Día Internacional de los trabajadores domésticos

'Me atreví a preguntar'

El coraje de una mujer hizo posible que los trabajadores domésticos de Sudáfrica recibieran una mayor protección. Su lucha ilustra las dificultades que enfrentan todos los trabajadores vulnerables.

Reportaje | 16 de junio de 2015
Éramos esclavos en nuestro país y no teníamos ninguna voz.” Myrtle Witbooi
GINEBRA (OIT Noticias) – “Mi historia comienza en una pequeña habitación en el patio de la casa del empleador para el cual trabajé durante casi 12 años. Tuve que separarme de mi hija cuando tenía apenas un mes, porque una trabajadora del hogar no puede tener a su hijo o a su esposo junto a ella”, explicó Myrtle Witbooi.

Witbooi recuerda su vida de entonces: “Trabajábamos siete días a la semana y simplemente nos quedábamos en esa pequeña habitación en el patio de la casa. Éramos esclavos en nuestro país y no teníamos ninguna voz. Recibíamos un salario insignificante o ninguno.”

Casi 50 años más tarde, la ex trabajadora doméstica es Secretaria General del Sindicato de trabajadores domésticos de Sudáfrica y Presidenta de la Federación internacional de trabajadores del hogar (FITH).

Es gracias a los esfuerzos de organización de la FITH, de sus 47 organizaciones afiliadas en 43 países, así como de otras organizaciones de trabajadores domésticos en el mundo, que la lucha de los trabajadores domésticos se encuentra al centro de la atención. Su lucha es familiar a otros grupos de trabajadores vulnerables, como los migrantes y los jóvenes, con frecuencia obligados a aceptar empleos en situaciones precarias debido a la pobreza.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hay alrededor de 53 millones de trabajadores domésticos en el mundo, 83 por ciento de los cuales son mujeres. Sin condiciones contractuales claras, sin escalas salariales reglamentadas y sin estatus oficial, los trabajadores domésticos se encuentran entre los grupos más vulnerables del mundo.

La vida de Witbooi cambió un día cuando decidió expresar su opinión: “En un minuto mi vida cambió cuando me atreví a preguntar porqué somos diferentes, porqué tenemos que sufrir tanto.”

Un periodista local ayudó a Witbooi a organizar reuniones con otras trabajadoras domésticas. “Todo esto comenzó en 1965 y sigo comprometida con esta lucha”, agregó. “No fue fácil, intentaron silenciarme, pero hoy día somos libres.”

Un convenio histórico

Las cosas efectivamente han cambiado para Myrtle Witbooi y los trabajadores domésticos de todo el mundo.

En junio 2011, el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos núm. 189 de la OIT se convirtió en la primera norma internacional del trabajo en garantizar a los trabajadores domésticos los mismos derechos fundamentales de los otros trabajadores. Esto incluye límites en las horas de trabajo, días de descanso semanales, salario mínimo, remuneración de las horas extra, seguridad social y condiciones de trabajo claras.

Hay algunas innovaciones para intentar mejorar la protección de los trabajadores domésticos, pero aún queda un largo camino por recorrer."

Desde la adopción del Convenio 189 y la Recomendación que lo acompaña, la lista de países que lo han ratificado ha llegado a 21. Chile, Panamá y Bélgica fueron los últimos países en ratificarlo durante la Conferencia Internacional del Trabajo de este año. La OIT también ha observado cambios legislativos y políticos para mejorar los derechos de los trabajadores domésticos en unos 60 países, y el movimiento parece amplificarse.

“Los responsables políticos hablan más sobre fortalecer las instituciones del mercado laboral – como el salario mínimo – para abarcar categorías de trabajadores que tradicionalmente quedaban fuera del alcance de las leyes del trabajo, como estrategia para poner fin a las desigualdades, reducir la informalidad y prevenir abusos en el trabajo”, declaró Manuela Tomei, Directora del Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT. “Hay algunas innovaciones para intentar mejorar la protección de los trabajadores domésticos, pero aún queda un largo camino por recorrer”, explicó.

“Todavía demasiados trabajadores domésticos no son considerados como trabajadores por la legislación nacional y, cuando lo son, la aplicación de la ley con frecuencia es poco rigurosa y el trato irrespetuoso de los trabajadores domésticos sigue estando muy arraigado.”

De hecho, el trabajo decente de los trabajadores domésticos comienza en casa, con empleadores y trabajadores que conocen y respetan sus derechos y responsabilidades respectivas.

Los empleadores también han demostrado su disponibilidad a emprender un diálogo con un número de actores políticos a fin de mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores domésticos. A nivel nacional, existen ejemplos de organizaciones de empleadores nacionales que han comenzado a hacerlo.

La OIT colabora con las organizaciones de trabajadores y de empleadores a fin de desarrollar su capacidad de responder a las necesidades de los trabajadores domésticos.

“La OIT tiene un gran papel que desempeñar para alcanzar a los países que siguen explotando este sector y para ayudar a fortalecer la federación cuando se trata de educar a los trabajadores, de manera que el Convenio 189 pueda convertirse en una herramienta poderosa al servicio de la justicia”, declaró Myrtle Witbooi. “Nuestra labor apenas ha comenzado.”