. Muchas tienen empleos informales, y muchas otras son trabajadoras migrantes. Estos grupos son especialmente vulnerables a la explotación y a la exclusión del mercado laboral. Además, con frecuencia, la prestación de cuidados no se rige por un contrato, sobre todo en los trabajadores que tienen un empleo informal. Aún cuando los contratos existen, no siempre son respetados.

Los participantes a este estudio de la OIT indicaron que las cooperativas están ayudando a hacer frente a estos problemas de diversas maneras. Por ejemplo, muchas cooperativas emplean a sus trabajadores con contratos que establecen detalladamente los términos y condiciones. Señalaron además que las cooperativas ofrecen a sus trabajadores mejores salarios y prestaciones de maternidad y enfermedad.

En todo el sector del cuidado, el poder de negociación del personal es muy débil, sobre todo para las mujeres, los que tienen un empleo informal, los migrantes y la situación es aún peor para los que trabajan, y muchas veces viven, en el domicilio del empleador.

Las personas entrevistadas y las encuestadas explicaron que formar parte de una cooperativa fortalece ese poder de negociación de los trabajadores. Como miembro de una cooperativa, los trabajadores del sector pueden defender sus derechos respaldados por el poder de la cooperativa. Esto tiene un impacto positivo sobre los salarios, las condiciones de empleo, la seguridad en el lugar de trabajo y las condiciones de trabajo.

Además de todos estos beneficios, constatamos un potencial para las cooperativas de cuidado de ser empleadoras de otros grupos excluidos del mercado laboral. Según Claudia Fiaschi, en Italia, hasta 30 por ciento de los trabajadores de las llamadas cooperativas tipo B, cuya prioridad es contratar a personas de grupos desfavorecidos, son ex prisioneros, migrantes y personas con discapacidad.

Las personas que se benefician de los servicios de cuidado suministrados por las cooperativas, también reciben un valor añadido. Las cooperativas favorecen el desarrollo profesional de los trabajadores y de sus servicios, a través de la formación y la certificación. Cuando se considera llevar a un trabajador del cuidado al hogar, el hecho de que posea una certificación y esté asociado a una empresa registrada contribuye a que la persona que recibe los cuidados se beneficie de la atención de un cuidador formado y capacitado en su trabajo.

De manera que el valor añadido de las cooperativas opera en ambos sentidos: para el personal de cuidado y para las personas que lo reciben. De este modo, las cooperativas tienen un potencial considerable para ayudar a llenar un gran vacío que fue puesto en evidencia en otro estudio reciente de la OIT: más de la mitad de la población mundial de 65 años o más, es decir 300 millones de personas, está excluida de los tan necesarios cuidados de larga duración.

De cara al futuro, el potencial de creación de empleo en el sector del cuidado es enorme. Pero la falta de oportunidades de trabajo decente es un desafío que debe ser abordado. En Estados Unidos, por ejemplo, la asistencia domiciliaria es el sector que registra el crecimiento más rápido del país, pero su personal está entre los peores remunerados (ver el Departamento de Estadísticas Laborales de Estados Unidos).

De hecho, los trabajadores que ofrecen asistencia domiciliaria en EE.UU. con frecuencia reciben salarios de pobreza. Ejemplos como éste plantean la pregunta de cómo garantizar la sostenibilidad del crecimiento de este sector tanto para los trabajadores como para las personas que reciben el cuidado. Las cooperativas están emergiendo como una posible solución ya que ofrecen condiciones más justas para ambos.

5) ¿Cuáles son los límites y los desafíos para las cooperativas en este sector?

Para las nuevas cooperativas, los riesgos son particularmente elevados, uno de los problemas es el financiamiento, sobre todo en las fases de creación y desarrollo de la empresa. Según los participantes en el estudio, no es fácil obtener recursos de capital ni saber cómo y dónde acceder a los financiamientos.

Los entrevistados coincidieron en que la adquisición de experiencia técnica puede constituir otra dificultad: redactar contratos y conocer las políticas y la legislación pertinentes son ejemplos de ello. La contratación de personal puede ser otro desafío, porque las cooperativas son actores nuevos en el suministro de cuidados y, por lo tanto, son menos conocidas. En el futuro, los esfuerzos dirigidos a sensibilizar y a compartir los conocimientos y las competencias técnicas entre las partes interesadas contribuirá a superar algunos de estos desafíos.